| La situación Profesional y laboral de los periodistas vascos | ||
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María
José Cantalapiedra, Cesar Coca y Ofa Bezunartea
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Resumen: El periodista vasco es hombre, joven, licenciado en Ciencias de la Información, con una jornada laboral que oscila entre las siete y diez horas diarias, con hondas preocupaciones éticas, y partidario de la colegiación, pero poco proclive a la sindicación. Sus mayores preocupaciones respecto a los medios de comunicación y a sus propias empresas están relacionadas con la calidad del trabajo, pero considera que el mayor problema de la profesión es la precariedad laboral. Abstract: The basque journalist is a man, young, with a degree in Journalism, whose timetable is about seven or ten hours, deeply worried abput ethical questions, who is in favour with the Journalism Association, but he is not very much interested in the sindication. His greatest worries related to the mass media and to his own companies are connected with the work quality, but he considers that the most important problem in this job are the bad work conditions. 1. Presentación El 40 % de los periodistas vascos desarrolla su trabajo en unas condiciones laborales precarias. Es esta una realidad que ha sido reiteradamente denunciada por la Asociación de Periodistas de Bizkaia y por la Federación de las Asociaciones de la Prensa de España en distintas asambleas y foros internacionales. El vacío legal que dejó la desaparición del Estatuto del Periodista ha sido aprovechado por las empresas de la información para ahondar en la desregularización de la profesión periodística y fomentar el empleo precario en el mejor de los casos, cuando no el trabajo gratuito. Esta y otras conclusiones han sido obtenidas en el trabajo realizado por los profesores que firman este artículo con el apoyo técnico de SOCILAN, gabinete de Sociología y Politología aplicada, por encargo de la Asociación de Periodistas de Bizkaia, y para el que contó con el apoyo económico de la Consejería de Economía, Trabajo, Justicia y Seguridad Social del Gobierno Vasco. La gran mayoría de esos casos de precariedad laboral está formada por colaboradores. Estos pueden disfrutar de ese estatus el tiempo que quieran, sin apenas esperanzas de que la empresa decida incorporarlos a la nómina, ni tampoco mucho miedo de que prescinda de sus servicios. Su sueldo oscila entre las 50.000 y las 100.000 pesetas al mes. No tiene ningún derecho, aunque sobre sus espaldas haya recaído la obligación de una información diaria y de responsabilidad. Pero si llamativa desde todos los puntos de vista puede resultar esta figura laboral, más increíble resulta la de los alumnos en prácticas y becarios. Bajo estas dos denominaciones se esconde un auténtico fraude laboral y una tremenda injusticia. La labor de los alumnos que acceden a uno de estos puestos es en muchos casos la de un periodista, pero sin cobrar ni un solo duro. Sólo la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad del País Vasco ha facilitado a las empresas 1.010 alumnos en cuatro cursos, y una parte de ellos, en la práctica, trabajan en las condiciones descritas. Gracias a esta oferta de empleo precario subsisten un buen número de empresas, la mayoría de ellas de reciente creación y del sector de la radio y de la televisión, aunque también se aprovechan muchas otras con una larga trayectoria y de conocida solvencia. Es curioso constatar que, ante este panorama tan poco favorable para los intereses de los periodistas, las cifras de la colegiación y pertenencia a un sindicato sigan siendo muy bajas. A la Asociación de Periodistas de Bizkaia pertenece el 11% de los profesionales que trabajan en los medios de comunicación y gabinetes de prensa, y un 14% se reparte entre los distintos sindicatos. Sin embargo, se produce con frecuencia el caso de periodistas que pertenecen simultáneamente a la asociación profesional y al sindicato. Los periodistas que forman parte de las plantillas fijas de los medios de comunicación se quejan reiteradamente de las precarias condiciones de los compañeros que tratan de incorporarse a la empresa, pero sólo una minoría se asocia o sindica para tratar de defenderlos. Otros mantienen una postura muy poco reflexiva respecto de las asociaciones, con exigencias hacia las mismas, como si se tratasen de organismos que no les pertenecen o que alguien impone. Critican su funcionamiento actual. Pero no intentan cambiarlos desde dentro, con la fuerza que les podía dar una más amplia representación y, sobre todo, la aportación de su esfuerzo e ideas. 1.1. Perfil del periodista vasco El periodista vasco es un hombre (63%), joven, de 33 años de media, licenciado (el 72% en Ciencias de la Información), con una jornada laboral que oscila entre las siete y diez horas diarias, un salario de entre 150.000 y 200.000 pesetas si está en nómina y menos de 100.000 si es colaborador, con hondas preocupaciones éticas, (el 80% favorables a que prevalezca el derecho a la intimidad sobre el de información), y partidario de la colegiación pero poco proclive a la sindicación (sólo un 14% pertenecen a un sindicato). Sus mayores preocupaciones en relación a los medios de comunicación y a sus propias empresas están relacionadas con la calidad del trabajo, pero considera que el mayor problema de la profesión es la precariedad laboral. El trabajo encargado por la Asociación de Periodistas de Bizkaia tenía un doble objetivo: conocer cuántos profesionales del periodismo trabajan en la Comunidad Autónoma vasca y cuál es la situación de los periodistas vascos desde el punto de vista profesional, laboral y personal. Para el primer objetivo se intentó realizar un censo, lo más completo posible, de los periodistas vascos en activo. El segundo objetivo se desarrolló a partir de varias fórmulas complementarias: a) encuesta a todos los periodistas, b) realización de grupos de discusión, y c) entrevistas y contactos personales que permitieran completar un conocimiento exhaustivo sobre la situación de los periodistas vascos. 2. El censo de periodistas Se contabilizaron en la Comunidad Autónoma vasca 147 sedes de medios informativos; prensa diaria, emisoras de radio y televisión, revistas especializadas o de empresa, que figuran en la Guía de Medios del País vasco. Ello no significa que existan otras tantas empresas, sino que para la realización del censo se anotaron como unidades independientes las delegaciones que periódicos, revistas o emisoras tienen distribuidas por toda la geografía vasca. A esta cifra de medios de comunicación habría que añadir los Gabinetes de Comunicación, tanto los instituidos en empresas independientes -existen registradas 21- como los que funcionan en entidades públicas o privadas, que pueden estimarse en 30 (contabilizando el Gobierno vasco con todas sus consejerías como una sola unidad). El número estimado de periodistas que trabajan en medios de comunicación es de 1369, distribuidos por medios del siguiente modo: El número de informadores que trabajan en gabinetes de comunicación se puede establecer entre en 200 y 220. El número de periodistas que se llegaron a censar alcanzó la cifra de 739, en la que se contabilizaron los datos ofrecidos por las empresas, complementados con las listas de asociados en la Asociación de Periodistas de Bizkaia. A la cifra total se llegó a través de una estimación, sobre datos no oficiales. La realización del censo tropezó con dificultades de distinto género: parte de las empresas contactadas no colaboraron y no facilitaron los datos y además existen periodistas, editores de pequeñas publicaciones o que trabajan desde sus domicilios, como colaboradores, que son de difícil localización y contabilización. Es necesario aclarar, no obstante, que todas las empresas de medios de comunicación de cierta entidad ofrecieron sus datos. La excepción más reseñable es Euskal Telebista (ETB). Ni participó en la confección del censo, ni tampoco en la respuesta a los cuestionarios para la realización de la encuesta entre los profesionales1. 3. El estado de la profesión La síntesis de los resultados obtenidos en la encuesta, de los grupos de discusión y de las informaciones directas complementarias ponen de manifiesto que en el País Vasco la profesión está muy segmentada. Existen tres sectores de periodistas en ejercicio, cuyas diferencias en la dedicación profesional pueden ser imperceptibles, pero son abismales en la situación laboral2: 1)Periodistas de plantilla con contrato: Según los datos aportados por los encuestados, el 61,2% de los periodistas vascos tiene contrato indefinido, lo cual significa que tienen seguridad social, vacaciones pagadas, jornada laboral larga, pero relativamente regular, en definitiva, la garantía que reporta el estatuto del trabajador. El 52, 2%, declara un sueldo no inferior a las 200.000 pesetas netas al mes3. 2) Colaboradores a tarea o pieza: Las cifras de la encuesta, ponderadas por la sobrerepresentación de los periodistas en activo, permiten afirmar que al menos el 40% de los periodistas encajan en esta figura de colaborador4, cuyas condiciones generales responden a esta situación: no tienen seguridad social, ni vacaciones pagadas, jornadas de trabajo imprevisible, la media de tiempo que llevan en esta situación es de tres a cinco años5. Sus salarios oscilan entre las 50.000 y las 100.000 pesetas mensuales. 3) En prácticas o becarios: Como la propia denominación indica, no deberían incluirse ni los periodistas en prácticas ni los becarios entre los profesionales en ejercicio. Pero la realidad, constatada por todos los profesionales que participaron en los grupos de discusión, es que unos y otros sí realizan tareas de periodistas y, más que de prácticas, hacen función de sustitutos. La importancia de la presencia de becarios o alumnos en prácticas se comprueba con un dato: la cifra de convenios de prácticas que ha firmado la Facultad de Ciencias de la Información del País Vasco, desde la implantación de dicho convenio en 1994 hasta el año 1999: en total, 1010 alumnos6. La proporción más importante de estos estudiantes se concentra en los dos últimos años, y se incrementa año a año7. Esta cifra de 1010 alumnos engorda además de modo notable, aunque imposible de precisar, con los estudiantes que sin la intervención de la Universidad acuerdan la realización de prácticas en distintos medios de comunicación. La figura de prácticas-becario se ha revelado en el estudio como un tema de gran preocupación entre los profesionales y un fenómeno emergente de grandes y graves repercusiones. Dicha preocupación queda justificada a la vista de los datos de los últimos cuatro años: los estudiantes en prácticas o becarios han superado en número a la plantilla en algunos medios de comunicación. Reproducimos a continuación algunas de las frases pronunciadas por periodistas que participaron en los grupos de discusión: Los becarios son un manantial inagotable. Ahora no se hacen contratos. El nuevo método consiste en pagar por pieza . Pero para que un periodista llegue a eso, ha pasado antes por el trabajo gratis. Y los contratos que se firman son por horas, ( dos horas al día) por días ( dos días a la semana, sólo domingos ), contratos de sustitución, por embarazo, baja, verano. En cuanto a los becarios de la universidad, pues les pagas la mitad y trabajan el doble. En el supuesto de que les paguen. En el documento elaborado por el Colegio de Periodistas de Cataluña para su III Congreso se mencionó también como uno de los grandes problemas de la profesión el abuso que determinadas empresas hacen de la figura del becario. De modo que la situación de precariedad sobre la que se manifiestan tan mayoritariamente preocupados los periodistas vascos se basa en la suma de circunstancias que atañen de modo muy diferente a las tres categorías mencionadas. Sueldos bajos- estancados en los últimos años- , plantillas escasas y largas jornadas serían los principales problemas de los periodistas en plantilla; inestabilidad, inseguridad, incertidumbre, sin perspectiva de futuro, falta de regulación económico-laboral, escasez de contratos, horarios imprevisibles, en los colaboradores; y en cuanto a los becarios, no se cumplen con ellos las condiciones de formación pactadas y, al mismo tiempo, proporcionan una mano de obra no ya barata, sino regalada, que desequilibra las condiciones laborales de los colaboradores y de los que están en plantilla. Por lo tanto, habida cuenta de que el 40% de los profesionales están en régimen de colaboradores, esto es, en condiciones de desregularización, y, además, centenares de becarios hacen funciones de redactores, tenemos que en numerosas empresas el número de periodistas que trabajan de forma irregular llega a ser superior al de los que lo hacen con un contrato convencional. No es una situación, no obstante, que se manifieste de modo homogéneo en los medios con difusión en el País Vasco. Por el contrario, los índices de irregularidad son extremos en determinados medios, hasta el punto de que no podrían estar en los quioscos o en antena si no contaran con periodistas sin apenas costo económico. En otros casos, en cambio, los índices de irregularidad son bajos; es la situación más frecuente en medios de empresas consolidadas y solventes. Sin embargo, se advierte en las últimas una, digamos, actitud muy positiva hacia este tipo de relaciones laborales, cuyo número aumenta cada año. El gráfico número 1 muestra de modo muy explícito la valoración que hacen los periodistas de las condiciones laborales. 3.1. Sobre medios y empresas Las opiniones de los periodistas varía cuando, dejando a un lado su visión de la profesión y de los profesionales, analizan los problemas de su propia empresa. Quienes respondieron a la encuesta se mostraron preocupados en primer lugar por los aspectos referidos a la calidad del trabajo: el 43,2% mencionaron cuestiones relacionadas con ella: escasez de plantillas y profesionales sólidos; falta de organización y gestión; improvisación; falta de rigor, exceso de trabajo y de producción, estrés. También es la calidad, para el 33,3%, el principal defecto que perciben cuando se les pregunta sobre los problemas del medio (prensa, radio, o televisión) en el que desempeñan su labor profesional. Aunque es digno de reseñar el alto índice que en este cuadro presenta la casilla de No Sabe/No Contesta, que alcanza el 31,9%. El cuadro sobre las distintas perspectivas que tienen los problemas dependiendo que se trate de profesión, empresa o medio es como sigue8: Y en el cuadro siguiente se reflejan los resultados de las respuestas obtenidas respecto a cuestiones relacionadas con su vida profesional y personal: 4. Conclusiones sobre la encuesta a periodistas vascos 4.1. Circunstancias personales y formación El periodista tipo en Euskadi es un varón de 33 años, soltero, sin hijos y que se define a sí mismo como de clase social media. Esta descripción merece ampliarse, porque recoge datos de interés para nuestro estudio. En primer lugar, sorprende que sólo uno de cada tres periodistas (el 35,2%) sea mujer, dado que desde hace más de dos décadas el número de licenciadas en Ciencias de la Información (procedencia académica básica de los periodistas, como se verá) es superior al de licenciados. Esta mayor presencia de varones en las redacciones no puede en ningún caso explicarse por razones históricas. Y es que apenas si hay personas mayores de 45 años en los medios de comunicación vascos. Concretamente, sólo un 9,2% del total supera esa edad. Otro asunto puramente personal llama también la atención. Se trata del elevado número de solteros que hay en la profesión. A partir del dato de esos 33 años de edad media, se constata que la proporción de periodistas que están casados o viven en pareja es muy baja. De hecho, prácticamente la mitad (49,1%) está formada por solteros, y debe añadirse otro 1,8% de separados o divorciados. En el extremo contrario, sólo el 47,3% está casado o convive de forma regular con otra persona. Estas cifras, evidentemente, no coinciden con las que corresponden a la media de la sociedad vasca y ratifican uno de los tópicos más extendidos sobre los periodistas: su difícil vida familiar9. Por lo tanto, no resulta sorprendente que dos de cada tres periodistas (66,3%) no tengan hijos, y sólo el 3,3% tengan tres o más. De nuevo, otro rasgo diferencial respecto de la media de la sociedad. Un apartado en el que no existen sorpresas es el de la formación. Tres de cada cuatro periodistas está en posesión de la Licenciatura en Ciencias de la Información. Sumados los doctores en la misma disciplina y los titulados por las viejas escuelas de Periodismo, el número de los que tienen la misma procedencia académica se sitúa en el 82,1%. Sólo el 6% no tienen titulación universitaria. En cuanto al conocimiento de idiomas como elemento clave en la formación de los informadores, el inglés se presenta como el más frecuente. Si nos fijamos sólo en los que lo hablan, porque se entiende que es el grado máximo de conocimiento, están en ese apartado el 25,6%, frente al 21,6% del euskera, el 17,2% del francés y un modestísimo 1,5% del alemán. 4.2. Situación laboral Preguntados por su satisfacción laboral en una escala de 0 a 10, los periodistas vascos sitúan la media en 5,76, y nada menos que el 57,9% puntúa su situación con una nota de 5, 6 ó 7. En cuanto a la situación profesional, donde se tienen en cuenta más otros aspectos, como el trabajo realizado, la valoración por parte de la empresa, etc., mejora algo, aunque no de forma sustancial. De hecho, la media sube al 6,06%. Un elemento que induce a analizar la realidad con un cierto optimismo es que los periodistas vascos piensan que la situación laboral era hace dos años peor que ahora, y confían en gran media en que dentro de cinco será mejor que la actual. Estos datos revelan también una dosis no desdeñable de confianza en la propia capacidad. Así se explica que sólo uno de cada cinco encuestados piense que en un futuro a medio plazo van a empeorar las cosas desde el punto de vista laboral, y que casi la mitad esté convencida de que irán mejor o incluso mucho mejor. Incluso, pese a todos los inconvenientes del trabajo en medios de comunicación, que también aparecen recogidos en el trabajo, casi el 50% de los encuestados cree que su situación laboral es mejor o mucho mejor que la media. Habría que destacar también que puede considerarse como incongruente que el grado de satisfacción profesional y respecto del puesto de trabajo sea relativamente alto, al mismo tiempo que se otorga un suspenso muy bajo a las empresas por su comportamiento en el tema de contratos y sueldos. La explicación a tal aparente contradicción se encuentra en el hecho de que un porcentaje importante de periodistas, especialmente los que están en plantilla, pueden sentirse relativamente satisfechos con su situación personal, pero juzgar severamente la política salarial de la empresa. Por ejemplo, un jefe de sección, con un salario de 300.000 pesetas al mes, puede estar contento de su posición, pero no podrá por menos de estar disconforme con la situación de algunos de sus compañeros de trabajo. En cuanto a los medios en los que trabajan en la actualidad los periodistas, el estudio no ofrece datos que sean un reflejo fiel de la realidad, porque se observa un bajísimo índice de respuestas entre quienes ejercen su labor en la televisión. Esta circunstancia tiene en cuanto a los datos globales una incidencia escasa en los porcentajes de respuesta, pero debe ser tenida en cuenta. Respecto a la estabilidad laboral, el 61,2% tiene un contrato indefinido a jornada completa y el 54,4% lleva en la profesión entre 6 y 20 años. El dato se complementa con otro de gran interés: el 36,3% de los periodistas no ha pensado siquiera en cambiar de empresa. De todos modos, hay también un 25,3% que sí ha pensado en hacerlo, por motivos económicos, y un 16,8%, porque no está satisfecho con aquélla para la que trabaja en la actualidad. El 79,1%, además, no tiene relación alguna, en forma de colaboración, siquiera esporádica, con otros medios. La fidelidad es aún mayor al medio: la mitad no quiere cambiar de medio aunque cambie de empresa. De nuevo, entre quienes sí desean cambiar son las mismas motivaciones las que les han llevado a planteárselo: el dinero y la insatisfacción. De todas formas, la prensa es el medio con mayor atractivo, seguido a no mucha distancia por la televisión y la radio. Llama la atención el elevado número de informadores que desearían trabajar en gabinetes de prensa (16,8%), frente a los pocos que se sienten atraídos por las agencias (4,8%). Por otro lado, resulta cuando menos reseñable el hecho de que, aunque un 53% no desee cambiar de profesión, un 46,9% de periodistas confiesan estar dispuestos a abandonarla. En la encuesta se aduce que el cambio obedecería a razones económicas. Las impresiones obtenidas en los grupos de discusión añaden las condiciones antisociales que impone el trabajo en los medios de comunicación: largos horarios, falta de fines de semana o de puentes festivos entre los que tienen contratos estables. Entre los que no los tienen, se añaden otros factores, como la inseguridad o falta de perspectiva de futuro10. Un dato relevante es el de las empresas que aparecen como destino preferente para los periodistas. Es significativo que la primera, cuando se pregunta a los informadores dónde les gustaría trabajar, es una empresa cuya sede social no está en Euskadi. Se trata del grupo Prisa, donde querría realizar su labor el 8,5%. Detrás están EITB (8,1) y el grupo Correo (7,7). Un 55,4% no contesta a esta pregunta. Se entiende que la mayor parte de quienes lo hicieron creen que su empresa es el mejor destino laboral. 4.3. Presiones Si se atiende a las respuestas ofrecidas por los encuestados, los informadores vascos no están sometidos a excesivas presiones, aunque el dato puede ser engañoso. Sólo el 30,8% de los encuestados reconoce haber recibido presiones procedentes del ámbito de la política, porcentaje sensiblemente superior al 21,6% que asegura haberlas recibido del ámbito de los poderes económicos. Un 39,6% confiesa haber recibido presiones de otros ámbitos. De manera que los resultados de esta encuesta pueden significar que no son demasiados los que reciben presiones, pero no se ha medido ni la intensidad ni la frecuencia de esas actuaciones. Además, es uno de esos problemas que los periodistas aprecian en general, en la profesión, pero normalmente perciben en otros medios, otras empresas, otros periodistas. De modo que mientras el 24,3% considera como un problema de la profesión las presiones que merman la libertad de expresión, el porcentaje desciende al 10% cuando se evalúa la presión en la propia empresa y sólo alcanza al 7,6% cuando se puntúa en relación al Medio. Un aspecto interesante, aunque responde a una percepción puramente subjetiva, es el de la comparación que se establece en este asunto con periodistas de otros lugares de España. Así, el 68,1% de los periodistas vascos están convencidos de que las presiones que ellos reciben son superiores a las que afectan a informadores de otros lugares. En el extremo contrario, los que piensan que no es así son apenas un 26,7%. Por otro lado, un 70% de los encuestados tiene la convicción, con independencia de que personalmente se sientan o no presionados, de que como colectivo reciben presiones que afectan a su libertad de expresión. En este sentido, la presión del terrorismo es la más mencionada, el 11,4%, por encima de la que ejercen poderes económicos, políticos o institucionales. 4.4. Colegiación Sólo el 11% de quienes contestaron a la encuesta forma parte de alguna asociación de periodistas. La opinión sobre la Asociación de periodistas es buena, el 69,9% de los asociados le dan una puntuación de aprobado, 5, para arriba. Además, el 52,7% se declara favorable a la creación de una asociación de este tipo en Alava, donde ahora no existe, aunque el alto grado de abstención en esta pregunta (un 42,1% no contesta) revela también un desconocimiento sobre la situación de los periodistas de ese territorio histórico o un desinterés notables. Más de la mitad de los periodistas es partidario de la colegiación. Cuando se les pregunta si prefieren un Colegio unitario o por territorios, las respuestas son como siguen: prefieren el Colegio Vasco el 35,5% y el 21,1 preferirían uno por Territorio Histórico; sólo el 6,2% creen que no debería haber ninguno, aunque un 31,9 responde no lo se. 4.5. Nuevas tecnologías Los periodistas no están reñidos con la técnica, pero tampoco son apasionados seguidores de las mismas. Así se explica que un 57,9% asegure tener un conocimiento técnico medio de aquéllas que más influyen en su trabajo, y el resto se reparte casi de forma idéntica entre los que confiesan saber muy poco y los que aseguran un notable dominio de los mismos. Y si ésa era una pregunta claramente subjetiva, los datos objetivos que se pedían luego corroboran lo dicho: poco más de la mitad (54,2%) dispone de correo electrónico en su puesto de trabajo y apenas un 22,7% lo tiene en su casa. Se trata de idéntico porcentaje de quienes están conectados a Internet en su hogar, lo que resulta lógico. En cambio, disponen de Internet en su trabajo seis de cada diez, lo que significa que algunos de ellos no tienen correo electrónico propio pese a disponer del servicio en red. 4.6. Condiciones de trabajo Formación, posibilidades de desarrollar una carrera profesional interesante, igualdad de oportunidades, jornada y salarios son aspectos que definen bien las condiciones de trabajo de los periodistas. Pues bien, dos de cada tres periodistas entienden que sus empresas les proporcionan los medios necesarios para realizar debidamente su trabajo. Sin embargo, existen ciertas dudas sobre los criterios de ascenso dentro de las empresas, de manera que un notable 68,2% no creen que sólo se tienen en cuenta, a la hora de la promoción profesional, los méritos de los aspirantes. Un aspecto interesante es el que se refiere al papel de las mujeres en las redacciones, porque si bien existe un equilibrio casi total entre quienes piensan que sus posibilidades de acceder a la profesión y al mundo laboral en general son iguales a las de los hombres, se da también el convencimiento general de que disponen de menos oportunidades de llegar a ocupar cargos de responsabilidad. Un 61,2% está convencido, seguramente tras una observación de lo que sucede en sus propias redacciones, de que las mujeres lo tienen más difícil para acceder no ya sólo a los puestos de dirección, sino a los mandos intermedios de las redacciones. Sin embargo, esa desigualdad ya no es percibida cuando se trata de analizar los salarios. Sólo el 23,6% está convencido de que las mujeres perciben salarios inferiores11. Si pasamos a analizar aspectos más concretos, los datos aclaran también algo más sobre la percepción que los periodistas tienen de su propio trabajo y del comportamiento de sus empresas. Así, las condiciones generales de trabajo reciben un suspenso: un 3,32 en una escala de 0 a 10. El grueso del colectivo se sitúa entre el 2 y el 5. Y un dato significativo: mientras un 7% ponen un sonoro 0 a las condiciones de trabajo, apenas un 0,7% se decanta por la nota máxima. El descontento se acentúa cuando se habla de formación y reciclaje de los profesionales. La nota aquí, siempre de 0 a 10, es un 3,19. Un detalle curioso: un 2,6% de los encuestados pone la máxima nota a la actuación de su empresa en esta materia concreta, frente a un 11% que le adjudica otro 0. Las condiciones de trabajo están también vinculadas a la independencia de sus empresas. Y en este sentido, las cosas no son demasiado positivas. De hecho, situadas en una escala de 0 a 10, la media es de 3,27 es decir, un suspenso. 4.7. Sueldos inferiores a las 200.000 netas mensuales En cuanto a las modalidades de contratación, las empresas cosechan la peor nota: 2,17 siempre en escala 0 a 10. Ello significa que los periodistas no están en absoluto de acuerdo con los contratos que sus empresas realizan, aunque ellos no se vean directamente afectados por algunas modalidades concretas. El nivel salarial merece también otro rotundo suspenso: un 2,82 en la misma escala de 0 a 10. Esto es lógico si se tiene en cuenta que un 53% de los encuestados percibe unos ingresos mensuales brutos inferiores a 200.000 pesetas. Nos permitimos recordar que se trata de un colectivo profesional integrado de forma casi exclusiva por titulados superiores. Ingresos brutos mensuales La valoración de las oportunidades de ascenso tampoco llega al aprobado: un 3,71 en la citada escala es una mala nota, pero supone una mejora sustancial respecto de los salarios o las modalidades de contratación. Un último aspecto: dos de cada tres periodistas entienden que los vascoparlantes tienen más posibilidades de encontrar un empleo. 4.8. Ideología De izquierdas y poco religiosos. Son hechos que forman parte también del perfil de los periodistas vascos. De manera que aunque un 92,7% asegura no estar afiliado a partido alguno, un 67,7% se reconoce de izquierda o de centro izquierda. El centro es la adscripción política de otro 12,5% y el centro derecha de un 3,3%. Sólo un 0,7% reconoce ser de derechas y no hay nadie en la extrema derecha, frente al 1,5% que se confiesa de extrema izquierda. Estos datos no coinciden con la radiografía electoral salida de las últimas elecciones autonómicas del País Vasco ni tampoco con los registrados en consultas anteriores: en todas ellas, la izquierda no ha gozado de un respaldo electoral como el que le daría el colectivo de periodistas. En cuanto al elemento nacionalista, la pregunta fue presentada de forma atenuada, para evitar recelos respecto de un asunto que siempre levanta polémicas. Así , un 33,3% diría que su ciudadanía es la del País Vasco, un 26,7% España, un 21,6% Europa, un 2,6% la de su provincia y un sorprendente 8,4% otras ciudadanías. El resto no contesta. La práctica religiosa es también inferior a la del entorno. Así, un 44,3% asegura no practicar religión alguna. El grado de práctica permite afinar aún más: el 34,1% asegura no tener ninguna, y el 30,3% tener muy poca. Sólo el 2,3% se declara muy practicante. La afiliación sindical también está por debajo de la media estimada en Euskadi, que según diferentes fuentes se sitúa en torno a un 20%. Pues bien, sólo el 14,3% dice estar afiliado. Se trata de un colectivo muy pequeño, el cual se reparte casi en cantidades iguales (por encima del 40%) entre ELA y el Sindicato de Trabajadores de la Comunicación. UGT y CC OO cuentan con apenas un 5,1% en cada caso. Notas 1. La elaboración del estudio puso en evidencia una vez más que en el seno de la profesión de los informadores se encuentra más dificultades que en cualquier otra para recabar datos sobre la propia situación. A la escasa cooperación de los periodistas se suma la desregulación de una parte importante de profesionales. El Colegio de Periodistas de Cataluña, que ha realizado estudios en dos períodos consecutivos, 1992 y 1996, sobre este mismo tema, también reseñó que la descripción del panorama profesional se debe basar en muestras en la que están sobrerepresentados los periodistas en activo que figuran en la plantilla de algún medio. De hecho, LInstitut Opina pudo trabajar únicamente con 600 cuestionarios respondidos a pesar de que son 3.159 periodistas colegiados. La encuesta que encargaron se hizo únicamente sobre 600 cuestionarios. En este sentido, la proporción de respuestas a los cuestionarios fue alta teniendo en cuenta que los asociados de Bizkaia son 251 y los de Guipúzcoa 60. Por otra parte, también en el III Congreso de Periodistas de Cataluña, se hizo referencia a la dificultad de hacer un censo profesional: Nadie sabe cuántos periodistas hay en Cataluña y mucho menos cuántos trabajan (El País 1-XII-96) 2. A la hora de estudiar el estado de la profesión consideramos que las condiciones de los periodistas que trabajan en los gabinetes de comunicación son equiparables laboralmente a las que tienen el resto de empleados en esas empresas. Teniendo en cuenta las peculiaridades laborales y profesionales que presentan los profesionales del periodismo que trabajan en medios de información general, la proyección social de su trabajo, así como la función que se confiere al periodismo, nuestro estudio se centró en ellos. Sin embargo, ello no significa que los gabinetes no representen una salida profesional para los licenciados en Ciencias de la Información, e incluso para los propios periodistas, como se demuestra en la encuesta. Y, en efecto, si la creación de puestos de trabajo relacionados con la información y la comunicación en España llega a ser equivalente a la que ya se ha producido en otros países desarrollados, las posibilidades profesionales serán mucho más interesantes en los gabinetes que en los Medios. 3. Conviene matizar un dato importante: el número de cuestionarios que fueron respondidos equivalen al 20% de los periodistas en ejercicio, según las estimaciones manejadas en el estudio. Una cifra representativa en cuanto al estado de opinión de la profesión. Sin embargo, en referencia a la situación laboral la muestra debe ser ponderada teniendo en cuenta que los cuestionarios respondidos procedían mayoritariamente de periodistas en activo en las redacciones de los principales medios de comunicación y, por tanto, con contrato regular. 4. En otros territorios se manejan cifras similares. Por ejemplo, el diario El País del 1-XII-1996 publicaba con el título el 40% de los periodistas catalanes trabaja como colaborador la reseña del 3º Congreso de los periodistas Catalanes durante el cual se propuso un Estatuto del Colaborador que, según los sindicatos podría afectar en Cataluña al 40% de los periodistas que trabajan sin salario fijo. 5. Volviendo a la referencia de estudios realizados en Cataluña, en una Asamblea celebrada en febrero de 1998, presentaron un informe sobre la situación de los colaboradores y describieron 24 problemas cuya solución debían afrontar. Entre ellos que los colaboradores llevan trabajando en situación de precariedad una media de seis años; se sienten sin ninguna garantía laboral que les ampare; los precios de sus crónicas no se actualizan, no les pagan plus de disponibilidad por tener que acudir a cualquier hora del día o la noche a cubrir una información; no está cubierta la siniestralidad laboral; no tienen vacaciones pagadas; el que trabaja en casa debe conseguir por su cuenta su equipamiento informático. Por otra parte, el estudio realizado para su tesis doctoral por Maria José Cantalapiedra sobre los periodistas que trabajan en las secciones locales de los diarios vizcaínos aportaba el dato de que el 45% eran colaboradores, el 17,6% tenían contratos temporales y el 37,3 estaban en plantilla. La información local en los periódicos de Bizkaia, UPV-EHU, 1996. 6. El cumplimiento estricto del convenio que la Universidad del País Vasco firma con empresas tanto de medios de comunicación como de gabinetes no debería desencadenar consecuencias negativas desde el punto de vista profesional; sin embargo la experiencia pone de manifiesto que no es la norma, sino su aplicación la que contribuye a generar el deterioro laboral y profesional. Aunque precisa horarios, régimen de tutorías, tiempo de prácticas por alumno, las condiciones no siempre se cumplen. 7. La desproporción entre el número de becarios y la plantilla del medio de comunicación en que realizan sus prácticas queda en evidencia cuando se observa que hay ejemplos de periódicos con una plantilla de 50 periodistas y que a lo largo del año pueden recibir 40 becarios; emisoras con no más de una docena de periodistas en nómina y más de 20 becarios al año; televisiones locales con más becarios que plantilla. La desproporción en más ostensible, en general en los medios audiovisuales. En los grupos de discusión se aseguró que muchas emisoras de radio y televisión y algunos periódicos no podrían mantenerse si desaparecieran los becarios. 8. Se plantearon tres preguntas abiertas: 1) ¿Cuál cree usted que es en la actualidad el principal problema de la profesión, 2) ¿Y el principal problema de la empresa en la que trabaja actualmente?. 3) ¿Y el principal problema del Medio (prensa, radio o televisión en la cual desempeña su labor? Las respuestas se han sintetizado al máximo en estos tres apartados. 9. Esta constatación se ha realizado también en otros estudios. Muchas de las comparaciones que siguen se han obtenido a partir de los datos acerca de la profesión recogidos en Diezhandino, Bezunartea, Coca, op. cit. 10. En la obra mencionada de María José Cantalapiedra se explicaba cómo una buena parte de los colaboradores deben simultanear dos o más trabajos para lograr un salario de subsistencia. Los datos que aportaba eran los siguientes: el 40% de los colaboradores son pluriempleados, mientras que el porcentaje desciende a un 5% entre los que cuentan con un contrato temporal y a 0 entre los que están en plantilla. Sobre este aspecto llaman la atención también los periodistas catalanes cuando tratan la situación de los colaboradores. 11. En el estudio realizado por el Colegio de Periodistas de Cataluña varias veces referido aquí establecieron que la diferencia salarial media entre hombres y mujeres era de un millón anual. El nivel de ingresos en los hombres era de por término medio de 3.970.000 pesetas al año y el de las mujeres, 2.965.000 pesetas. |
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