El arte de los ruidos
por Pedro Barea
RUSSOLO, Luigi . (1916): El arte de los ruidos . Traducción
de Olga y Leopoldo Alas.Taller de Ediciones. Centro de creación experimental.
Facultad de Bellas Artes. Cuenca,1998.
&
MARINETTI, F. T. (1933): La radio futurista . Edición
de José A. Sarmiento
Radio Fontana Mix, con grabaciones del disco Música Futurista de
Daniele Lombardi. (Cramps Records. Milan. 1986).Taller de Ediciones. Centro
de Creación Experimental.
Facultad de Bellas Artes. Cuenca, 1993 .
Hay una serie de ideas contemporáneas al momento inaugural de la
radio, que localizan también el arte radiofónico en las vanguardias
artísticas de comienzos de siglo -y en sus intuiciones- incluso mejor
que en los propios tratadistas e historiadores de la radiodifusión.
En todo caso son ideas y textos que enmarcan de modo muy jugoso lo que pudo
ser la radio en sus orígenes.
El Taller de Ediciones y Centro de Creación Experimental de la Facultad
de Bellas Artes de Cuenca está produciendo una serie de documentos
sonoros y literarios que lo acreditan. Si hace unos años (1993) el
Taller que dirige el profesor José Antonio Sarmiento publicó
un disco con grabaciones y textos de F.T. Marinetti aprovechando las invenciones
creativas de la radiodifusión de los pioneros, ahora mismo acaba
de editar "El arte de los ruidos" de Luigi Russolo.
Marinetti habla explícitamente de la radio y de sus posibilidades
expresivas, habla de una radio visionaria a la que iba a llamar "La
Radia". Alfredo Golsmith, de Radio Nueva York, llamaría
a esas aventuras creativas de Marinetti "el teatro eléctrico".
Y Marinetti se plantea "un paisaje oído", "drama de
distancias", "los silencios hablan entre sí", "batalla
de ritmos", o "la construcción de un silencio" (experiencias
grabadas en el disco que acompaña la edición de José
Antonio Sarmiento), con la misma fruición con la que los pioneros
de Radio France grabarían por ejemplo "La naissance d'un
poème" como un caos de palabras que se organiza en el tiempo.
Menos conocido, Luigi Russolo (Portogruano-1885- Cerrodi Caverno 1947) fue
pintor y músico adherido al movimiento futurista en 1910. En 1913
redacta la carta-manifiesto "El arte de los ruidos" (publicado
como libro en 1916 con dedicatoria "a sus hermanos" Marinetti,
Boccioni, Piatti, Sant'Elia y Sironi que gozaron juntos del exaltante enarmonismo
ruidista), crea los intona-rumori en colaboración con Ugo Piatti,
y en 1914 presenta en Milán su primer Concierto Futurista.
El curiosísimo documento reeditado ahora en Cuenca en idioma español,
contiene -además del manifiesto inicial- el libro de Russolo con
capítulos tan sugerentes como "principios físicos y posibilidades
prácticas (timbres y ritmos)"; "los ruidos de la naturaleza
y de la vida"; "los ruidos de la guerra"; "los ruidos
del lenguaje, las consonantes"; "la conquista del enarmonismo";
"grafía enarmónica"; "los entonaruidos";
"la orquesta de entonaruidos"; y "el arte de los ruidos,
nueva voluptuosidad acústica".
Con un sorprendente bagaje de intuición, en ese punto en el que se
superan las dificultades analíticas con creatividad y algún
atrevimiento, los futuristas intentaban enriquecer sus sentidos, y entre
otros el del oído. Su voluntad de ensanchar las posibilidades acústicas
les hacen prestar atención a nuevas fuentes sonoras al margen de
las convenciones armónicas tradicionales. Lo que en Russolo es todavía
atención al sonido asilvestrado, en Marinetti va a ser ya -en 1930-
atención específica a la radio, que él llamaría
La Radia para sus "síntesis radiofónicas". Probablemente
en torno a ellos estaban agazapados tras el dintel todos los experimentadores
de la música electroacústica, la máquina de sonar,
que iba a gestar inmediatamente al instrumentista omnipotente y sin límites
humanos, al cantante incansable que no necesita hacer pausas para tomar
aire y respirar, al violinista de brazos kilométricos que dilata
los ritmos hasta lo insospechado, al pianista con miles de dedos, y que
daría carta de naturaleza expresiva a todos los sonidos expósitos
recogidos fuera de las salas de concierto, todas esas iluminaciones irreductibles
que han revolucionado la música de este siglo moribundo con tantas
sonoridades inauditas.
Los aspectos cuasipoéticos de ambas obras son un aliciente añadido
a la aventura de conocerlas. La radio, que fue un accidente tecnológico
también, encontró en estos inventores un espacio de libertad
que se detecta en los pioneros del arte radiofónico.
La recientísima traducción de la singular obra de Russolo
está firmada por Olga y Leopoldo Alas. De Leopoldo Alas, escritor
y poeta, comentarista de prensa, se conoce la ópera radiofónica
"Estamos en el aire", con música de Juan Pagán,
que RNE-Radio Clásica estrenó el 24-9-1990.
Si los nuevos planes de estudio de las Facultades de Ciencias de la Comunicación
incorporan materias como "Radio, medio de expresión", estos
libros se añaden a las posibilidades descriptivas de un mundo muchas
veces precariamente documentado.