Convergencia digital en el paraíso tecnológico:
Claroscuros de una revolución
Emili Prado y Rosa Franquet
Los autores son Catedráticos de la Universitat Autònoma
de Barcelona, Research Associates at University of California at Berkeley
y Co-directores del Máster Europeo de Comunicación Interactiva,
Telecomunicaciones y Multimedia
Resumen:
Los autores analizan el grado de desarrollo, en la realidad, de la
convergencia digital en el campo audiovisual, partiendo del estado actual
de las infraestructuras tecnológicas y servicios implementados en
el mercado norteamericano, líder mundial indiscutible. Aceptada la
magnitud de la revolución tecnológica en curso, se analizan
los desafíos generados por y para su implantación en los distintos
ámbitos implicados. Se identifican las diferentes aplicaciones y
los frenos a su generalización, así como las estrategias de
los principales actores involucrados. A la luz de este diagnóstico,
se identifican los principales interrogantes y se plantean los problemas
a los que hay que hacer frente para jugar un papel activo en la configuración
final de los resultados de esta revolución.
Abstract:
The authors analyze the development degree, in the reality, of the
digital convergence in the audio-visual field, in base of the present state
of technological infrastructures and services implemented in the North American
market, unquestionable world-wide leader. Accepted the magnitude of the
technological revolution in progress, the challenges generated by and for
their implantation are analyzed in the different implied scopes. The different
applications and the brakes from their generalization, as well as the strategies
of the main involved actors are identified. After carrying out this diagnosis,
the identified problems allow to play an active role in the final configuration
of this revolution.
Convergencia con prisas pero con pausas
En el "paraíso tecnológico", multiplicidad
y diversisdad no son sinónimos
La sacudida digital
Los Broadcasters en el ruedo digital como
hecho consumado
El Cable: renovarse o perecer
Satélites, digitales por supuesto
En"red"ados a la fuerza
Algunas lecciones del "paraíso"
Fuentes
Las transformaciones registradas y anunciadas en el terreno de las Tecnologías
de la Información y la Comunicación (TIC) en las dos últimas
décadas del siglo XX han ido penetrando el consciente colectivo con
la idea de fondo de que nos encontramos ante una revolución de nuevo
cuño, cuya culminación nos situará en un nuevo mundo
coincidiendo con el estreno del próximo milenio. Una retahíla
de términos ilustran lo esencial de ese "nuevo mundo",
entre las que brillan con especial fuerza una constelación formada
por, global, convergencia, interactividad y en el centro, digital, impregnando
con su estigma el conjunto.
De tanto repetirlos, estos conceptos se han hecho familiares hasta para
los profanos, pero es difícil encontrar dos definiciones coincidentes
incluso entre los expertos. Como todas las fantasías, la definición
de este "nuevo mundo" se ha ido apoyando en las metáforas,
un terreno abonado para la polisemia. La más poderosa de ellas podríamos
convenir que ha sido la de Information Superhighway (trasladada a nuestros
dominios como Autopista de la Información), cuya popularización
mundial se debe a la decidida apuesta realizada por el Presidente Clinton
y el Vicepresidente Gore de los Estados Unidos, tras su elección
en 1992, para convertir la creación de la National Information Infrastructure
(NII) en uno de los ejes centrales de su política, que debía
coordinar las acciones en las áreas económica, tecnológica
y social. En el transcurso de la década el desarrollo de los acontecimientos
mostró la necesidad de complementar la NII con la Global Information
Intrastructure (GII), a cuya evidencia contribuyó poderosamente la
explosión en el uso de Internet en los últimos años
en Estados Unidos, a la que se incorporaron progresivamente Europa y el
resto del mundo.
Como no podía ser de otro modo, ante ese "nuevo mundo"
prometido, emergen entusiastas optimistas y pesimistas. Los unos pronostican
el advenimiento de la opulencia informativa, de la diversidad de la oferta,
de las posibilidades de elección individual, de la libertad, de la
democracia, de la comunicación global en fin. Los otros auguran los
peligros del control monopolístico, del aislamiento social, de la
fragmentación, de la decadencia de la esfera pública, de la
amenaza de las identidades, de la discriminación en fin. Unos y otros
estarían en lo cierto si no fueran entusiastas. Un diagnóstico
más sosegado, desde una posición ecléctica si se quiere,
permite dimensionar el grado de presencia/ausencia de cada uno de esos elementos
y en consecuencia actuar para que la modelización del uso de las
TIC se haga con criterios sociales.
La metáfora de la Information Superhighway se refiere en la práctica
a una red global de tecnologías de la información y la comunicación
por la que pueden circular todo tipo de servicios electrónicos de
matriz audio, vídeo, texto y datos, sus diferentes combinatorias
o su integración como multimedia. La caracterización de estos
servicios puede hacerse atendiendo a la configuración que adopten
en la relación entre sus polos: Uno a muchos, uno a uno y muchos
a muchos. Esta acumulación de sistemas y la multiplicación
de canales usados simultáneamente para responder a esos tres tipos
de configuración son posibles gracias a la digitalización
y la revolución digital lleva implícita la convergencia de
industrias asentadas que se desarrollaron históricamente de forma
autónoma.
Convergencia con prisas pero con pausas
Las barreras tradicionales entre las industrias más implicadas, telecomunicaciones,
informática y audiovisual son tan fuertes que, a pesar de que los
avances tecnológicos suministran las condiciones necesarias para
la convergencia, ésta topa con ingentes inercias adversas a su culminación.
Así, el escenario de la Information Superhighway era un futurible
en 1992 y en alguna medida sigue siéndolo hoy. Para hacerlo realidad
se requiere una importante transformación de las Infraestructuras
de Telecomunicación, además de la convergencia entre industrias
que, como queda dicho, está topando en la práctica con muchas
dificultades. Y pese a ello el espejismo de que la convergencia es un hecho
cobra una extraordinaria corporeidad. La responsabilidad de esa proyección
radica en la popularización de Internet y los avances en las técnicas
de compresión y digitalización, que han permitido el uso de
las redes ya existentes para implementar servicios inicialmente soñados
para cuando estuviera disponible la Information Superhighway. Pero las limitaciones
en los anchos de banda disponibles en las viejas redes imponen una velocidad
de transmisión que confiere a las aplicaciones más sofisticadas,
que deberán ser fruto de la convergencia productiva, un carácter
puramente experimental.
Naturalmente se están dando pasos de gigante en muchos sectores,
pero la convergencia no avanza al mismo ritmo en todos los frentes ni en
todas las latitudes. Por ello nos detendremos en analizar el estado de esa
convergencia digital en el "paraíso tecnológico"
que es Estados Unidos. Un país con un mercado interior de una talla
capaz de otorgar expectativas de retorno a cualquier inversión en
I+D, con un dominio en los mercados exteriores que permite tener unas expectativas
de negocio extraordinarias para los productos exitosos. Un país con
una sofisticada industria de telecomunicaciones, una innovadora industria
informática y una experimentada industria audiovisual. En fin, lo
dicho, un "paraíso", el mejor de los escenarios teóricos
para la plasmación de la convergencia y la emergencia de sus resultados
por las pantallas.
Además, la familiaridad de los ciudadanos con los términos
que identifican la panoplia de posibilidades derivadas de la convergencia
digital es elevada, según se desprende de los datos de una encuesta
desarrollada en 1997 por Chilton Research Services, entre los abonados al
cable que alcanza una penetración del 65%. Un 73% conoce el significado
de televisión digital, un 60% el de televisión interactiva,
dos posibilidades con las que difícilmente pueden tener contacto
en la práctica del mercado. En cambio, el conocimiento del Video
On Demand (VOD) se sitúa sólo en un 38%, siendo este un servicio
disponible desde hace tiempo. Es esta una contradicción que sirve
para ilustrar uno de los claroscuros de la convergencia digital. El discurso
sobre la convergencia es tan fuerte que crea el espejismo de su existencia,
pero en la práctica apenas si encontramos experimentos aislados y
localizados que una y otra vez quedan arrinconados. Desde el temprano experimento
del QUBE a principios de los ochenta, hasta el más reciente y abandonado
en 1996 Full Service Network desarrollado en Orlando por Time Warner, un
largo número de intentos han sido coronados con el fracaso.
Qué suerte correrá el nuevo intento iniciado en Hibbing, Minesota,
en febrero de 1998, con el Befera Interactive Cablenet de Range TV, es un
interrogante. Este experimento consiste en ofrecer en un sistema que cuenta
con 5.500 subscriptores un paquete digital que incluye, televisión
interactiva, 50 canales de VOD, videotelefonía, y acceso a Internet.
Uno de los elementos determinantes de estos repetidos fracasos, es el escaso
compromiso puesto en ellos por parte de la poderosa industria audiovisual
norteamericana, que obtiene un nivel de beneficios operando en los géneros
convencionales, para los que cuenta con un "saber hacer" garantizado.
Además, su perfecto conocimiento y control de los diferentes escalones
de explotación de sus productos en el mercado interior y exterior
colma su apetito de rentabilidad. Por otro lado, la explosión de
canales disponibles, merced a las innovaciones tecnológicas, ofrece
nuevas oportunidades de negocio para sus contenidos y revitaliza un inmenso
almacén que parecía destinado a un valor simbólico
residual como elemento de arqueología industrial. ¿Qué
prisa hay, en ese contexto, de invertir decididamente en la producción
de nuevos contenidos interactivos de carácter audiovisual, para los
que hay que poseer nuevas competencias productivas, en el campo de la escritura,
la interpretación, la dirección y la producción?. ¿Qué
prisa para afrontar costos productivos más elevados, cuando las infraestructuras
tecnológicas no están mejoradas al punto que reclamaría
una interactividad audiovisual acorde con los incrementos del costo de producción?.
¿Y finalmente, qué prisa si el mercado tradicional no da signos
de agotamiento?.
En el "paraíso tecnológico", multiplicidad y diversisdad no son sinónimos
La observación del sistema televisivo norteamericano arroja muchos
elementos de juicio sobre lo que supone la opulencia de canales y permite
hacer algunas inferencias sobre la lentitud que señalamos en la plasmación
en la oferta de la convergencia digital.
El ciudadano americano tiene a su alcance centenares de canales de televisión
que puede recibir vía hertziana, cable o satélite. El modelo
dominante es el de los hogares suscritos al cable, un 65%, por el que pueden
recibir un número variable de canales, que incluyen los 4 grandes
networks generalistas (ABC, CBS, Fox y NBC), las emisoras públicas
de la PBS, emisoras locales, cadenas de cable de vocación nacional,
cadenas especializadas, servicios de Pay per view (PPV) y VOD. Otro núcleo,
que representa el 7% está abonado a algún paquete por satélite
de las 4 diferentes ofertas de DBS existentes. Completando el panorama de
los abonados a algún sistema de distribución multicanal un
testimonial 2% cubierto por compañías de MMDS (Multichannel
Multipoint Distribution Service) o LMDS (Local Multipoint Distribution System).
Y finalmente un grupo de 26% que sólo accede a la oferta disponible
en abierto vía hertziana terrestre, en la que además de los
cuatro grandes y las públicas puede acceder a un número variable
de independientes, según la zona en que viva.
A despecho de esta opulencia de canales la diversidad es limitada, según
los datos de una investigación realizada por Emili Prado en la University
of California at Berkeley. Las cadenas generalistas hertzianas componen
sus parrillas en base esencialmente a cuatro macrogéneros con un
28,8% de Ficción, 31% de Información, 17% de Info-show y un
12% de Deportes. Básicamente los mismos macrogéneros sobre
los que se fundamenta la oferta de los canales que mayor subscripción
alcanzan a través del cable y del satélite.
Así encontramos los canales distribuidos a nivel nacional, destinados
a la Información, como el celebérrimo CNN, o Headline News
y MSNBC. Por otra parte, las cadenas que se fundamentan esencialmente en
la Ficción (Películas y Series) aderezadas con una porción
de Especiales y Deportes como TBS, USA, TNT, WGN. Otras que ofrecen cultura,
películas y series como A&E y Bravo. Otras cultivan sólo
la Ficción (Películas y Series) como fX y Sci-Fi Channel o
Nostalgia Television. Además las que cultivan sólo la ficción
cinematográfica como AMC (American Movie Classics). O las dedicadas
a los Deportes como ESPN, ESPN2 y FOX SPORTS. De entre las que alcanzan
más penetración sólo las musicales se apartan de la
lógica de los macrogéneros dominantes en la televisión
generalista, entre las que destacan MTV, VH-1 o CMT.
El notable éxito alcanzado por los canales destinados al público
más joven, no hace sino confirmar la lógica que venimos señalando
de cultivo preferente, en los sistemas de difusión multicanal, de
especializaciones que forman parte del esqueleto genérico de la oferta
generalista, en la que el macrogénero infantil representa el 5.7%.
Nikelodeon es el caso paradigmático al alcanzar un elevadísimo
índice de subscripción y además colocar más
de la mitad de títulos suyos entre los 25 programas del cable más
vistos cada semana.
Pero es que esta realidad se ve confirmada si tomamos en consideración
los canales Premiun, aquellos que se tienen por subscripción individual.
HBO, Showtime y Cinemax componen sus parrillas a base de Películas,
Series, Especiales y Deportes, The Disney Channel, con películas,
series y especiales orientados a un público familiar. El resto se
especializa en películas como Encore, The Movie Channel, Starz y
Flix.
Para finalizar el repaso, también en el Pay per view se produce el
mismo fenómeno. Películas, Deportes y Especiales componen
el menú, al margen de los canales sólo para adultos. A parte
de los filmes sólo los deportes, especialmente Lucha libre y Boxeo,
atraen significativamente a este tipo de usuarios y en menor medida otros
eventos como grandes conciertos musicales. Completando el panorama el Video
On Demand ofrece más de lo mismo.
Sí, uno también puede encontrar, canales de TeleShoping, y
Religiosos y Educativos y... pero su presencia residual no alcanza a romper
significativamente la realidad homogénea del sistema televisivo americano.
Así pues, una de las grandes profecías sobre el advenimiento
de la diversidad de la mano de la multiplicación de canales, que
posibilita la revolución digital, no tiene antecedentes esperanzadores,
a la luz de la larga experiencia del sistema norteamericano formado por
un número de canales que se cuenta por centenares.
Por otro lado, esta pobreza genérica no parece hacer desertar a la
audiencia ni reducir su tiempo de consumo, situado en más de 4 horas
diarias. Ni siquiera la altísima frecuencia de interrupción
de los programas por pausas publicitarias, exasperante en Prime Time para
un europeo, desalienta el consumo televisivo. La saturación publicitaria
afecta tanto a las cadenas generalistas hertzianas como a un alto índice
de las de cable.
La sacudida digital
A pesar de que el negocio es pujante, broadcastings , cableoperadores y
operadores de DBS(Direct Broadcast Satellite) se han visto envueltos en
la ola digital, por imperativo legal o por imperativos de mercado. Además
la onda expansiva de la interactividad (consustancial a la revolución
digital) generada por la explosión de Internet, ha hecho que la industria
audiovisual no se haya podido quedar al margen, pese a no haber apostado
decididamente por la innovación interactiva audiovisual. Así
todos han empezado a desarrollar aplicaciones basadas en el web con mayor
o menor entusiasmo. La apuesta decidida de la industria editorial desarrollando
publicaciones para la red también les ha obligado a ello.
Las cadenas televisivas, como otras empresas, entran en el terreno de los
webs con desarrollos puramente de imagen corporativa, pero la creciente
oferta de publicaciones on-line, y los avances en la compresión digital
que permitieron incluir la transmisión de imagen en movimiento, aunque
de características muy pobres comparadas con el estándar vídeo,
les impulsaron a desarrollar nuevos productos con objetivos comunicativos
que superan la función corporativa.
La revolución digital implica, en primera instancia, una alta demanda
de contenidos lo que sitúa a la industria audiovisual en una posición
cómoda como detentores de derechos. Pero esta ventaja no ha funcionado
precisamente como estímulo para colocarse al frente de la revolución
digital. Y pese a ello, por la misma razón, se han visto involucrados
al máximo nivel.
Primero porque las otras industrias implicadas en la revolución digital,
telecomunicaciones y electrónica, e industria informática,
vieron en las alianzas con los poseedores de derechos una baza indispensable,
tanto para impulsar su desarrollo como para participar en los beneficios
que se desprenderán de la prestación de servicios. Por eso
el frente empresarial es el más avanzado de la convergencia y hemos
asistido a múltiples movimientos de integración vertical y
horizontal, a menudo de carácter transnacional y que se suceden hoy
en día.
En segundo lugar, se han visto involucrados, por razones legales. La plasmación
normativa de la política de la Administración Clinton en el
terreno de las TIC ha operado como un desencadenante insoslayable. El establecimiento
de plazos para la conversión a digital de todos los broadcasters
les ha puesto en la carrera. Si los DBS ya están capacitados para
la televisión digital y los broadcasters lo estarán a plazo
fijo, el tercer polo de la industria audiovisual, el cable, se ha visto
obligado a entrar en la carrera de capacitar sus redes para la transmisión
digital, so pena de quedar excluidos del futuro.
En tercer lugar, se involucran decididamente porque finalmente creen que
en la multiplicación de la oferta, la prestación de nuevos
servicios interactivos y la incursión en el tráfico de datos,
radica el relanzamiento de un negocio que en términos generales,
aunque muy saludable, había llegado a los límites de su crecimiento.
Los Broadcasters en el ruedo digital
como hecho consumado
Por impulso gubernamental se forzó primero la cooperación
de la industria en la definición de un estándar digital. Más
tarde la Administración Clinton implica a los Broadcasters en una
carrera a plazo fijo (mayo de 1999) para implantar la televisión
digital, ofreciéndoles una licencia gratis a los que acepten el envite.
Y de pronto las grandes cadenas se encuentran ante el hecho consumado de
tener que desarrollar su oferta digital. Son muchas las decisiones a tomar,
tanto en el terreno tecnológico, como en el económico y el
de los contenidos. Además todos están relacionados y dependiendo
de las opciones que se tomen los resultados pueden ser muy diferentes.
Los formatos de transmisión, dentro del estándar desarrollado
para la televisión digital, están definidos por el número
de líneas que componen la imagen y por la forma en que las líneas
son presentadas en la pantalla de forma interlazada o progresiva. La lógica
para el resultado es: a más líneas mejor definición
de imagen e imágenes de mayor calidad para la presentación
progresiva que para la interlazada. Los guarismos identificativos de los
formatos serían 480-I, 720-I, 1080-I y 480-P, 720-P o 1080-P. En
principio se consideraba que las 1080 líneas marcaban la frontera
de la HDTV(televisión de alta definición) dentro de los formatos
digitales. El punto de partida para el desarrollo de la HDTV a nivel mundial
se centraba en las 1080-I, puesto que el interlazado es la forma de presentación
tradicional de la televisión. Y así se empezaron a desarrollar
los equipamientos en este formato. Más recientemente en el mercado
americano se acepta la calidad que suministra el formato 720-P también
como televisión de alta definición.
Con estos elementos sobre la mesa, los Broadcasters norteamericanos tienen
que tomar varias decisiones. Primero deben decidir si quieren ocupar todo
el canal que se les atribuye para ofrecer una programación en alta
definición, o si lo quieren fragmentar ofertando más canales
a más baja definición, y si emplean o no algún segmento
para ofrecer otros servicios digitales. Se presenta una amplia variedad
de combinaciones. Los que opten por la oferta multicanal tienen varias posibilidades.
Ofrecer la programación regular con un desfase horario, crear un
canal de noticias o de deportes aprovechando los recursos ya existentes.
Utilizar parte del canal para la transmisión de datos. Implementar
alguna aplicación interactiva o cubrir nichos locales con programaciones
específicas de bajo costo, utilizando los excedentes de derechos
sobre deportes, películas y otros programas. Y finalmente, en la
medida en que la FCC (Federal Communications Comission) no impone restricción
alguna en el uso del canal digital adjudicado, también pueden desarrollar
servicios no televisivos, como información complementaria sobre los
personajes, los actores, los temas de sus programas o sobre los productos
anunciados.
Pesando sobre el panorama una duda hamletiana ¿será la HDTV
la killer aplication audiovisual?. ¿O no tendrá fuerza suficiente
de atracción de público, para amortizar las voluminosas inversiones
requeridas para la infraestructura de producción y difusión
digital, calculadas por la NAB (National Association of Broadcasters) en
unos 250 millones de dólares (casi 40.000 millones de pesetas) por
Network?. Y más aún contando que el precio de partida de los
receptores digitales se sitúa entre los 2.500 y los 3.000 dólares
( unas 375.000 o 450.000 pesetas).
Para acabar de complicarlo, los monitores de PC, que ya están disponibles
para recibir señales televisivas con un costo suplementario casi
simbólico que oscila entre los 100 y los 220 dólares (unas
15.000 o 38.500 pesetas), utilizan el método progresivo. La industria
informática trata de convencer a los Broadcasters de las ventajas
de adoptar los formatos progresivos. En el año en curso esperan producir
unos 10 millones de PC listos para recibir televisión digital y según
cálculos de Microsoft su volumen para el año 2000 oscilará
entre los 20 y los 40 millones. El hecho consumado es que en Estados Unidos
se venden más monitores de PC al año que televisores y que
el número de televisores digitales en el mercado no será significativo
inmediatamente. Según las previsiones de Paul Kagan Associates Inc.,
se espera que el parque de televisores digitales para 1998 se sitúe
en 100.000 unidades y en el 2000 alcanzarían unas 500.000. Por otro
lado, el gran handicap para optar por los formatos P es que los equipos
de producción no están disponibles en la misma medida que
los I. En contrapartida la industria informática subraya que los
productos filmados (películas y series especialmente) son progresivos
en esencia y es más fácil difundirlos en progresivo que en
interlazado. Como queda dicho más arriba la Ficción es una
parte substancial de la programación televisiva y previsiblemente
lo será aún más en la HDTV.
La compatibilidad con la recepción en los PC abre las puertas de
forma natural a la transmisión de datos y a aplicaciones interactivas
que, como queda señalado, es una de las expectativas de explotación
de los canales digitales.
Como se ve, muchos claroscuros y más preguntas que respuestas. Pero
las cadenas norteamericanas están constringidas a tomar opciones
inmediatamente y no necesariamente coincidentes. Por el momento la ABC parece
decidida a utilizar el formato 720-P para difundir una programación
de alta definición lo que capacitaría a la cadena para distribuir
una segunda oferta en 480-P de SDTV (Standard Definition Television), cuya
calidad de imagen es ligeramente superior al actual sistema analógico
de NTSC. NBC está inclinándose también por el formato
720-P, y su único freno es la disponibilidad de equipos para soportar
el formato. Por su parte la CBS de momento sigue apoyando la opción
por el formato 1080-I, aunque está siguiendo los acontecimientos
por lo que pueda pasar con el 720-P. En cierta medida el resultado depende
de la decisión de los fabricantes de equipos de suministrar en breve
los de la modalidad P. El cuarto gran network, FOX, parece decidido a aprovechar
su canal digital para ofrecer varias programaciones en SDTV del mismo estilo
de las que tiene en cable.
En todo caso, en esta partida se está jugando, además, uno
de los aspectos prácticos de la convergencia entre audiovisual e
informática, simbolizada en la convergencia entre PC y Televisor.
Una tendencia que parece inexorable si bien su ritmo depende de múltiples
factores. En todo caso ambos terminales acabarán proveyendo ambas
prestaciones aunque, su ubicación en el hogar acabe determinando
un uso dominante. A ello contribuirá poderosamente el incremento
del uso de la capacidad de transmisión de datos, en todos los tipos
de soporte de difusión, redes hertzianas terrestres, satélites
y cable. Más aún con el advenimiento final de la NII en Estados
Unidos, en la que confluirán todos los soportes y a nivel planetario
con la GII. La incursión de la industria informática en el
terreno de los contenidos, soportando experimentos de intercasting, transmitiendo
datos dentro de la señal broadcasting que se reciben en los PC con
sintonizadores de televisión o adquiriendo Web-Tv para proveer acceso
a Internet desde el televisor, son dos síntomas poderosos de esa
tendencia a la confluencia. Por lo demás, la creciente acción
de los operadores de televisión difundiendo datos en su señal,
con la única diferencia que la señal televisiva se consume
en el televisor y los datos en el PC, confirman esa tendencia.
El Cable: renovarse o perecer
El cable en Estados Unidos es una industria de larga tradición, dominando
el panorama de la difusión multicanal ampliamente, con una tasa de
penetración en 1997 del 65%. Otros sistemas competidores de difusión
multicanal tienen una talla mucho menor situándose el DBS con un
7% y el MMDS(Multichannel Multipoint Distribution Service) con un 2%. El
restante 26% son no subscriptores según datos de The Strategis Group.
Tradicionalmente, la diversidad ha sido la característica más
significativa de esta industria, tanto por la dimensión de las empresas,
como por el tipo de infraestructuras, como por la talla de los mercados
en los que operan, como por su implicación o no en la producción
de contenidos. Los cableoperadores se cuentan por miles, y su dimensión
varía entre los pequeños que cuentan con algunos miles de
subscriptores y los grandes MSO (Multiple Systems Operators) que los contabilizan
por millones. Para ilustrar estas diferencias resulta elocuente observar
como entre los 100 mayores hay unas distancias muy significativas. El líder
de este ranking, TCI (Tele-Communications Inc.), tiene 14.134.000 subscriptores
mientras el que ocupa la posición número 100 da servicio a
28.768 hogares, según los datos de Cablevision Database.
También tradicionalmente, los principales cableoperadores han desarrollado
dos ámbitos de negocio: la distribución de televisión
y la generación de contenidos. El resultado ha sido que las principales
cadenas de cable cuentan en su accionariado con la participación
de uno o varios MSO, lo que hace común el fenómeno de la integración
vertical.
Como ya se ha señalado el panorama era cómodo. Involucrados
en sectores de negocio para los que disponían de un "saber hacer"
comprobado y con un índice de rentabilidad satisfactorio, los estímulos
a la innovación eran escasos. Sólo la sacudida digital empezó
a remover las tranquilas aguas del sector del cable. La primera inquietud
seria surge con el advenimiento de los DBS al terreno de la difusión
multicanal. Vista con desdén su aparición, los cableoperadores
empiezan a alarmarse cuando algunos de sus abonados emigran a la oferta
de los satélites y sobre todo, porque los nuevos sistemas reducen
el índice de crecimiento de los abonados al cable. Sólo la
imposibilidad del satélite para configurar su oferta multicanal con
cadenas locales amortiguaba el envite. Pero a su favor estaba la notable
mejora de la calidad de la imagen, de una tecnología sofisticada
frente a unas plantas de cableado con un grado de obsolescencia notable.
Además los DBS podían ofrecer vídeo digital y otros
servicios que el cable no había explorado. El otro brazo de la tenaza
lo representan los plazos fijos de implantación de la televisión
digital en la que están embarcados los Broadcasters.
La entrada de las compañías de telecomunicación (telefónicas)
y de Internet en el escenario audiovisual terminó de promover la
gran sacudida y obligó a la industria del cable a confrontar sus
alternativas. Centrarse en el ámbito de la generación de contenidos
y abandonar progresivamente su papel como distribuidores, dado el inmenso
costo de renovación de sus infraestructuras (unos mil dólares
por hogar puesto al día), o encarar decididamente su puesta al día
tecnológica y jugar un papel destacado en la constitución
de la NII. Esta última opción les permitiría continuar
desarrollando sus tradicionales ámbitos de negocio y les involucraría
en nuevos sectores como la transmisión de datos, los servicios interactivos,
la telefonía y toda la panoplia de nuevos servicios relacionados
con los escenarios de futuro de la Information Superhighway.
No sin vacilaciones, hoy podemos decir que la industria del cable apuesta
por aceptar el desafío digital. La metamorfosis es de envergadura
y reclama muchos movimientos. Primero, un cambio en la talla de las empresas,
que se plasma en un progresivo proceso de concentración que está
cambiando la faz de un sector tradicionalmente hiperfragmentado. Ahora ya
los 10 mayores MSO sirven alrededor de un 70% de los abonados. Segundo,
proseguir el proceso de integración vertical. Tercero, creación
de alianzas con otras industrias, especialmente compañías
de telecomunicación y de informática. Cuarto, y no menos importante,
incorporar nuevos cuadros directivos con habilidades en las nuevas áreas
de negocio en las que van a participar: telefonía, nuevos servicios
interactivos, transmisión de datos, etc.
Pero la conditio sine qua non para entrar en el nuevo mundo digital es la
renovación de la planta de cable. La opción está tomada
y el ritmo de implantación es variable según los cableoperadores
y según los mercados que cubren. El proceso de puesta al día
de sus plantas implica la sustitución de sus viejas redes por un
cable híbrido fibra/coaxial de 450 MHz para los sistemas pequeños,
550 MHz para sistemas urbanos y suburbanos en mercados "secundarios"
y 750 MHz para los mayores mercados urbanos y suburbanos y de alta densidad
demográfica. Este mejoramiento está en curso, los principales
MSO lo han completado en un 50% de promedio y al finalizar 1998 lo habrán
elevado al 70% también de promedio, según estimaciones realizadas
por Detsche Morgan Grenfell & Prudential Securities.
Esta actualización tecnológica capacita a la industria del
cable para ocupar un lugar destacado en la NII. Aumenta su eficacia como
distribuidor de canales televisivos, incrementando su capacidad, mejorando
la calidad de la imagen y permitiendo la oferta de televisión digital
y de alta definición. Por otra parte, introduce la posibilidad de
establecer servicios interactivos, canales de dos direcciones, transmisión
de datos a alta velocidad, acceso rápido a Internet, telefonía
y multitud de nuevos servicios, entre los que el teletrabajo, seguridad
doméstica y residencial, telesalud, etc. adquieren una relevancia
especial.
Para acceder a estos servicios el usuario necesita el Set-top box, (STB)
uno de los platos fuertes de la convergencia que concita el interés
de las compañías informáticas. Los actuales, desarrollados
por compañías como NextLevel-GI (DCT-1000) o Scientífic-Atlanta
(Explorer 2000) cuestan entre 400 y 450 dólares, lo que a juicio
de los cableoperadores actúa como un freno a la penetración.
Por eso Cable Television Laboratories, un consorcio de la industria del
cable para I+D, ha lanzado su iniciativa de OpenCable. Se trata de desarrollar
un estándar abierto para Set-top box que pueda animar a una amplia
gama de empresas de hardware y software a suministrar componentes o fabricar
STB. Con esta medida esperan situar el precio en torno a los 200 dólares
(unas 30.000 pesetas) lo que les pondría al alcance de los consumidores
y evitaría a las compañías de cable correr con estos
costos. Quieren además que los STB lleven incorporado el modem para
el cable, elemento básico para acceder a Internet a altísimas
velocidades, siendo este uno de los atractivos de alto valor para el usuario.
Piénsese que la velocidad de transmisión de un módem
análogo se sitúa en los 28.8 Kbps, con una línea de
RDSI (Red Digital de Servicios Integrados) 128 Kbps, con una ADSL (Asymetrical
Digital Subscriber Loop) 384 Kbps y con una línea T-1 1.544 Kbps.
Todas estas modalidades suministradas por las telefónicas. Con el
modem cable se recibe a una velocidad de 10.000 Kbps y se envía a
una velocidad que puede oscilar entre los 2.000 Kbps y los 10.000 según
las necesidades del usuario.
Aunque la penetración de estos nuevos servicios no alcanza una cifra
relevante, los principlaes cableoperadores lo están ofreciendo en
alguna de sus demarcaciones, en forma experimental en muchos casos, pero
están en proceso de ampliación conforme sus infraestructuras
están siendo actualizadas.
Uno de los elementos que está acelerando su generalización
es la aparición de @Home Network, un sistema integrado de suministro
de servicios de información y acceso a Internet a altísima
velocidad a través de los cableoperadores. A parte de gozar de los
servicios existentes en Internet rapidísimamente (la ratio se sitúa
en 8 segundos de espera para acceder a un servicio que tardaría 8
minutos en bajar con un moden telefónico) permite la implementación
de nuevas aplicaciones con imagen en movimiento que están vetadas
hasta ahora en Internet. Así por ejemplo el nuevo servicio de información
de la CNN basado en el sistema @Home que permite el consumo en la pantalla
del ordenador de noticias de todas las secciones con un tamaño y
una calidad de imagen inédita en Internet. Siete de los mayores MSO
utilizan este sistema y la compañía que se fundó en
1995 cuenta con las inversiones de 5 de los principales.
Otro de los frentes abiertos con esta renovación tecnológica
es la entrada en la prestación de servicios telefónicos, en
parte como respuesta a la entrada de las compañías telefónicas
en el campo televisivo. Los cableoperadores ofrecen telefonía en
algunas demarcaciones por ejemplo TCI, Cox y Comcast en el campo de la telefonía
móvil (PCS) en consorcio con Sprint. Pero además AT&T,
MCI/WorldCom, GTE o compañías internacionales están
interesadas en utilizar las plantas de cable para prestar servicios de telefonía
local utilizando el Internet Protocol (IP) para la transmisión de
voz.
Por supuesto, los MSO siguen considerando el del vídeo su mercado
preferente y se concentran en la multiplicación de la oferta que
les permiten los canales ganados con la mejora de sus infraestructuras,
la oferta de televisión digital y experimentos en el campo de la
televisión interactiva cuya modelación sigue siendo su mayor
interrogante.
No deja de ser una paradoja, que el sistema que mayores posibilidades tiene
de extenderse en la actualidad en EE.UU. sea el ACTV. Este sistema permite
al usuario ejercer de realizador, conmutando las imágenes que aparecen
en su pantalla, de modo que puede seguir la lectura preferente ejecutada
por el realizador, o seleccionar otras imágenes de cámaras
con ángulos complementarios o repetir cualquier acción a su
gusto. Un acuerdo de ACTV con TCI, el mayor MSO, para aplicar este sistema,
inicialmente en la programaciones deportivas, puede finalmente lanzar fuera
del terreno experimental la televisión interactiva en los EE.UU.
La paradoja a la que hacemos mención es que, este sistema está
desarrollado desde finales de los ochenta y que en base a él se construyó
el sistema Videoway en Canadá, que sumaba a esta aplicación
otras de prestación de servicios telemáticos, llegando a alcanzar
más de 300.000 subscriptores en Québéc. Allí
la Televisión interactiva programaba además de las retransmisiones
deportivas, otros géneros como los Telediarios, Entrevistas, Concursos,
Conciertos, etc y Videotron ,el cableoperador que implantó, Videoway
, está en la segunda fase de desarrollo en el que se tiene previsto
prestar servicios más sofisticados aprovechando las nuevas capacidades
de la red mejorada. Además de la penetración alcanzada diferentes
estudios confirmaron un alto grado de satisfacción de los usuarios
de la televisión interactiva. Por otra parte, en un proyecto de investigación
experimental desarrollado entre 1992 y 1994 en la Universidad Autónoma
de Barcelona , bajo la dirección de Emili Prado, se produjeron programas
en el género Informativo, Retransmisiones Deportivas y Ficción
con este sistema de televisión interactiva que fueron sometidos a
audiencias cautivas. Los resultados obtenidos demostraron un gran índice
de aceptación y gratificación por parte de los usuarios.
Sólo la sacudida digital parece haber sacado del letargo a la industria
norteamericana en este terreno y aún así la apuesta es de
bajo calado, ya que como hemos dicho, de momento optan por un sistema que
ya podía funcionar con el cable coaxial y lo hacen en un momento
en el que la mejora de sus plantas con el cable híbrido abre las
puestas a la implementación de una interactividad de mayor nivel
y además lo hacen sólo en la programación deportiva.
Satélites, digitales por supuesto
Los DBS (Direct Broadcast Satellite) son modernos satélites que permiten
la transmisión de más de 100 canales de televisión
directamente a los usuarios equipados con una antena de recepción
parabólica de reducidas dimensiones (45 cm.). Este sistema de difusión
multicanal se sumó a la oferta del cable en Estados Unidos en 1994
y desde entonces ha logrado una penetración creciente, pese al alto
índice de penetración del cable, sin llegar a ser un enemigo
definitivo para éste. Pese al crecimiento conjunto de los abonados
a los 4 proveedores de contenido vía DBS, su cuota de mercado es
sólo del 7% en 1997. Y según previsiones de Strategis Group,
para el año 2002 su cuota llegará al 14%, pero no a costa
del cable que se situará en un 67%, sino arrancando abonados de los
segmentos de no subscriptores a ningún sistema de difusión
multicanal.
Naturalmente por definición estos satélites permiten la compresión
digital y este ha sido un factor desencadenante de la política de
actualización de las plantas de cable, pero el satélite que
se había concentrado en la oferta multicanal y el PPV, responde a
las iniciativas que empiezan a desarrollar sus competidores en las zonas
pasadas con el cable híbrido, habilitando también servicios
de transmisión de datos a alta velocidad y transmisión de
determinadas aplicaciones de Internet, si bien su principal handicap respecto
al cable en este terreno sigue siendo el nivel de interactividad. En este
sentido DIRECTV, uno de los cuatro operadores, ha llegado a un acuerdo con
Microsoft, para desarrollar un sistema de conexión con el PC, que
posibilitará la implantación del servicio DIRECTV Interactive.
Con él se podrá ver en el monitor del PC los canales de vídeo
con calidad mejorada y además transmitir contenidos seleccionados
de Internet.
Por otro lado están llegando a acuerdos con compañía
telefónicas locales para tratar de soslayar su principal desventaja
frente al cable: la distribución de canales locales, o la programación
local de los grandes networks.
En"red"ados a la fuerza
Como se puede observar, pese al tradicional abandono de la interactividad
por parte de la industria audiovisual, todas las innovaciones relatadas,
de las que son protagonistas, ponen en el centro esta faceta. Y, aunque
forzados por las circunstancias, como hemos señalado, la mayoría
de las televisiones ha desembarcado en Internet. La experiencia obtenida
en esta producción podrá serles de gran valor para sus apuestas
pendientes por el audiovisual interactivo, ahora que disponen de las infraestructuras
ya señaladas, que les liberan de las limitaciones que presentaba
Internet para la transmisión de imagen videográfica.
En 1994 prácticamente no existían Webs ni de estaciones de
radio, ni de televisión en Internet, por el contrario, en 1996 se
contabilizaban más de 500 de televisiones y unas 1900 de radios y
en la actualidad esta es una práctica generalizada. La primera fase
de esta evolución se ha caracterizado por el desarrollo de un producto
on line con el objetivo central de potenciar la propia imagen corporativa
anunciando la programación y explotando la popularidad de sus protagonistas.
En esta fase, al visitante se le ofrece toda la información actualizada
del prime time y se le seduce con la vida profesional o algunos aspectos
de la vida privada de sus personajes. La habilidad de los broadcasters por
cautivar audiencias millonarias se quiere trasplantar al nuevo medio, ofreciéndole
a los cibernautas una conexión virtual permanente con sus ídolos
favoritos para reforzar el vínculo de dependencia con el Star System.
Pero, a su vez la conexión on line se aprovecha como herramienta
valiosa de feed-back a través de los news group, el correo electrónico
o los grupos de discusión.
No obstante, esta fase ha quedado superada añadiendo decididamente
una faceta informativa. Por una parte, se publicitan los programas informativos
en profundidad (reportajes, debates, magazines, etc.) y por el otro se estructura
una oferta de información basada en los recursos existentes de los
servicios informativos propios de la cadena. La página de noticias
se estructura en secciones y se ofrece por lo general un sumario con las
informaciones suministradas por la cadena. Las noticias se presentan en
un formato textual ilustradas, por lo general, con una imagen y se remite
a una opción posterior de mayor profundización, donde se le
suministra la misma imagen fotográfica o gráfica en un formato
mayor. En algunas de estas noticias existe la posibilidad de encontrar documentos
audio o videográficos.
Por otra parte, la home page de las cadenas remiten a la de las estaciones
afiliadas locales como ocurre con la CBS. El diseño de la página
de la estación local responde a las mismas coordenadas de la cadena.
Con este diseño la imagen de marca de la cadena no se difumina y
en cambio se aprovecha todo el potencial de la territorialidad. Las televisiones
locales son las encargadas de suministrar la información local. Las
estrategias de las estaciones locales en las páginas frontales suele
ser la inclusión de algún elemento identificador de la ciudad.
Es el caso de Channel 5 KPIX de la CBS que envía periódicamente
al servidor del web distintas fotografías de los lugares más
característicos de San Francisco. Estas imágenes actulizadas
mediante un sistema automático permiten apreciar desde la densidad
de tráfico en zonas críticas como el Golden Gate Bridge a
la puesta de sol en Sunset. La misma estación local ofrece en las
opciones de su barra de navegación una sección denominada
Breaking News con las noticias locales o un apartado de anuncios clasificados
que permite comprar desde una casa a un coche o buscar trabajo.
Las estaciones afiliadas ofrecen algunas secciones que se inscriben dentro
de la categoría de servicio público, al dedicarse a los accidentes
de tráfico, las incidencias en los principales transportes públicos
o las condiciones meteorológicas de la zona. Este tipo de servicios
presentes desde los primeros tiempos de la prensa, de la radio y la televisión
puede encontrar en el acceso on line un nuevo canal más rápido,
que permite una actualización en un tiempo récord y a las
que el usuario puede acceder en cualquier momento.
ABC ha implementado un servicio de información en la misma línea.
La interface de navegación, con una componente visual importante,
utiliza el scroll para suministrar las informaciones del sumario. En el
índice, una de las opciones es escuchar las informaciones procedentes
de la cadena de radio ABC. Todas las cadenas utilizan la creación
de comunidades virtuales a través de los chats como estrategia de
fidelización, pero la discusión y el feed back puede generar
otra información a los productores como es el caso de la experiencia
lanzada por la NBC al abrir una vía de discusión e intercambio
de ideas con los fans de una de sus más famosas series The Pretender
que atrae el 20% de todo tráfico de la web. En la misma línea
cabe incluir el fenómeno X-Files de la Fox. El objetivo es crear
una comunidad virtual enganchada y activa que siga los pasos de los protagonistas.
En el terreno Informativo destacan los webs implementados por las cadenas
de información, como MSNBC, Fox News, o una de las apuesta más
atractivas y estructuradas que corresponde a la CNN y esta empresa dispone
a su vez de una de las webs más rentables la CNN financial.
La función informativa de las webs de las televisiones queda enfatizada
especialmente en los momentos máximo interés como la muerte
de la Princesa Diana cuando algunas páginas Webs contabilizaron récords
de audiencias ( más de 10 millones de páginas consultadas
en la de la CNN). Las cifras volvieron a dispararse con el caso de Mónica
Lewinsky donde la CNN apostó por crear una línea de consulta
específica para el escándalo en CNN Interactive. El récord
se volvió a batir con 12,5 millones de páginas visitadas cuando
el Presidente Clinton negó las acusaciones sobre su relación
sexual con Mónica Lewinsky. Otras sites televisivas, también,
concitaron altas audiencias: ABCNews alcanzó los 2 millones, Fox
News alrededor de la misma cifra y MSNBC 830 mil.
Las sites de las empresas televisivas demuestran su habilidad para desplegar
la información de una manera más visual que otras publicaciones
on line, aunque la lentitud de la red y las limitaciones para obtener imágenes
videográficas aceptables dejan la opción del vídeo
o de la realidad virtual más como una fórmula testimonial
que como un elemento imprescindible para la compresión de la noticia.
No obstante, en esta fase de desarrollo de la Red, las aplicaciones creadas
por los Broadcasters y las cadenas especializadas de televisión aprovechan
mejor los recursos multimedia, pero deben limitar estos recursos audiovisuales
debido a las mencionadas limitaciones tecnológicas y del parque de
PCs de los usuarios.
El camino es complejo y los webs no pueden quedar circunscritos sólo
al papel de meros soportes publicitarios, como una vía alternativa
de comercialización directa de los productos exitentes o como una
importación de los contenidos del medio radiofónico o televisivo
al web. La claridad conceptual sobre el propósito de la aplicación,
la identificación de los consumidores y sus necesidades para articular
una estrategia correcta de los flujos de información, los instrumentos
de navegación, la estructuración de los contenidos, el estilo
del servicio, etc. siempre pensando en la resolución de los problemas
y necesidades del visitante es la clave para el éxito de estas aplicaciones.
Las televisiones aprovechan su capacidad para crear sinergias con suswebs
gracias al impacto masivo que tienen sus emisiones, que les facilita el
camino hacia la rentabilización de su inversión en los servicios
on line. Las datos suministrados por Atlanta-based RelevantKnowledge Inc.
sobre el tráfico en Internet durante el mes de noviembre de 1997
indican unas audiencias nada desdeñables para las sites relacionadas
con la televisión: CNET 4.940.000; ZDNet 4.251.000; CNN 3.163.000;
MSNBC 2.472.000; ESPN Sportszone 2.075.000; Weather Channel 1.902.000; ABC
News 1.719.000; Disney Online 1.323.000; CBS Sportsline 1.315.000; Warner
Bros 1.134.000.
Las perspectivas de crecimiento en el uso de los webs de las televisiones
son altas, tanto por el aumento de los usuarios de Internet en Estados Unidos,
que en 1997 supuso un 32% según datos de IntelliQuest Information
Group, Inc, como por el tipo de público que se incorpora a la Red.
Cerca de un 25% de los nuevos usuarios de Internet en 1997 representan al
norteamericano medio, con un nivel de instrucción más bajo
y con menos ingresos. Este target de la clase media, es el genuinamente
específico de la mayoría de las televisiones y por lo tanto
dirigirse a ellos a través de la red parece una opción acertada
e imprescindible. Además, el grado de penetración de PCs en
los hogares es del 45% y esta cantidad se eleva al 60% cuando en la unidad
familiar existen niños según Computer Intelligence, otro de
los targets favoritos de la televisión y propensos al uso de sistemas
interactivos.
Los resultados de estas experiencias ha generado unas habilidades en el
campo de las aplicaciones interactivas de las que carecía la industria
audiovisual, mientras la habían ido desarrollando nuevos actores
constituyendo la pujante industria Multimedia. La presencia, inicialmente
testimonial, en las actividades ligadas a Internet habrá resultado
estratégicamente determinante para mantener una posición dominante
en la generación de entretenimiento e información en el nuevo
contexto digital.
Algunas lecciones del "paraíso"
Los claroscuros que se desprenden de los análisis precedentes no
impiden ver el alcance que está tomando la convergencia y permite
hacer algunas inferencias de carácter general.
La puesta al día de las diferentes infraestructuras de distribución,
satélites con mayores prestaciones, renovación total de las
plantas de los cableoperadores con el cable híbrido fibra/coaxial,
implementación de una nueva red terrestre de televisión digital
y actualización de las plantas de las compañías telefónicas,
pone más cerca cada día la NII de los Estados Unidos y aproxima
la corporeización final de la metáfora de la Information Superhaighway.
Los resultados que emergen por las pantallas son apenas evidentes pero ya
dan más luz sobre los interrogantes planteados.
Así, el proceso de concentración empresarial es consustancial
a esta fase de la revolución digital. Su dimensión alcanza
tales magnitudes que resulta difícil prever sus consecuencias finales.
Es evidente que esta cuestión debe concitar la atención de
los legisladores en orden a garantizar la igualdad de oportunidades en el
acceso a los recursos generados con las Tecnologías de la Información
y la Comunicación. En Estados Unidos, pese a la imagen antireguladora
que se transmite al exterior, la actividad en este terreno por parte de
la Administración y del Legislativo es constante. Un ejemplo de ello
es la Telecommunications Act de 1996. En su Sec. 254 se refiere al servicio
universal en los siguientes términos: "Los servicios de calidad
deberán estar disponibles a precios justos, razonables y asequibles...
en todas las regiones de la Nación... a tarifas que sean razonablemente
comparables". Establece también que "Las escuelas elementales
y secundarias y sus aulas, los centros de salud y las bibliotecas deberán
tener acceso a los servicios avanzados de telecomunicación".
Además señala que la provisión de estos servicios en
las zonas rurales y en las áreas de alto costo deben hacerse "posibles
a tarifas que sean razonablemente comparables a las cargadas por servicios
similares en las áreas urbanas".
Asegurar su plasmación en la práctica resulta más complejo.
Al día de hoy, por ejemplo, son escasas las escuelas públicas
que disponen de acceso a Internet y sólo en un 27% llega a sus aulas.
Naturalmente esto no responde en talla, ni en calidad, a las prescripciones
normativas, piénsese que este acceso a Internet se hace vía
modem telefónico y no, por tanto con las infraestructuras más
avanzadas.
Como hemos señalado en su momento, las prestaciones extraordinariamente
diferentes de las infraestructuras según se acceda a los servicios
vía telefónica analógica o por medio de la ISDN, la
ADSL, la T1 o el Modem cable pueden tener un efecto claramente discriminatorio.
La política de tarificación ejemplifica a la perfección
este efecto. El acceso a Internet se puede tener a diferentes velocidades
y ello implica costos radicalmente diferentes. El acceso a 28.8 Kbps (modem
telefónico de línea analógica) se obtiene por 20 dólares
mensuales; a 128 Kbps (ISDN) cuesta 35; a 384 Kbps (ADSL) el precio se leva
a 95 y a 1.544 Kbps (T1) la tarifa se dispara a 1.500 dólares mensuales.
El acceso a altísima velocidad, 10.000 Kbps, posibilitado con el
Modem cable, cuesta unos 50 dólares, pero por el momento está
sólo disponible en unos pocos mercados en los que la renovación
de la planta con cable híbrido fibra/coaxial ha sido completada.
E incluso cuando esta renovación se haya producido en su totalidad,
sólo estará al alcance del 65% de los hogares que cubre el
cable en Estados Unidos.
Es evidente que por esta vía se está creando dos tipos de
usuario. Los que pueden costear las conexiones de alta prestación
que podrán acceder a servicios sofisticados y los que se tendrán
que conformar con el acceso de baja prestación que les mantendrá
alejados de muchas de las prestaciones en las que radicarán los auténticos
beneficios.
Por otra parte, la diferencia entre ricos y pobres en información
se deriva también del curso que están tomando los acontecimientos
en el terreno del costo de los servicios. Cada vez es mayor la cantidad
de información a la que se accede mediante subscripción o
pago a la pieza. De esta forma, la información estratégica
sólo se puede obtener a un alto precio y la asequible para todos
es la reproductiva, aquella que apenas concede al usuario capacidad de reutilizarla
en la práctica social, ni le sitúa en posición de preeminencia
frente a los que no la poseen.
Si esta división se vislumbra en el interior del "paraíso
tecnológico" ¿qué no será a escala planetaria?.
La imagen del archipiélago tecnológico resulta mucho más
nítida que en los momentos de la euforia globalista. La ilusión
óptica de que la globalidad era una realidad garantizada por Internet,
dada la extensión de la cobertura telefónica, choca con las
realidades discriminatorias ya descritas. Estas discriminaciones pueden
afectar al ciudadano individual en los países con infraestructuras
tecnológicas más actualizadas o a las diferentes zonas del
planeta en función de su grado de desarrollo. Nos enfrentamos a dos
modelizaciones de la globalidad. La planetaria, para la información
reproductiva y los productos de consumo, y la archipiélago, fruto
de la suma de las islas tecnológicamente avanzadas, para la información
estratégica y los servicios de alto valor añadido. Ello pone
el acento en el papel de las Administraciones en el desarrollo de las NII
y en la protección del acceso universal.
Los claroscuros de la revolución digital están determinados
por las posibilidades prometedoras y los problemas que se abrirán
en el horizonte del "nuevo mundo", pero no cabe duda que está
en marcha y cada cual debe tomar las responsabilidades que le corresponden
en la determinación del modelo de sociedad resultante. Una constatación
nos parece importante en este sentido. Pese a la opción por un modelo
de desarrollo tecnológico liderado por el mercado, la intervención
política en el terreno de las TIC en Estados Unidos es determinante
y en cierto modo al liderazgo del mercado le precede otro realizado desde
la esfera pública. Esta revolución es tan importante que la
Administración no puede, ni quiere, abstenerse.
Fuentes:
Los datos utilizados en este artículo son de elaboración propia
a partir de fuentes de la Industria audiovisual, informática y de
telecomunicaciones, de la Administración (FCC) y de empresas de investigación
como las relacionadas a continuación:
-Atlanta-based RelevantKnowledge Inc
-Cablevision Database
-Chilton Research Services
-Computer Intelligence
-Detsche Morgan Grenfell & Prudential Securities
-IntelliQuest Information Group, Inc
-National Association of Broadcasters
-Paul Kagan Associates Inc.
-The Strategis Group