Son
obras de una realidad fugaz que nos descubren el valor de lo efímero,
y a la manera del Angelus Novus (que es el ángel creado
para cantar un cántico nuevo y después desaparecer) pasear entre
trozos de memoria humana que nos recuerdan que no somos casi nada. Que el
Tempus Fugit.
Son
obras que nos recuerdan el proceso de cambio continuo, que el tiempo es irreversible
y fugitivo. Y que solo somos dueños de él cuando lo recuperamos
con los sabores de Marcel Proust.
Hacer
un objeto con pensamiento. Jugar con la presencia y la ausencia. Estimular
la reflexión y la memoria. La introspección en los recuerdos,
empujado por las imágenes y los sonidos. La visita a ese lugar donde
florece la tensión entre la no-imágen y la narración.
Esos momentos en los que el arte responde más a una labor intelectual
que a un proceso práctico o técnico.