Realidad y utopía de la especialización en el periodismo
Txema Ramirez de la Piscina
UPV/EHU
Resumen: El fenómeno de la especialización dentro del periodismo ha experimentado un espectacular auge en las últimas décadas fruto, en gran medida, de la adecuación entre la creciente oferta especializada existente en el mercado de la comunicación (canales, producciones audiovisuales, publicaciones, etc.), y la demanda cada vez más selectiva por parte de las audiencias (1.179 publicaciones especializadas censadas en 1998 en todo el Estado español). El presente artículo aporta datos recientes sobre dicho fenómeno en el ámbito del Estado español, así como sobre su reflejo en las aulas de las facultades de comunicación, deteniéndose especialmente en la opinión que al respecto tienen los y las profesionales del sector. El autor afirma que nos hallamos ante la "era del Periodismo especializado", estando todo ello favorecido por la eclosión de las nuevas tecnologías1.
Abstract: The phenomenon of specialisation within the field of journalism has undergone a spectacular boom over the last decades mainly due to the way in which the growing specialized offers within the media-world (channels, audio-visual productions, publications etc.) has been matched by the audiences ever more selective demands (a census showed the existence of 1,179 specialized publications in 1998 in Spain). This article contains recent data not only about the aforementioned phenomenon in Spain, but also about the way it is reflected in journalism faculties, paying special attention to the opinions of the professional journalists themselves. The author concludes that we have entered the "era of specialized journalism", something which has been favoured by the emergence of new technologies
2. La especialización como alternativa
4. Claroscuros en la formación académica
Actualmente existen en el Estado español alrededor de 20.000 alumnos matriculados en veintidós facultades de Ciencias de la Comunicación2 (Daniel E. Jones 1998:22, 26) de las que doce son públicas y el resto privadas. Paralelamente, y según datos facilitados por la Fape3, al concluir el ejercicio de 1997 el sector de la comunicación social en el Estado daba empleo a 14.183 periodistas, distribuidos entre prensa, medios audiovisuales, revistas y agencias de prensa. A esta cifra habría que añadir otros 3.900 profesionales empleados en dos sectores muy concretos como son la comunicación empresarial e institucional (en este cómputo no se incluyen las Asesorías externas de comunicación, ni tampoco los Gabinetes de movimientos sociales, ONGs, etc. u otros pertenecientes al mundo de la cultura o al deporte profesional). Teniendo en cuenta estas deficiencias en el censo, cabría pensar que el número total de periodistas con trabajo actualmente en el Estado español se situaría entre los 18.000 y los 20.000 profesionales.
Por otra parte, el empleo redaccional de periodistas en el sector de la comunicación en el período comprendido entre 1992 y 1997 creció tan sólo un 0,71%, a pesar de que los beneficios netos del sector para el mismo período se incrementaron en un 342,38%4.
La primera conclusión que se extrae de contrastar estas realidades número de estudiantes, censo de periodistas y crecimiento del empleo redaccional no puede ser más desoladora para el alumnado de Periodismo: aún en el supuesto (imposible por otra parte) de que todos los periodistas en activo cesaran mañana en su actividad, no todos los alumnos de las facultades de Ciencias de la Comunicación tendrían un puesto asegurado en las redacciones de los medios o en los Gabinetes de comunicación.
Los datos relativos a la calidad en el empleo dentro de dicho sector tampoco invitan al optimismo: por cada 60 periodistas que tienen unas condiciones normalizadas de trabajo, otros 40 están en el subempleo o la precariedad5. Por lo que se refiere a la Comunidad Autónoma Vasca, las cifras son bastante similares6: el 38,8% lo hace en situación de inestabilidad laboral. Entre ellos, un 13,6% tiene contratos temporales y/o a tiempo parcial; el 7% figuran como becarios y el 12,1% son colaboradores que cobran por trabajo publicado, aunque cumplen trabajos de redacción.
En este contexto, conviene reflexionar sobre la evolución del mercado laboral en los próximos años, deteniéndonos en aquellos sectores que tienen mejores perspectivas de futuro, ya sea por su carácter estratégico, caso del periodismo electrónico, o porque se han convertido en una tangible realidad generadora de empleo dentro de la profesión. Nos estamos refiriendo, evidentemente, al periodismo especializado, pero también al todavía emergente mundo de los Gabinetes de Comunicación7.
2. La especialización como alternativa
Esta tendencia al alza por parte de la prensa especializada aparece fielmente reflejada en el último informe sobre el estado y tendencia de los medios en el Estado realizado por Bernardo Díaz Nosty8. En opinión de este profesor, las vías de expansión del mercado de la comunicación no están tanto en productos generalistas como en los de carácter temático. La oferta especializada permite operar sobre segmentos socioeconómicos y culturales muy definidos e independientes del lugar geográfico en el que se encuentran. Además, la especialización descubre espacios de demanda por agregación de segmentos de mercado internacionales adscritos a una misma definición lingüística y cultural. La oferta especializada de medios busca, en muchos casos, afinidades culturales y temáticas que se convierten en el resguardo distintivo el "hecho diferencial como factor de especialización" (Dz. Nosty 1998:33) frente a los valores más estandarizados de la cultura global dominante.
Así, por ejemplo, la atonía, cuando no retroceso, experimentado durante los últimos ejercicios (1996 y 1997) por parte de los diarios de información general del Estado español (decremento del 0,4% en su difusión), contrasta notablemente con el incremento experimentado por la prensa especializada deportiva y económica durante el mismo período (incremento del 5%).
Especialmente significativo fue el despegue experimentado por la prensa económica y financiera que marcó un récord de difusión en 1997 (un incremento del 23,6% con respecto a 1996), sin duda alguna como consecuencia del buen económico que atraviesa la economía y que afecta a las élites con mayor poder adquisitivo, potencial comprador de este tipo de prensa. Continuando esta progresión, el número de lectores de las cabeceras de información económica pasó de 136.000 en 1997, a los 185.000 del segundo trimestre de 1998. Mientras la prensa de carácter deportivo se mantiene por encima de los 3,5 millones de lectores diarios (incremento en 1997 del 3,3% con respecto 1996).
Relacionado con este mismo fenómeno, Díaz Nosty subraya en su informe (1998:149) el crecimiento experimentado por las publicaciones mensuales, hecho que relaciona con la segmentación de los públicos de acuerdo a perfiles muy estrictos. La hiperespecialización dilata, en términos generales, el período de consumo, a la vez que aumenta el tiempo de exposición de los ejemplares en los puntos de venta.
Según Dz. Nosty son alrededor de 7.000 las cabeceras de periodicidad diversa que se editan en el Estado y que, en su mayoría, tienen un carácter local y cultural, siendo en muchos casos vías de expresión alternativa para colectivos ciudadanos9. No obstante, según el último censo de 1998 elaborado por AIPET (Asociación Iberoamericana de Periodistas Especializados y Técnicos), referido éste de forma expresa a publicaciones catalogadas como especializadas, actualmente existen en el Estado español un total de 1.179 revistas de estas características. Tanto Dz. Nosty como AIPET subrayan que la calidad de las mismas es muy variable, predominando las revistas con tirada inferior a los 10.000 ejemplares.
El fenómeno de la especialización en el periodismo ha sido objeto de análisis tanto por parte de profesores universitarios como de las asociaciones profesionales que operan en el sector. Presentamos a continuación, y de forma resumida, las principales conclusiones de tres encuestas que al respecto se elaboraron en 1974, 1994 y 1998. La primera de ellas fue realizada por los profesores Pedro Orive y Concha Fagoaga de la Universidad Complutense de Madrid. La segunda, por el profesor Mariano Sánchez Martínez. En ambos casos los sondeos se realizaron entre profesionales del periodismo especializado que trabajaban en diarios de información general. La investigación más reciente, del año pasado, fue la realizada por AIPET y su objetivo fundamental era analizar la evolución profesional y laboral de los periodistas que trabajan en revistas técnicas y especializadas dentro del Estado español.
En general, en el momento actual, la conclusión a la que llegan los teóricos de la comunicación es que, con el paso del tiempo, la especialización ha ido ganando terreno: "la especialización temática de los futuros profesionales del periodismo es ya una necesidad perentoria y un hecho irreversible"10. "Actualmente todavía predomina en las redacciones la figura del periodista generalista, pero todo apuesta a una progresiva importancia del papel del periodista especializado"11
3.1. Tendencia en 1974
La primera encuesta sobre periodismo especializado fue llevada a cabo hace veinticinco años12 y se realizó entre una veintena de directores de periódicos de información general, a los que se demandó sobre su opinión acerca del futuro de la especialización. Tal fenómeno quedaba ya entonces apuntado como tendencia claramente al alza, querencia que posteriormente se confirmaría como una insoslayable realidad profesional.
Según Amparo Tuñón13, el origen de la especialización en el Estado español es coetáneo a los años sesenta, ya que fue entonces cuando los periódicos ampliaron sus secciones habituales para dar cuenta de asuntos de la vida cotidiana: salud, medio ambiente, economía doméstica, etc. Tendrán que pasar todavía bastantes años hasta la aparición de secciones especializadas estables tal y como las conocemos en la actualidad14. Piénsese, por ejemplo, que no se crea una sección científica estructurada hasta 1978, año en que lo hizo el diario norteamericano The New York Times.
La principal conclusión que se extraía de la encuesta realizada por los profesores Orive y Fagoaga era la siguiente (Sánchez Martínez, 1995:138): un 65% de los encuestados en 1974 estaba ya entonces convencido de que "el futuro de la prensa necesita caminar hacia la especialización". Por áreas temáticas se señalaban a los Deportes y a la Economía como las preferidas por los profesionales (curiosamente ambas son hoy las que ofrecen unos mejores rendimientos en el mercado). Finalmente se apuntaba a la escasez de plantilla como una de los principales frenos al fenómeno de la especialización.
3.2. Confirmación en 1994
La encuesta realizada por el profesor Mariano Sánchez Martínez en 1994 fue de similares características técnicas a la de los profesores de la Complutense. La muestra de hace cinco años recabó información entre profesionales de diecinueve medios de difusión de todo el Estado español (diarios de información general, emisoras de radio y cadenas de TV) y obtuvo resultados bastante similares, a pesar de las profundas transformaciones experimentadas en el panorama mediático español durante esas dos décadas. Eso sí, lo que en 1974 era tendencia de futuro, en el 1994 se confirmaba como firme realidad, aunque sin alcanzar entonces su punto más álgido.
Curiosamente los encuestados en 1994 seguían considerando al igual que en 1974 que la especialización era una "tendencia en evolución creciente" (Sánchez Martínez, 1995:142). Sin embargo, las empresas admitían no estar muy decididas a apoyar la especialización de sus profesionales.
Los principales frenos a la especialización, ordenados de mayor a menor importancia, detectados por los profesionales fueron los siguientes:
1. Escasez de redactores (21,5%). Este factor se repite con respecto a la encuesta de 1974.
2. Poca preparación de los profesionales (15,5%).
3. Problemas presupuestarios (14,9%).
4. Falta de un sistema adecuado de documentación (14,2%).
5. Desinterés de la empresa (12,5%).
6. Falta de organización de las redacciones (11%).
7. Falta de medios técnicos (10,4%).
A todo ello hay que añadir que los profesionales de la comunicación no parecían muy convencidos de que la especialización fuera sinónimo de una mayor rentabilidad económica. La conclusión que al respecto extrae Sánchez Martínez es que "la especialización conviene, pero siempre que no suponga un desequilibrio económico para la empresa".
Tampoco existen diferencias sustanciales entre las encuestas de 1974 y 1994 en relación a la catalogación profesional que tenía el periodista especializado dentro de la empresa. En ambos casos se subrayaba su mayor grado de confianza, credibilidad y prestigio.
Las secciones de Economía, Deportes, Internacional (dentro de ésta especialmente todo lo relativo a la Unión Europea) y Local han sido las que antes han acogido a periodistas especializados. Sin embargo, estos profesionales también son demandados por otras secciones como Política, Tribunales, Ciencia y Tecnología, Cultura y otros temas de interés emergente como pueden ser: Salud, Medio ambiente y Calidad de vida.
Tal y como apunta Sánchez Martínez, "donde ha entrado con fuerza la especialización se ha adaptado al tradicional sistema de trabajo por áreas al que se le augura un excelente futuro. La tendencia es que los contenidos especializados busquen su hueco en las áreas existentes o en otras nuevas, pero siempre dentro del viejo sistema".
"Parece evidente apuntaba el autor de la encuesta que los buenos profesionales especializados tendrán que contar con una amplia formación de base, un conocimiento profundo de su materia y una excelente capacidad de comunicación y divulgación de los contenidos ( ); los directores conciben a estos profesionales como periodistas con unas buenas fuentes de información, dotes de comunicación, capacidad para divulgar y comunicar los mensajes de los argots profesionales, espíritu reflexivo, dominio técnico del medio y formación universitaria en cuanto a rigor y método en la investigación". Lógicamente, la experiencia profesional y la formación adecuada aparecían como imprescindibles para llegar a convertirse en un buen periodista especializado.
Por otra parte, el 70% de los directores que respondieron a la muestra de 1994 consideraron que "la especialización ha sido una reordenación funcional y estructural del medio, producida por las nuevas exigencias de las audiencias y la creciente competitividad informativa: a mayor ampliación de los contenidos informativos, mayor necesidad de los periodistas especializados". Al tratar cuestiones como medicina, medio ambiente los directores consideraban que era necesario especializarse para no caer en errores: "la especialización es una exigencia social; cada vez son más los temas abordados, y hay que explicarlos. Los lectores quieren saber más cosas y con más detalle. Y el periodista debe conocerlas".
En definitiva, la conclusión final a la que llega Sánchez Martínez en su encuesta es que los profesionales de los medios aunque dan por buenas las funciones que los comunicólogos achacan al periodismo especializado (ampliación de conocimiento y capacidad de análisis), tienen más en consideración los dos fines fundamentales que guían las estrategias de las empresas mediáticas como son su afán de lucro y sus deseos de influencia social. "En tanto en cuanto el periodismo especializado sea un medio más para el logro de estos dos objetivos, su incorporación será bienvenida", apostilla Sánchez Martínez (1995:147).
3.3. Realidad profesional en 1998
La tercera de las encuestas realizada en 1998 por AIPET fue presentada oficialmente en forma de informe por el presidente de dicha asociación Josep Mompin con motivo del VI CIPET (Congreso Iberoamericano de Periodistas Técnicos y Especializados) que tuvo lugar en Barcelona entre el 10 y el 12 de febrero de 199915. Las conclusiones recogidas en el citado informe se basan en las encuestas realizadas entre 496 profesionales especializados durante el pasado año.
Del citado estudio se desprende que existen en la actualidad un total de 1.179 publicaciones especializadas en todo el Estado, de muy diferente clase y condición, reconociéndose abiertamente que "las publicaciones de calidad son bastante pocas". La citada asociación tiene censados un total de 3.200 periodistas especializados que trabajan en su mayoría en publicaciones de este tipo. A ellos, habría que añadir aquellos informadores especializados que trabajan en diarios de información general y que han hecho de la especialización su seña de identidad profesional.
Un dato optimista para el alumnado de las facultades de comunicación es el relativo a la edad media de los periodistas especializados y técnicos. Según este informe el 81% de los integrantes de este colectivo se sitúa entre los 25 y los 40 años. Asimismo aumenta, en relación a encuestas anteriores, el número de mujeres que trabajan en revistas especializadas y técnicas, aunque la proporción siga siendo favorable a los hombres (61% frente a 39%).
Aunque siguen siendo mayoría los titulados en carreras técnicas y/o científicas (un 48%), entre los periodistas especializados se incrementa consirablemente (en relación a encuestas similares realizadas por AIPET en 1992 y 1994), el porcentaje de periodistas que proceden de las facultades de comunicación (un 34%, "lo cual denota que muchos jóvenes según Mompín ven en este sector una excelente salida profesional". En lo que respecta a la relación laboral con las editoriales, los datos no son tan optimistas, ya que se observa un importante incremento de los contratos a tiempo parcial y de los "freelance".
Por otra parte, la citada encuesta detecta que el panorama editorial español está experimentando una "auténtica revolución", derivado del proceso de fusiones y/o adquisiciones especialmente por parte de grandes grupos multinacionales europeos.
Otra de las conclusiones del informe subraya el grado de aceptación que las nuevas tecnologías tienen entre los periodistas especializados, que en inmensa su mayoría trabajan con ordenadores (un 81%). Entre este colectivo, todavía son minoría los que utilizan el correo electrónico (un 20% en el Estado español, frente a más del 70% que lo hacen los periodistas especializados suecos, por ejemplo).
Resumiendo la encuesta de AIPET podría decirse lo siguiente: el fenómeno de los especialización avanza año a año como lo refleja el número de títulos existentes en el mercado. Además, los periodistas que se dedican a estas funciones son cada vez más jóvenes y proceden cada vez más de las facultades de comunicación.
4. Claroscuros en la formación académica
Ante esta evidente tendencia del mercado hacia la especialización ¿qué respuesta se está dando desde el ámbito académico?, ¿se está a la altura de las circunstancias o, más bien, tal y como apunta Dz. Nosty (1998:60), los planteamientos de las facultades de comunicación siguen siendo "desfasados y escasamente dinámicos"?
Evidentemente no hay una única respuesta para todos los centros de estudio. La oferta docente recogida en los nuevos planes de estudios varía de una facultad a otra, lo que impide dar una respuesta global para todas ellas, aunque es justo reconocer que se ha hecho un importante aunque insuficiente, a nuestro entender esfuerzo en este sentido.
En el terreno de la práctica, la oferta de periodismo especializado cuantificada en créditos que realizan las diferentes facultades de ciencias de la comunicación que existen en el Estado español es muy variable. El profesor de la facultad de Sevilla, José Manuel Gómez Méndez (1997:115), realizó hace dos años un exhaustivo estudio al respecto que presentado de forma esquemática es el siguiente16:
Facultad |
Créditos especializados |
Créditos de la licenciatura de Periodismo |
Porcentaje de créditos especializados |
Complutense (Madrid) |
48 |
322 |
14,9% |
UAB (Barcelona) |
35 |
320 |
10,9% |
EHU-UPV (Leioa) (*) |
52,5 |
320 |
16,4% |
Sevilla |
51 |
335,5 |
15,2% |
Santiago de Compostela |
28 |
320 |
8,7% |
Pompeu Fabra (2º ciclo) (Barcelona) |
38 |
130 |
29,2% |
Málaga |
36 |
303 |
11,9% |
Navarra |
24 |
300 |
8% |
Pontificia (Salamanca) |
18 |
291,5 |
6,1% |
CEU San Pablo (Valencia) |
46 |
314 |
14,6% |
Ramón Llul (Barcelona) |
25 |
319 |
7,8% |
(*) En el cálculo realizado por el profesor Gómez y Méndez no aparecían todas las asignaturas que guardan relación con el periodismo especializado. Es por ello que, el autor del presente artículo ha procedido a enmendar dicho dato.
A pesar de la evolución experimentada, sigue existiendo un desfase importante entre la formación especializada que se oferta al alumnado de dichos centros académicos y la demanda que existe en el mercado laboral; una demanda marcada por la rapidez y el dinamismo de la práctica profesional que contrasta con la mesura que a menudo se detecta en las aulas y despachos universitarios.
Como se puede apreciar, el abanico de la oferta de créditos especializados fluctúa bastante de una facultad a otra. En el caso de la Pompeu Fabra, su porcentaje se dispara dado que es en precisamente en el segundo ciclo donde todas las facultades centran -como es lógico- su oferta de especialización. En cualquier caso, es bastante evidente que los nuevos planes de estudios se han hecho eco de esa demanda que las empresas periodísticas realizaban casi históricamente a la universidad, en el sentido de una formación más especializada para los estudiantes de esta carrera. Esta demanda era sentida como propia por comunicólogos como el catedrático catalán Josep Mª Casasús17 para el cual "los estudios de Ciencias de la Información presentan todos los defectos de las enseñanzas generalizadas en una época en la que se exige la especialización" (1987:19)
4.1. Doble proceso de formación
Según el profesor Pedro Ortiz Simarro18 (1997:61), entre las características del periodista especializado destaca su doble proceso de aprendizaje: una formación especializada en un determinado campo científico o del saber (que le llevará a conocer el universo específico que ha de comunicar) y una formación como periodista (que le hará conocer las reglas propias del periodismo para lograr una buena comunicación).
Esta preparación respecto a una determinada área del conocimiento le permitiría en esencia comprender, profundizar y valorar hechos que pasarían desapercibidos al profano; ponerlos en relación con acontecimientos similares para evitar presentar fragmentos aislados de la realidad social y, por último, enfrentarse a las fuentes que le informan en su mismo nivel. Su formación periodística le dará la preparación suficiente para cumplir su función de intermediario entre unas partes de la sociedad misma con el uso apropiado de un código común, y sin perder ninguna de las características propias del periodismo, desde la difusión masiva a la actualidad.
En opinión de Ortiz Simarro, "la formación del periodista no implica una parcelación de su conocimiento, ni una limitación en su quehacer profesional; muy al contrario, se trata de un valor añadido a su saber profesional periodístico, que le permite, además, estar especializado en algún campo concreto del conocimiento. La dificultad de este propósito estriba en determinar cuál es el modelo apropiado de formación del periodista especializado".
El informador especializado es, según Ortiz Simarro (1997:68) "tan buen periodista generalista como el mejor de los periodistas generalistas, pero además tiene en su cuenta la especialización de un determinado campo, que le da valor añadido". Se resuelve así el enfrentamiento que algunos teóricos establecen entre periodista generalista y periodista especializado, dado que este último"jamás ha dejado de ser un informador todoterreno. La especialización no divide ni resta, sino que suma y multiplica el saber del profesional".
Frente a los posibles fallos de un informador generalista: superficialidad, dispersión, rendimiento profesional ralentizado por su falta de conocimientos y un grado de fiabilidad escaso, Orive y Fagoaga otorgaron ya en 1974 al periodista especializado las cualidades de concentración, serenidad, rigor científico, concreción, aprovechamiento óptimo de la actividad, importante grado de fiabilidad, mayor profundidad, aguda capacidad selectiva de los contenidos y una relación más personalizada con las fuentes de su trabajo.
En cualquier caso, existe una coincidencia cada vez mayor a la hora de señalar que nos hallamos ante la "Era del Periodismo especializado", lo que muchos expertos denominan "la cuarta fase del Periodismo". Además de las razones ya citadas hasta ahora (la creciente demanda de productos especializados, las posibilidades que ofrecen los nuevos soportes tecnológicos), otros factores que coadyuvan también en este proceso son, sin duda alguna, los siguientes: el trepidante avance de la ciencias y el conocimiento y la perentoria necesidad de la prensa por hacer frente de forma contínua a los medios audiovisuales (lo que ha acelerado su especialización).
Las tres fases anteriores al Periodismo especializado serían las correspondientes al Periodismo ideológico (que alcanzó su cenit durante el siglo XIX), el Periodismo informativo (sacralizado durante la primera mitad del S. XX) y el Periodismo de interpretación (en auge tras la II guerra mundial). La existencia de esta cuarta fase no invalida, evidentemente, las etapas anteriores. Simplemente se pretende enfatizar su carácter de tendencia dominante durante el período de referencia, puesto que es evidente la correspondencia que existe entre los actuales tipos de periodismo.
1. El periodismo especializado goza en el Estado español de buena salud y tiene ante sí un esperanzador futuro, tal y como lo demuestran los datos de difusión de este tipo de publicaciones diarias (prensa deportiva y económica). A todo ello se une el buen momento que atraviesan las revistas técnicas y especializadas que en 1998 disponían de 1.179 títulos censados en los kioscos y en torno a 3.200 periodistas empleados. Estas cifras son doblemente esperanzadoras si tenemos en cuanta la atomización que experimenta actualmente el mercado laboral. Puede afirmarse, por lo tanto, que nos encontramos ante lo que bastantes teóricos denominan ya la "Era del Periodismo especializado".
2. La oferta especializada permite operar sobre segmentos socioeconómicos y culturales muy definidos e independientes del lugar geográfico en el que se encuentran. Además, la especialización descubre espacios de demanda por agregación de segmentos de mercado internacionales adscritos a una misma definición lingüística y cultural. La oferta especializada de medios busca afinidades culturales y temáticas que se convierten en el resguardo distintivo el "hecho diferencial como factor de especialización" frente a los valores más estandarizados de la cultura global dominante.
3. La especialización en los medios ha sido producto de una reordenación funcional y estructural de las empresas, producida por las nuevas exigencias de las audiencias y la creciente competitividad informativa: a mayor ampliación de los contenidos informativos, mayor necesidad de los periodistas especializados.
4. A pesar de esta evolución positiva, paradójicamente, las empresas mediáticas admitían en 1994 no estar muy decididas a apoyar la especialización de sus profesionales. Primaban, en ese sentido su afán de lucro y sus deseos de influencia social. La bonanza que ha caracterizado al sector de la comunicación en los últimos debería servir de revulsivo en ese sentido.
5. Los profesionales del sector todavía denotan escasez de redactores especializados, falta de preparación de los mismos y problemas presupuestarios en sus respectivas empresas, siendo estos tres factores los que aparecen como principales frenos para que este fenómeno pueda alcanzar su total plenitud.
6. Economía y Deportes han sido las secciones en las que más se ha demandado la especialización y que, en lógica correspondencia, más han acogido en su seno a periodistas especializados. Las cifras del mercado ya comentadas están en clara consonancia con los esfuerzos realizados en los últimos años. Asimismo, las secciones de Internacional (y dentro de ella todo lo relativo a la Unión Europea) y de Local han admitido a un buen número de informadores especializados.
7.En una época en la se exige especialización, la oferta docente de las facultades de comunicación del Estado español presenta deficiencias claras que han sido paliadas sólo en parte por los nuevos planes de estudio. Todavía siguen existiendo rémoras que lastran una adecuada preparación especializada de los alumnos de Periodismo. El principal obstáculo se basa en el desajuste existente entre el dinamismo que impregna a los medios y el comedimiento que se respira en las aulas y despachos universitarios.
Notas
1. El presente artículo está basado en gran parte en la ponencia que bajo el título "Información Periodística Especializada: Claroscuros tras un cuarto de siglo" fue presentada en el VI Congreso Iberoamericano de Periodismo Especializado y Técnico (CIPET) celebrado en Barcelona entre el 10 y el 12 de febrero de 1999. 2. Daniel E. Jones, "Investigación sobre comunicación en España. Evolución y perspectivas" en Zer, revista de estudios de comunicación, nº 5 (pgs. 13-53), 1998. 3. FAPE, Periódico de las Asociaciones de la Prensa, "El empleo periodístico mantiene el encefalograma plano, mientras crece la precariedad" en FAPE nº 34 (pgs. 18 y 19), 1999. 4. Estudio realizado por la FAPE y que apareció reflejado en el número 24 del diario editado por esta asociación correspondiente a enero de 1999. 5. Ibidem. 6. Estudio sociológico dirigido por profesores de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación de la UPV-EHU y aparecido en el citado número de la revistas editada pr la FAPE. 7. Vid. Txema Ramírez de la Piscina, Gabinetes de Comunicación, Bosch, Barcelona, 1995. 8. Bernardo Díaz Nosty, Informe anual de la comunicación. Estado y tendencia de los medios en España 1997, 1998, grupo Zeta, Madrid, 1998. 9. Dichas publicaciones cumplen, en muchos casos, una función social importante aunque no quepa incardinarlas dentro del fenómeno comercial de la comunicación. 10. Fz. del Moral, Javier, "Informática y estadística. Los nuevos desafíos del Periodismo especializado", en Comunicación y Estudios universitarios, Revista de Ciencias de la Información, número 5, Fundación Universitaria San Pablo, C.E.U., Valencia, 1995. 11. Fontcuberta, Mar de, La noticia. Pistas para percibir el mundo, Paidos, Barcelona, 1991. 12. Fue también en 1974 cuando publicaron la primera obra académica sobre esta materia: La espcialización en el periodismo, Dossat, Madrid. 13. "Lespecialització en periodisme: un canvi de paradigma", en Anàlisi, nº 15, pág. 96, Barcelona. 14. Según J.L. Mz. Albertos, hasta los años posteriores a la segunda guerra mundial, era inexistente en los periódicos la denominada crónica científica. "Sólo existía una cierta tradición periodística fuertemente especializada en el campo de la información económica. Desde los años 40 del siglo XIX había ya información regular sobre bolsas en los grandes periódicos europeos". A finales del XIX y principios del siglo XX y hasta la primera guerra mundial, los ámbitos de la especialización fueron ampliándose a otros aspectos menos financieros comerciales o económicos, al tiempo que surgían las primeras revistas especializadas. J. L. Mz. Albertos señalaba en 1972 que dicho fenómeno tenía (entonces) 25 años; es decir que hoy en día rondaría los cincuenta años. 15. Josep Mompin, "Los periodistas especializados y técnicos en España". Ponencia presentada en el VI Congreso Iberoamericano de Periodistas Especializados y Técnicos CIPET. 16. En el presente cuadro no aparecen todas las facultades de Ciencias de la Información (o de la Comunicación) que existen en el Estado español, bien porque se carece de información sobre sus planes de estudios, bien porque, como en el caso de La Laguna, a finales del curso 1996-97 aún continuaban en vigor los viejos planes de estudios. 17. Casasús, J.Mª, "Factores profesionales y académicos relacionados con la información judicial" en Periodistas, nº 3, Madrid, 1987. 18. Ortiz Simarro, Pedro, "La formación dual del periodista especializado", en Estudios sobre Información Periodística Especializada, en Estudios sobre Información Periodística Especializada, Ceu San Pablo, Valencia, 1997.CASASUS, J.Mª, "Factores profesionales y académicos relacionados con la información judicial" en Periodistas, nº 3, Madrid, 1987.
DIAZ NOSTY, Bernardo, Informe anual de la Comunicación 1997, 1998. Estado y tendencia de los medios en España, grupo Zeta, Madrid, 1998.
FAPE, Periódico de las Asociaciones de la Prensa, "El empleo periodístico mantiene el encefalograma plano, mientras crece la precariedad", en FAPE nº 34 (pgs. 18 y 19), 1999.
FERNANDEZ. DEL MORAL, Javier, "Informática y estadística. Los nuevos desafíos del Periodismo especializado", en Comunicación y Estudios universitarios, Revista de Ciencias de la Información, número 5, Fundación Universitaria San Pablo, C.E.U., Valencia, 1995.
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ORIVE Pedro/ FAGOAGA, Concha, La especialización en el periodismo, Dossat, Madrid, 1974.
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TUÑÓN Amparo, "Lespecialització en periodisme: un canvi de paradigma", en Anàlisi, nº 15, pág. 96, Barcelona