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1. Los primeros pasos del periodismo electrónico
3. Soportes digitales para la escritura y libros electrónicos
4. Aparición de la prensa electrónica
5. Alternativas a la portatibilidad del diario digital
El auge que experimentaron las técnicas de telecomunicación a comienzos de los años 70 propició el desarrollo de nuevos servicios informativos que, al igual que la prensa, basaban su comunicación en la transmisión de textos escritos. De este modo, surgieron iniciativas como el videotex, el teletexto, el teleperiódico, el audiotex o el periódico por fax. La capacidad potencial que presentaban estos medios de llegar a todos los hogares a través del aparato de televisión o del ordenador personal hizo que numerosos autores presagiaran un rápido final para el papel como soporte informativo en favor de los nuevos sistemas; aunque lo cierto es que a finales de los 90 los diarios impresos han resistido la fuerte competencia de los medios audiovisuales, en general, y cada día buscan más ese sentido de complementariedad al que las estrategias empresariales parecen dirigirlos. Gracias a la reconversión tecnológica, la prensa ha conseguido revitalizar su estructura a la vez que ha reducido costos de producción; de este modo, inserta en un marco multimediático cada vez más definido, tiene hoy un mayor grado de competitividad y, como soporte publicitario, ofrece una plataforma potencial mucho más evolucionada y eficaz. La innovación ha añadido a la capacidad comunicativa del medio impreso elementos de penetración y asentamiento que le permiten enfrentarse al futuro con una resistencia insospechable tan sólo hace una década.
Hoy en día podemos considerar que la explosión interactiva de Internet parece ser la puerta de la gran extensión mediática de las próximas décadas. El primer medio en asomarse de manera significativa al nuevo escenario ha sido la prensa escrita, por delante de la radio y de la televisión. "Son muchas las incógnitas, las interrogantes, las dudas, pero la mayoría de los editores empieza a sentir que más allá de una amenaza para sus negocios, Internet es una oportunidad expansiva, diversificadora, ante la cual la prensa cuenta con fortalezas indiscutibles.
La línea de desarrollo iniciada por Internet no parece ya una tentativa más de un fenómeno de futuro incierto, como lo fueron las primeras experiencias de la telemática en los años 70, sino la expresión aún poco depurada y definida, de un nuevo soporte y unas formas nuevas de comunicación" (Díaz Nosty, 1998, 40).
El auge de los ordenadores personales en la década de los 80 hizo que se fuera extendiendo una nueva concepción de lo que se conocía como "periodismo electrónico", ya que hasta entonces el mismo aparecía ligado al uso del aparato de televisión. Ya en 1982 -cuando todavía no había nacido la Web- Richard Newstadt (The Birth of Electronic Publishing, Knowledge Industry Publications, Nueva York) se refería al periodismo electrónico como aquellos sistemas de emisión de gráficos y textos en una pantalla de televisión o en otros instrumentos de bajo costo (micro-ordenadores).
Díaz Mancisidor (1988, 35), por su parte, definía el periodismo electrónico como "los sistemas de transmisión que utilizan canales de televisión de frecuencia modulada, circuitos telefónicos o una combinación de las tres para suministrar información a los usuarios por medio de un receptor de televisión modificado".
Estas definiciones están relacionadas con los primeros experimentos de transmisión de información de actualidad hasta los hogares, realizados a mediados de la década de los años ochenta y que, en cierto modo, utilizaban las tecnologías del videotex o del teletexto.
Para entender cómo los medios electrónicos dejaban de aparecer como incógnita y se convertían no sólo en una realidad sino, además, en un elemento de cohesión y de transformación de esa realidad, conviene echar la vista atrás. Para ello vamos a hacer un breve recorrido histórico por el desarrollo de los distintos soportes electrónicos de información escrita y veremos cuáles son los antecedentes de los sistemas interactivos actuales.
Del empleo del televisor doméstico como medio de recibir información escrita surge lo que se ha dado en llamar la videografía. Este sistema de comunicación comprende dos fórmulas distintas: el videotex y el teletexto. Tanto una como otra nacen en Gran Bretaña a finales de los años 70 y su diferencia fundamental es que la primera de ellas tiene carácter bidireccional y la segunda sólo es receptora. Aunque en un comienzo se usan aparatos comunes de televisión, más tarde se emplean también equipos específicos y ordenadores personales que realizan, además de otras funciones informáticas, la emulación de un terminal propio para el sistema.
El videotex, básicamente, es un medio de acceso a la información de carácter interactivo (emisor-receptor). El usuario recibe en su pantalla información almacenada en la base de datos de un ordenador, con el cual conecta a través de la línea telefónica. Dos elementos son necesarios para establecer la comunicación: el aparato decodificador -del que debe disponer el terminal, si se trata de un televisor no diseñado para este objetivo- y el modem que transforma la información analógica telefónica en señal digital para uso del aparato.
Además de su función básica de entrada de información, por medio del videotex se pueden intercambiar mensajes confidenciales (correo electrónico), así como realizar transacciones comerciales entre usuarios a través del empleo de códigos determinados.
El videotex, que se comercializa en su origen bajo el nombre de "Prestel", es puesto en marcha por la Oficina General del Correo Británico (British Post Office) y pronto se extiende su uso a otros países, aunque no tiene la acogida que cabe esperar, excepto en Francia, donde se experimenta un sistema denominado Teletel que alcanza notable éxito. El videotex francés se desarrolla, con carácter público, como un medio de recepción e intercambio de información que sirve también de guía de teléfonos en soporte informático. Se diseñan unos videoterminales, bautizados con el nombre de Minitel, que disponen de un teclado y están dotados de unos sencillos programas de edición y de comunicaciones. En 1988 se habían instalado más de cuatro millones de aparatos en domicilios privados y empresas distribuidas por todo el territorio francés (Aguado, 1993, 66).
En el Estado español, el videotex adquiere el nombre de Ibertex y comienza su andadura de la mano de la Telefónica en 1978. En un principio, emplea la codificación inglesa y más tarde desarrolla sus propias normas de visualización. Una de las primeras pruebas públicas desarrolladas en nuestro país fue la realizada por la agencia Efe en el verano de 1980. Se instaló una pantalla terminal en un restaurante madrileño cercano a las Cortes y a través de ella se trasmitieron los servicios habituales de información nacional e internacional de la agencia.
Con motivo del Campeonato Mundial de Fútbol celebrado el año 1982, Ibertex, aún en fase experimental, se presenta como el servicio telemático que permite a sus usuarios acceder desde un terminal específico o un ordenador personal, dotado del modem y del software adecuados, a la información contenida en bases de datos constituidas como centros de servicio Ibertex. Estos centros de servicio están equipados con sistemas informáticos dotados de un software específico, en el que se almacenan los datos que los proveedores de información ponen a disposición de los usuarios. Las aplicaciones informáticas de los centros de servicio indican a los usuarios, mediante sencillos mensajes de tutoría, la forma más fácil de acceder a la información requerida.
Aunque no estaba limitado el contenido de las bases de datos, las aplicaciones de mayor uso correspondían a aquéllas que requerían interactividad y en general eran de uso frecuente, pero de poca duración. Los grupos de aplicaciones más empleados eran:
-Servicios de información general (actualidad, servicios asistenciales, tiempo libre...).
-Servicios transaccionales (telecompra, telereserva...).
-Servicios de información especializada (páginas amarillas electrónicas, telebanca, turismo, medio rural...).
-Servicios de comunicación (correo electrónico, publicidad, directorio electrónico...).
El teletexto es un medio de comunicación que permite recibir información escrita y gráficos sencillos a través del televisor doméstico o de un videoterminal. Como decíamos anteriormente, el teletexto no tiene carácter interactivo, es decir, que solamente es receptor. Fue impulsado de forma separada por las cadenas de televisión BBC e IBA, aunque un tiempo después diseñaron un único terminal que se adaptaba a cualquier aparato de televisión. Tiene su origen en la incorporación de los primeros textos escritos que acompañaban a las imágenes de algunas emisiones y trataban de ayudar a comprender mejor los contenidos a personas con problemas de audición. El sistema creado por la BBC respondía a la denominación de "Oracle" y al de la IBA se le conocía por "Ceefax".
"El teletexto aparece como un medio de información con peculiaridades propias, no compatibles con otros. No es excluyente, pero tampoco es un calco. Ofrece una información especializada y a la vez complementaria de la que brindan otros medios. No supone tampoco ninguna alternativa a sus predecesores, sino una fuente adicional de información y, en todo caso, un estímulo para acudir a otros medios en busca de una ampliación, una ilustración o un análisis más profundo. Es competitivo en cuanto que viene a ocupar un espacio parcialmente cubierto y, como toda cuña, obliga a un reajuste a los demás" (Cebrián Herreros, 1985, 61).
El teleperiódico es una de las variantes de la videografía que, al tener carácter interactivo y estar complementado con otros servicios como el correo electrónico o la consulta a bases de datos, podemos ubicarlo dentro del videotex.
Según indica Martín Aguado, la primera experiencia en la elaboración y difusión de un teleperiódico sucedió en la Exposición Electrónica de Berlín, que tuvo lugar en verano de 1977, y el hecho se produjo a iniciativa de los editores de periódicos de Alemania Federal. Un grupo de periodistas preparó un diario, con sus respectivas secciones e incluso un sumario, para ser ofrecido a través de las pantallas de televisión. La redacción central se instaló en Berlín, en un inmueble perteneciente a la cadena Springer, y la General Electric Company se encargó de la difusión de este primer periódico electrónico (Martín Aguado, 1993, 66-67).
Se trataba de un nuevo medio informativo que podía ser transmitido a través de la línea telefónica, de las ondas hertzianas, de cable o vía facsímil. Las noticias aparecen en una pantalla de televisión o en el terminal de un ordenador, que a continuación las puede enviar a imprimir en papel.
En aquel momento los editores de periódicos sostenían que el campo de la videografía (videotex y teletexto), y más concretamente la transmisión del teleperiódico, estaba dentro del área informativa que debían cubrir los diarios y revistas de información impresa, considerándolo como un sistema electrónico para transmitir sus productos editoriales convencionales.
El primer teleperiódico del mundo comenzó a funcionar en Birmingham (Reino Unido) el mes de marzo de 1979. Su nombre era Viewtel 202 y estaba considerado como un servicio complementario al diario Birminghan Post and Mail. Las páginas se transmitían por medio del sistema Prestel de videotex mencionado anteriormente. El servicio funcionaba 12 horas diarias, de lunes a sábado, y emitía noticias de carácter general, así como otras sobre aspectos profesionales, pasatiempos, juegos y concursos.
Varias semanas después, en la ciudad británica de Norwich, surgió el Eastern, otro diario de similares características que el anterior. Estaba promocionado por el rotativo Eastern Evening News, y aunque ofrecía información de todo tipo, se especializó en los anuncios clasificados por servicios.
Experiencias similares a éstas se llevaron a cabo también en otros países europeos. En Francia se practicó con el sistema Teletel, en Holanda, con el Krantel y en Alemania con el Bildchirmtext, donde en el mes de agosto de 1979 se presentaron en Berlín ediciones electrónicas de los diarios Bild Zeitung y Die Welt.
Pero donde se llevó a cabo la experienca más importante de difusión masiva por medio del periodismo electrónico fue en Estados Unidos. A mediados de 1980, The Columbus Dispach, de Ohio, inauguró la transmisión de sus textos a 3.000 terminales instaladas en casas particulares diseminadas a lo largo de todo el país. Por medio del programa desarrollado por Compuserve, el usuario podía obtener en la pantalla de su televisor, por cinco dólares a la hora, todas las noticias que aparecían en la edición impresa del rotativo. Además podían guardarlas en una memoria que poseía el decodificador. El sistema permitía también el acceso a la agencia AP.
A aquellas primeras experiencias le siguieron otras más y durante los primeros años de la década de los 80 ya eran varios los diarios que ofrecían el servicio del teleperiódico a través del videotex; medio que canalizaba también otras prestaciones como el correo electrónico con el propio diario y con otros lectores. Quedaba, pues, definido el carácter interactivo de la comunicación que se establecía entre los centros emisores y los receptores.
Los periodistas tuvieron que adaptarse al nuevo medio y a las exigencias por él impuestas, al verse en la necesidad de condensar los textos en un máximo de 20 líneas que entraban en una pantalla. Las informaciones estaban sujetas a un proceso de renovación continua y el diario podía conocer las preferencias de sus lectores a través de la demanda observada, ajustando su oferta a los gustos de sus receptores. Además, las posibilidades de la nueva tecnología permitían lo que algunos autores han definido como "diario a la carta" y otros, como "información personalizada".
Como decíamos anteriormente, en el Estado español el videotex se materializó en el servicio Ibertex de Telefónica y dentro del mercado de información online puede afirmarse que la faceta más desarrollada en sus primeros años de existencia fue la relativa al acceso a las bases de datos de información general (comercial, de ocio, viajes, etc.). Tras la instalación posterior de una tecnología más avanzada basada en terminales y tarjetas de comunicación multiforma, además de sistemas de transmisión de texto ASCII, se posibilitó la transmisión de cualquier tipo de datos por medio de este sistema.
Si en Alemania comenzó a desarrollarse el teleperiódico a principios de los 80, tuvieron que pasar más de diez años para que los diarios del Estado español comenzaran a disponer de ediciones electrónicas. Han esperado a que Internet alcanzase un cierto grado de popularidad entre los usuarios de ordenadores personales para lanzarse a la aventura.
El periodismo electrónico que se inició hace más de 20 años se ha consolidado en las emisoras de televisión como un servicio de teletexto, mientras que los editores de diarios impresos han preferido introducir sus productos en Internet.
Otro medio electrónico de transmisión de datos por medio de la vía telefónica es el audiotex. Se trata de un sistema basado en el ordenador, empleado generalmente por periódicos, para ofrecer informaciones y servicios complementarios a sus ediciones en papel. Los diarios publican listas de teléfonos que sirven para que los usuarios accedan a los mismos para hacer consultas o realizar transacciones. Este sistema alcanzó cierto éxito en Estados Unidos, aunque en Europa apenas se ha extendido.
Una de sus principales ventajas es que se trata de un servicio barato que no exige más que un ordenador, un modem y una conexión telefónica.
A comienzos de los 90 eran numerosos los diarios norteamericanos que ofrecían este servicio a través del cual se podía tener acceso, en muchas ocasiones de forma gratuita, a información local, clasificados, meteorología, etc. En Europa, la mayoría de estos servicios son de pago y centran su actividad fundamentalmente en el campo deportivo y financiero.
A pesar de que en un comienzo el audiotex alcanzó cierto auge, a mediados de los 90 sufrió un declive por la competencia de otros sistemas online. Un ejemplo revelador de esta caída lo hallamos en que Dow Jones decidió eliminar a comienzos de 1995 su servicio de audiotex tras emplearlo durante más de diez años.
2.5. El periódico por fax
El periódico por fax no es otra cosa que recurrir a la línea telefónica para transmitir una versión resumida del periódico impreso. Se trata por lo tanto de un híbrido entre el sistema tradicional impreso y el electrónico, ya que, en última instancia, se obtiene un papel con un texto escrito por un método electromecánico. Aunque hoy en día el fax puede ser recibido o enviado por medio del ordenador, utilizando un modem y el software adecuados.
Esta modalidad de telecomunicación aparece a finales de los años 80 y trata de suplir las dificultades físicas de distribución de los diarios y muy a menudo es usada como forma de personalizar los contenidos informativos a la demanda del cliente. Este sistema se extiende sobre todo en Estados Unidos, aunque también existen experiencias en otras partes del mundo, como Europa o Asia (Armañanzas y otros, 1996, 84).
Muchos de los servicios que se han desarrollado con el periódico por fax están relacionados con la información especializada que se envía a responsables del mundo empresarial que se hallan desplazados de sus lugares de origen. De este modo reciben una información acorde a sus necesidades allá donde estén.
En la actualidad esta forma de personalizar la demanda informativa especializada se canaliza a través de redes telemáticas y en especial por Internet, y más concretamente por medio del correo electrónico, por lo que este método de transmisión de noticias es poco utilizado.
Las técnicas de almacenamiento de datos digitalizados han ido evolucionando de forma sorprendente estos últimos años. Los clásicos soportes magnéticos y eléctricos de las primeras generaciones han dado paso a nuevos sistemas en los que ya no se habla de megabytes sino de gigabytes. En un punto intermedio dentro de este amplio abanico de posibilidades de guardar información que ofrecen las nuevas tecnologías se encuentra el CD-ROM. Su éxito se debe a su gran capacidad de almacenamiento unida a unos reducidos costes de fabricación. El coste del producto no alcanza las 100 pesetas y cuenta con una capacidad de 650 megabytes (los discos más usados, los de 12 cm. de diámetro).
La tecnología CD-ROM proviene de los CD de audio, al igual que la primera parte de su nombre, CD (Compact Disc). La segunda parte, ROM (Read Only Memory) se refiere al hecho de que no permite una segunda grabación. Esto, que en principio resulta una limitación, puede llegar a ser una ventaja en el caso de que se trate de archivar datos de forma permanente y no se desee una modificación o pérdida de los mismos. También existen los CD grabables, pero en este caso en vez de CD-ROM se les denomina CD-R (Recordable), cuando se quiere grabar una vez, y CD-RW (ReWritable), cuando se precisa grabar varias veces..
El CD audio se presentó en el mercado como competencia de los clásicos discos en soporte de vinilo a comienzos de los 80. Cinco años más tarde, el CD aparece en el mundo de los ordenadores como CD-ROM. Con el inicio de los 90 surgen los CD-ROM/XA, una nueva generación que supera a la anterior en diversos aspectos, entre los que cabe destacar la velocidad de funcionamiento.
En 1992, la firma Kodak lanza las Photo-CD, un sistema de almacenamiento de fotografías en formato digital. Ese mismo año se presenta el CD-I, CD interactivo, dirigido inicialmente al mundo de los juegos, aunque más tarde se emplea también para otros fines. Un año más tarde, en 1993, aparecen otras variantes del CD (3DO, CD32 , Sega MegaDrive, etc.) con aplicaciones para el campo del entretenimiento. También ese año sale un nuevo estándar que permite por primera vez reproducir vídeos en un "PC" con una cierta calidad (Ibídem).
El, de momento, último gran avance en la tecnología de los discos compactos ha llegado de la mano del DVD (Digital Versatile Disc o Disco Versátil Digital). Este nuevo formato fue presentado a principios de 1997. Se trata de discos con el mismo tamaño que los CDs o discos compactos tradicionales, pero con una capacidad de almacenamiento muy superior. Frente a los 650 Megabytes de capacidad de un CD tradicional, un disco DVD tiene una capacidad mínima de 3 Gigabytes. Es decir en un disco DVD se podría almacenar el contenido de unos ocho CDs. Este gran espacio de grabación permite que en este formato se puedan, incluso, almacenar películas enteras con una calidad digital perfecta. Frente a las ya clásicas cintas en VHS, el DVD es capaz de ofrecer imágenes el doble de nítidas, y, al contrario que las cintas, estos discos no se deterioran con el tiempo ni se gastan por el uso excesivo.
Distintos autores consideran que el DVD se convertirá en muy corto plazo en el formato de almacenamiento estándar para el multimedia: sonido, imagen, datos, juegos, etc. Sin embargo, según una información publicada por Ciberpaís (12-X-00, pág. 5), la existencia de varios formatos en las grabadoras de DVD, especialmente los conocidos como DVD-RW (incorporado por firmas como Pioneer, JVC, TDK, Sharp, Kenwood, Hitachi, Mitsubishi y Ricoh) y DVD+RW (promovido por Philips, Sony, Hewlett Packard y Yamaha, entre otros), puede retrasar la implantación en el mercado de grabadoras para este sistema. En cualquier caso, los expertos hacen hincapié en la compleja tecnología que se precisa para regrabar un DVD, habida cuenta de que las pistas están mucho más próximas y las tolerancias son mucho más estrechas.
De todas formas, lo que en un comienzo nació como un sistema de almacenamiento de audio, poco a poco se ha ido sofisticando hasta transformarse en un soporte multimedia interactivo con enormes aplicaciones prácticas. Entre el conjunto de aplicaciones vamos a destacar, por lo que nos afecta de cara al presente trabajo, las tremendas posibilidades que presentó este sistema, desde un inicio, como biblioteca de datos de carácter documental. En este contexto hay que enmarcar el que diversos diarios hayan decidido almacenar sus publicaciones en este tipo de soporte para ofrecerlas al público por unos precios razonables. De este modo, se encuentran hoy en día en el mercado recopilaciones de información gráfica y textual de diarios, recogiendo en un CD-ROM periodos que oscilan entre los 3 y los 6 meses, por un módico precio.
El primer diario del Estado español que editó un CD-ROM fue el madrileño ABC y el hecho se produjo en el año 1993. Según información facilitada por el propio rotativo, se trató, además, del primer periódico del mundo en presentar al mercado un CD-ROM que integraba texto e imágenes. De todos modos, en el mismo no se ofrecía el contenido total del diario, sino solamente los distintos números del cuadernillo semanal de cultura denominado "ABC Cultural", que comenzó a publicarse en noviembre de 1991 y desde entonces ha salido todos los viernes. En ese primer CD-ROM se incluían los distintos cuadernillos difundidos en 1991 y 1992.
El segundo CD-ROM salió al mercado a finales de 1994 y añadía a la información anterior la del año 1993. El tercer CD-ROM fue puesto en circulación en marzo de 1996 y recopilaba todos los cuadernillos publicados desde 1991 hasta el 31 de diciembre de 1995. En esta última ocasión se trataba de un producto elaborado con un software actualizado a través del cual se ofrecía una información realmente multimedia, al recoger, además del texto y las fotografías propias del cuadernillo, una presentación con vídeo y audio. Este nuevo sistema estaba elaborado sobre una potente base de datos con tres niveles de búsqueda en función del grado de dificultad. Un primer nivel básico para la localización por orden de publicación, un segundo por secciones, y un tercero en el que la búsqueda se lleva a cabo a través de texto libre.
De todos modos, a pesar del trabajo pionero de ABC en este terreno, el primer diario en el Estado español en poner a la venta un CD-ROM con la información de todas sus secciones al completo fue El Mundo. El periódico que dirige Pedro J. Ramírez salió al mercado en 1995 con recopilaciones semestrales del año anterior. Poco después, El Periódico de Catalunya seguía los pasos del diario madrileño con una primera entrega del último cuatrimestre de 1994, ofreciendo a partir de esa fecha recopilaciones trimestrales. La Vanguardia entró en este terreno también en 1995, condensando en un primer CD-ROM toda la información publicada por el diario en 1994. Esta vez sólo se ofrecía contenido textual, sin imágenes. Las dos siguientes ediciones fueron semestrales y en las mismas ya se contaba con la presencia de imágenes. Concretamente, la correspondiente al primer semestre contenía 1.500 gráficos y 4.500 fotografías; para esta ocasión el diario cambió de proveedor y de software de tratamiento de los datos, ofreciendo un sofisticado sistema de localización a través de una variedad de parámetros que permiten las búsquedas cruzadas.
Tras estas primeras experiencias, han sido numerosas las publicaciones periódicas que han seguido el ejemplo. Las características de cada uno de los CD-ROM que se hallan en el mercado son distintas, los hay que hacen hincapié en el aspecto gráfico, reproduciendo las páginas del diario tal y como pueden verse en papel (El Periódico), junto a otros que, sacrificando la presentación, pretenden ser herramientas útiles para los documentalistas más exigentes (caso de La Vanguardia).
En el caso de El Mundo, se opta por una fórmula intermedia en la que se ofrecen las noticias por bloques; a modo de recortes del original que, respetando el formato y la valoración gráfica de la información, dan una idea de la relevancia que quiso dar el diario a ese hecho en su momento. En todos los casos se incluyen reproducciones de las primeras páginas en las que cada medio valora las noticias del día desde su criterio particular y que pueden servir de guía para el que consulta las mismas con el fin de buscar alguna información.
No cabe discusión alguna sobre las ventajas de esta nueva forma de almacenamiento de información al compararla con los métodos clásicos. Un sistema que puede ser combinado con el servicio de consulta de base de datos online que facilitan ya algunos periódicos a través de sus espacios web en Internet.
Dos empresas norteamericanas vienen fabricando un nuevo producto compuesto por unas gruesas hojas de papel que reciben información por cable o por ondas electromagnéticas y que, según sus promotores, puede sustituir, en un futuro no muy lejano, al soporte de celulosa que hoy en día se emplea en la fabricación de los diarios, por un nuevo sistema cuya principal virtud es que se trata de un material reutilizable cuantas veces se desee. El nuevo invento reúne la comodidad, delgadez y ligereza del papel con el dinamismo de la comunicación digital. Una de estas dos inciativas está impulsada por la firma E Ink y la otra surge como consecuencia de una alianza entre Xerox y 3M.
Según datos extraídos de un artículo sobre el tema publicado por Ciberp@ís (17-VI-99, página 6) los ingenieros de Xerox comenzaron a desarrollar su invento, denominado Gyricon, en 1978, en el centro de investigación que esta empresa posee en el enclave californiano de Palo Alto. Sin embargo, sólo ha sido posible comenzar a producir y a comercializar a gran escala el Gyricon tras un acuerdo de esta firma con 3M. Aunque el producto está elaborado esencialmente con pasta de papel, consta de una delgada lámina de elastómero, del grosor de un cabello, que contiene miles de diminutas bolas mitad negras y mitad blancas. Después de ubicar las esferas en el lugar que les corresponde, la lámina se empapa en aceite de baja viscosidad. El elastómero, entonces, reacciona hinchándose y forma cavidades diminutas para las bolas, que se rodean de aceite. De esta forma, las esferas quedan dispuestas para girar tras recibir el impulso de un campo electromagnético. Con la variación del campo, algunas bolas giran y presentan su lado negro mientras el resto quedan en blanco. De este modo se representan las letras y las imágenes que se desee con una definición cercana a los 600 puntos; es decir, la que se logra por medio de una impresora láser. La imagen vuelve a formarse cuando se aplica una variación del campo que se produce al recibir comunicación por cable o radio, desde un ordenador o desde Internet. El ángulo de visión es muy ancho y se prevé hacerlo en color, aunque de momento sólo se comercializa en blanco y negro. El gasto energético es muy bajo ya que un cuaderno de mano puede funcionar durante 6 meses con las mismas pilas alcalinas.
Paralelamente al desarrollo del Gyricon, la firma "E Ink" ha creado el Inmedia, su propia versión del papel electrónico. El producto salió del laboratorio en 1997 y han tardado dos años en empezar a comercializarlo en blanco y negro. Aún está en proceso de experimentación el sistema en color y con formato variable.
Junto al desarrollo del papel electrónico, también el libro electrónico o e-book comienza a alcanzar un desarrollo digno de ser tenido en cuenta. Este nuevo formato de lectura constituyó una de las novedades más destacada en la XX Feria del libro de París (marzo del 2000).
La miniaturización y los nuevos sistemas operativos han permitido el desarrollo de numerosos Pocket PC y Personal Digital Asistant (PDA), que para muchos, son el medio ideal para el libro electrónico. Según explicaba Jaime Richmond en iBrujula.com, "la proliferación de estos aparatos y la globalización del acceso a Internet ha revolucionado la forma tradicional de publicar, distribuir y vender libros".
La idea de un libro electrónico no es nueva. Desde hace tiempo ha habido quien ha imaginado la posibilidad de escribir un libro sin tinta ni papel y, además, poder guardarlo junto con otros muchos en un aparato electrónico de bolsillo. En los Estados Unidos uno de los primeros en plantear esta posibilidad fue Vannevar Bush, quien en 1945 había imaginado un aparato llamado Nemes, que permitiría a su dueño almacenar libros, grabaciones y comunicaciones de todo tipo. Sin embargo, hasta fecha reciente la idea del libro electrónico no ha podido materializarse: los dispositivos que podían utilizarse eran caros, pesados, con baterías de escasa duración y las pantallas usadas, de mala calidad, no permitían una lectura fácil.
En Estados Unidos, dos empresas han sido líderes en este nuevo mercado y han creado los artefactos necesarios: NuvoMedia, una empresa fundada en 1997, creadora del Rocket eBook y SoftBook Press, compañía que comenzó en 1996 y lanzó en 1998 el SoftBook Reader.
El SoftBook es un objeto del tamaño de una revista de 1,3 kilogramos que puede almacenar 85.000 páginas de texto y gráficos, con una batería recargable que posibilita cinco horas de lectura y que permite acumular a través de Internet libros, revistas y diarios sin necesidad de un ordenador personal.
El Rocket eBook es un aparato electrónico tecnológicamente más avanzado que el anterior, de 620 gramos, capaz de contener 55.000 páginas de texto y gráficos, que se pueden cargar con un ordenador personal a través de internet y con una batería que permite el uso durante 40 horas continuas.
Ambos modelos tienen una pantalla sensible al tacto que permite hacer lo que cualquier lector haría con un libro tradicional, como marcar páginas o subrayar líneas, pero también ofrece otras posibilidades, como agrandar textos para los que sufren dificultades visuales.
Por otra parte, en 1999 Microsoft, con el apoyo de editoriales, distribuidoras, fabricantes de software y hardware, así como de otros pioneros del libro electrónico, presentaron el año pasado la Open eBook Publication Structure Specification (especificación abierta para la estructuración y publicación de libros electrónicos). Según Microsoft, esta permitirá a los usuarios acceder a un mundo donde los contenidos de las bibliotecas serán accesibles en todo momento, en todo lugar y desde cualquier aparato.
También en 1999, Microsoft lanzó un nuevo software llamado MS Reader. Esta aplicación utiliza un sistema llamado Clear Type, que según la compañía mejora considerablemente la resolución de las pantallas LCD, utilizadas en muchos dispositivos Pocket PC y PDAs. Este software facilita la lectura del libro, ya que cuenta con amplios márgenes y tipografía clara. Por otro lado, esta aplicación dispone de una serie de herramientas que permiten subrayar o tachar el texto e incluso escribir en los márgenes.
Los defensores de esta tecnología sostienen que, una vez superados los problemas relacionados con la lectura de textos en la pantalla, existen muchas ventajas a favor del libro electrónico. Algunas de ellas serían, el envío inmediato de e-book desde la tienda online y la posibilidad de almacenar cientos de títulos en un dispositivo del tamaño de un libro de bolsillo. Así mismo, es fácil descargarlos en un PC o un portátil y, de esta forma, disponer de una auténtica biblioteca que podría almacenar más de 30.000 volúmenes.
En marzo de 1979 nacía en Birmingham (Reino Unido) el primer periódico del mundo publicado sobre un soporte electrónico -pantalla de televisión en lugar de papel-. Se llamaba Viewtel 202 y estaba considerado como un servicio complementario al diario Birmingham Post and Mail. Las páginas se transmitían por el sistema Prestel de teletexto, y era necesario un descodificador para recibirlas en los televisores de los escasos abonados. El denominado "periodismo electrónico", que se inició hace 20 años se ha consolidado en las emisoras de televisión como un servicio de teletexto, mientras que los editores de los diarios impresos han introducido sus productos en Internet, al darse cuenta que su negocio es la elaboración y difusión de información, independientemente del soporte que se utilice para ello. A raíz de la expansión de la World Wide Web, desarrollada gracias a las investigaciones del británico Timothy Berners-Lee y del francés Robert Caillau, diversos diarios comienzan a ofrecer algunas de sus informaciones en la Red. Así en 1993 el Mercury Century, The Chicago Tribune y The Atlanta Constitution incluyen determinadas informaciones, sin imágenes, a través de los grandes distribuidores de servicios en red norteamericano (fundamentalmente American On Line, Compuserve y Prodigy).
En 1994 el rotativo británico The Daily Telegraph se convierte en el pionero en ofrecer una edición digital de periódico -el Electronic Telegraph-, en el que se da a las informaciones un tratamiento específico para el nuevo medio. En Estados Unidos el primer diario en crear una edición íntegra digital fue el San José Mercury News, en 1994. En un principio fue un medio de pago (5 dólares al mes), pero a partir de mayo de 1998 pasó a ser gratuito; una tendencia -pasar del cobro por el servicio a la gratuidad- que también se ha producido en otros diarios.
En España, se considera a la revista valenciana El Temps como la pionera en poner en marcha -en 1994- una edición digital. También en dicho año, el B.O.E. pasaba a estar presente en la Red. Un año después, en 1995, los tres principales diarios de Barcelona -La Vanguardia, El Periódico y Avui- podían consultarse en la Red. En 1996, los tres principales diarios madrileños -El País, ABC y El Mundo- también se hacían presentes en la Red. A principios de 1999, el número de diarios españoles presentes en la Red se situaba en torno a 60, si bien algunos de ellos carecían de edición en papel. Según Bernardo Díaz Nosty (2000, 48), en 1999 el número de diarios en lengua española existentes en la Red era ya de 403. De todas formas, hay que señalar que estas cifras son enormemente cambiantes.
La publicación American Journalism Review, en su índice de diarios digitales hablaba de la existencia, a principios del 2000, de 2.274 diarios digitales. Un análisis detallado de las cabeceras recogidas en dicha publicación arroja que dichos datos se quedan cortos, ya que, al menos en el caso europeo un buen número de periódicos no aparecen en dicho listado (disponible en www.newslink.com). De todas formas, los datos de American Journalism Review sí que sirven para ilustrar el enorme desequilibrio existente en el ámbito del periodismo digital entre las distintas zonas del mundo. Así, mientras Estados Unidos abarca el 52% de los diarios existentes en Internet, el continente africano sólo aporta un 2%. Europa, con un 21%. queda todavía muy alejada en este ámbito del gigante norteamericano, si bien aparece claramente como la segunda zona en importancia; muy por delante del resto de América (12%) y de Asia (10%).
A medida que se van asentando las ediciones en Internet, se plantean una serie de incógnitas sobre el formato definitivo que alcanzarán las mismas. Las tendencias actuales apuntan a que las ediciones digitales tenderán a ofrecer una serie de servicios añadidos, en la línea de los portales. Posibilidades de chat o de compras a través de la Red son algunos de los recursos que ya es posible encontrar en las publicaciones en la Red. Respecto al formato, si bien en un principio podía llegar a parecer que el PDF (Portable Document Format), desarrollado por Adobe, sería el estándar que iba a permitir alojar los diarios en la Red con la misma apariencia que en las ediciones en papel; lo cierto es que salvo El Periódico de Catalunya y Avui ninguno de los grandes diarios del Estado Español ha optado por dicho tipo de archivos. Esto implica la necesidad de buscar un lenguaje formal propio adaptado a la Red. Sin embargo, y en contra de lo que algunos teóricos vaticinaban, todavía la prensa digital española no ha apostado por el multimedia (imágenes en movimiento, sonidos ) y las páginas de sus ediciones digitales están diseñadaspara su lectura, más que para su visionado.
Junto a los planteamientos formales, otra de las grandes incógnitas de los diarios digitales reside en su rentabilidad. No parece que, de momento, la obtención de beneficios en la Red sea el objetivo inmediato de los periódicos en formato papel. Sin embargo, la existencia de un diario con vocación nacional en la Red, como es el caso de La Estrella Digital, hace que el tema de la rentabilidad futura de estas ediciones digitales sea una de las cuestiones de debate a la hora de abordar el futuro de la información en Internet. Por ahora, parece descartarse que, a corto plazo, los diarios vayan a cobrar por el acceso a su páginas en Internet. ¿Será suficiente la publicidad -para unas audiencias todavía muy limitadas, no lo olvidemos- para hacer rentable estos productos? ¿O habrá que recurrir a otro tipo de servicios paralelos -telecompra, servicios de búsqueda con banners específicos, etc.-?
La publicidad va entrando poco a poco en los formatos digitales de la prensa. El Mundo facturó por este concepto en 1998 una cifra cercana a los 100 millones de pesetas, cifra que duplicó en 1999. Estrella Digital, diario que carece de edición en papel, facturó en 1998 150 millones en concepto de publicidad. En 1999 dicha cifra se situó en 400 millones de pesetas. Hay que tener en cuenta que las inversiones en publicidad online en Estados Unidos subieron un 141% durante 1999. Según las previsiones de un estudio de Myers Group, el mercado de la publicidad online moverá 45,4 billones de dólares en el año 2005.
Estas cifras permiten ser moderadamente optimistas sobre la futura rentabilidad de los diarios digitales. De cara a un futuro inmediato, uno de los segmentos que mayor rentabilidad puede ofrecer a las ediciones digitales es el de los anuncios clasificados. En Estados Unidos, periódicos como Los Angeles Times, Chicago Tribune, Washington Post o el grupo Knight Ridder ya han comenzado a explotar esta vía. De hecho, la posibilidad de que Internet pueda absorber una parte del mercado de anuncios clasificados constituye una de las actuales preocupaciones de la prensa norteamericana. Tal y como señala Bernardo Díaz Nosty, "hay un determinante económico que lleva a los medios impresos a estar presentes en la Red. La ausencia de Internet provoca que espacios de negocio naturales de la prensa, como son los anuncios clasificados y la pequeña publicidad local, puedan ser explotados por otras iniciativas. Esta erosión es en estos momentos una de las mayores preocupaciones de los editores locales norteamericanos" (1997, 45).
Diversos expertos (Noticias de la Comunicación, nº 178, pág. 178) incluso predicen que en los próximos años un 10 % del mercado de clasificados podría ir a parar a las ediciones online. En España, La Vanguardia ya ha comenzado a incluir anuncios clasificados en Internet y ABC ya ha anunciado su intención de ofrecer próximamente este servicio en su versión electrónica.
La sofisticación que están alcanzando los dispositivos PDA (Personal Digital Assistant) o asistentes personales digitales; así como el desarrollo de los denominados HHPCs (Hand-Held Personal Computer u Ordenador Personal de Mano) y de los palmtop u ordenadores de palma hace que la posibilidad de conectarse a Internet y descargar determinadas páginas en un dispositivo portátil y de reducido tamaño sea ya una realidad. Junto al desarrollo de los tres dispositivos mecionados, convendría mencionar los avances alcanzados en tecnología WAP (Wireless Application Protocol o Protocolo de aplicación de telefonía inalámbrica), que posibilitan la conexión a Internet a través del teléfono móvil. Todo ello permite que la lectura del diario digital deje de estar obligatoriamente unida a la utilización de un ordenador de sobremesa. La pantalla de un pequeño ordenador de bolsillo o la del teléfono móvil servirán para acceder a la información de los diarios electrónicos con independencia del lugar en el que se encuentre el lector.
Los PDAs (Personal Digital Assistant o Asistentes Personales Digitales) son pequeños ordenadores, cuyos primeros modelos tenían fundamentalmente la función de servir de agenda electrónica. No obstante, la sofisticación que han venido alcanzando este tipo de utensilios hace que cada vez sea más difícil diferenciarlos de los denominados ordenadores de bolsillo.
Dentro de los ordenadores de bolsillo, habría que referirse a los HHPCs y a los palmtops. Los HHPCs (Hand-Held Personal Computer u ordenador personal de mano) son ordenadores de pequeño tamaño, aproximadamente la mitad de un folio de papel, que permiten, entre otras tareas típicas de un ordenador personal, la conexión a Internet.
Los palmtop u ordenadores de palma, también denominados ordenadores ultraportáliles, tienen un tamaño algo mayor que el de un paquete de cigarrillos, por lo que pueden ser llevados en la plama de la mano. Entre otras funciones, estos ordenadores también pueden conectarse a Internet.
Al margen de los PCs de bolsillo, el teléfono móvil se perfila como uno de los principales puntos de acceso a Internet. Para ello se cuenta con la tecnología WAP, es decir el Protocolo de Aplicaciones Inalámbricas. Dicho protocolo está basado en el lenguaje XML (eXtensible Markup Language o Lenguaje Extensible de Marcado), cuenta también con un lenguaje específico el WML. El WML -Wireless Markup Language o Lenguaje de Marcado Inalámbrico está concebido para pantallas pequeñas y navegación sin teclado. Se trata de un lenguaje que recuerda al HTML y que es leído e interpretado por un micronavegador instalado en el dispositivo WAP. Las prestaciones de estos navegadores estarán en relación directa con las capacidades del dispositivo. Existen distintos navegadores WML y pueden interpretar este lenguaje de manera diferente.
EL WAP fue desarrollado por las compañías de teléfonos móviles Nokia, Ericsson, Motorola y Phone.com con el fin de poder ofrecer servicios y contenidos de Internet a través de conexiones inalámbricas, fundamentalmente a través de los teléfonos móviles.
La transmisión de contenidos de Internet a través de los móviles puede verse favorecida por el nuevo sistema de telefonía UMTS (Universal Mobile Telecommunication System) que paulatinamente -se prevé que a partir del año 2002- irá sustituyendo al que hasta ahora se ha venido empleando en Europa, el GSM (Global System for Mobile Comunication). El nuevo sistema UMTS permitirá que los nuevos teléfonos tengan capacidad para transmitir, además de la voz, imágenes y datos y navegar por Internet. Asimismo, este sistema posibilitará el comercio electrónico a través del teléfono móvil. Según las previsiones del EITO (Observatorio Europeo de Tecnologías de la Información) para el año 2003 el 40% de los accesos a Internet que se realicen en Europa se llevarán a cabo a través de sistemas móviles.
Por otro lado, en marzo de 2000 se dio a conocer la noticia de que IBM y la primera operadora de telefonía móvil de Japón, NTT DoCoMoMo habían llegado a un acuerdo para desarrollar telefonía móvil UMTS a nivel mundial. Se trataría de un ambicioso proyecto para lanzar telefonía móvil de tercera generación con acceso a Internet. Dicho proyecto se orienta a la posibilidad de transmitir a través del teléfono móvil grandes volúmenes de datos, incluidos imagen y sonido.
NTT DoCoMo ya había desarrollado para Japón el i-mode, un sistema móvil de acceso a Internet, que a principios del 2000 era empleado por 5 millones de japoneses.
Todos estos avances, en definitiva, propiciarán que el diario digital pueda ser tan transportable como su homónimo en papel, por lo que sería posible comenzar a hablar del diario digital de bolsillo.
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