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La automoción vasca diseña su futuro
El nuevo 'centro de inteligencia'
verá la luz a finales de este año en Amorebieta y Ermua con 250
profesionales muy cualificados y el propósito de aupar al sector a la
élite mundial
30.03.08 -
CARMELO LEZANA
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ESQUELETO.
Un selecto grupo de firmas se ha comprometido a trasladar sus centros
de investigación y desarrollo al AIC. / EL CORREO
En cifras
Inversión: la primera fase del proyecto supondrá un desembolso de 42 millones de euros por parte de la Diputación.
Empleo: trabajarán unos 250 profesionales de alta cualificación especializados en automoción.
Desarrollo: el AIC consta de dos fases. La primera comprende la
construcción de un edificio central y dos unidades de desarrollo en
Boroa (Amorebieta), así como otras cinco en Ermua. En la segunda se
procederá a la ampliación de las instalaciones de Boroa.
Investigación: ya son nueve las compañías que van a trasladar sus unidades de I+D+i al centro.
Plazos: El edificio central de Amorebieta estará concluido en
noviembre de este año y las instalaciones ubicadas en Ermua, en
diciembre.
Está llamado a convertirse en uno de
los proyectos estratégicos de la industria vasca. En concreto, de la de
automoción. Tanto que sus impulsores están convencidos de que
contribuirá de forma decisiva a convertir en referencia mundial a las
compañías de Euskadi que operan en ese sector. Se trata del centro de
inteligencia para automoción (Automotive Intelligence Center-AIC) , que
avanza con fuerza y verá la luz definitivamente a finales de este año
con un único objetivo: generar valor para el sector de componentes. Lo
hará inicialmente en un lugar con un tremenda simbología, los terrenos
de Amorebieta (Boroa) que hace más de una década fueron reservados para
albergar una planta de fabricación de coches de Volkswagen impulsada
por el ingeniero José Ignacio López de Arriortua.
Cuando en mayo del año 2006, se anunció que la Diputación Foral de
Vizcaya iba a destinar 42 millones de euros para poner en marcha el
primer centro de inteligencia para automoción existente en Europa, el
proyecto generó una gran expectación pese a que por aquel entonces lo
novedoso de la idea hizo que no se conociera con exactitud cuál iba a
ser su actividad. Se anunció que se trataba de un macrocomplejo para
empresas que concentraría actividades tecnológicas, industriales y
formativas para mejorar su competitividad. Sin embargo, no es ni una
planta de producción, ni un nuevo centro tecnológico.
El interés generado tenía su lógica. Al margen del fuerte
desembolso que ha requerido, el proyecto supone una clara puesta por la
colaboración público-privada para impulsar un sector básico para la
economía vasca. De un lado, la Diputación, junto con los ayuntamientos
de Amorebieta y Ermua -localidades que acogerán las distintas
instalaciones que integrarán el complejo-. De otro, empresas de
componentes de automoción y el Cluster de Automoción de Euskadi
(Acicae). Esa asociación, que dirigirá el centro, ha actuado como
avanzadilla de las compañías y, haciéndose eco de sus intereses, ha
tomado la iniciativa para poner en marcha el proyecto.
El primer paso
La directora general del cluster y máxima responsable del IAC,
Inés Anitua, destaca la importancia de ese último extremo. «Uno de los
elementos que pone de manifiesto el espíritu innovador de este proyecto
es que ha sido la propia industria la que ha dado el primer paso para
ponerlo en marcha», explica.
Pero más allá de la teoría, ¿en qué se va a plasmar la actividad
que se desarrolle en el AIC? Dicho de otra manera, ¿qué va a salir de
ese centro? Pues bien, se pretende que, de la mano de las propias
empresas, las ideas innovadoras que surjan se adapten a las tendencias
del sector a nivel mundial y se plasmen, primero en avances en el campo
de la investigación, y posteriormente en el desarrollo y aplicación de
distintas soluciones industriales para su aplicación en automóviles.
A día de hoy, ya son nueve las compañías de automoción implantadas
en Euskadi que se han comprometido a trasladar sus centros de I+D+i al
AIC, en el que trabajarán 250 profesionales altamente cualificados y
especializados en automoción. Una gran parte de ellos procederán de las
propias empresa que se trasladarán a esas instalaciones.
La relevancia y dimensión de las compañías que participan o han
comprometido implicarse en esta iniciativa da una clara idea de la
importancia del centro de inteligencia. CIE Automotive, ZF Lemforder
TVA, Pierburg, Amaya Tellería, Microdeco, Tenneco Automotive, Fersint,
Bionor Transformación, P4Q, Gestamp, Grupo Cromoduro o Lea Artibai ya
han apostado por el centro de inteligencia para automoción.
Por si fuera poco, su puesta en marcha se produce en un momento
especialmente sensible, por dos elementos. De un lado, aunque el sector
de componentes no está sufriendo aún las consecuencias de la crisis
económica, nadie puede descartar que le termine afectando. El AIC puede
ayudar a hacer más llevadera esa situación. De otro, Euskadi ha
convertido a la innovación en uno de sus grandes objetivos de futuro.
Tanto que aspira a convertirse en la referencia europea en ese campo.
Pues bien, el centro de inteligencia es un claro ejemplo de esa
apuesta. «Tratamos de que este centro se convierta en un referente
internacional. Queremos dar el salto en la generación de valor y lograr
que nuestras empresas sean centros de competencia a nivel mundial»,
enfatiza Anitua.
Cuando se dio a conocer esta novedosa iniciativa se aseguró que el
AIC iba a contribuir decisivamente a evitar la deslocalización de
empresas de automoción de Euskadi. Su directora general reitera esa
idea al afirmar que «nuestras empresas están aquí y tienen
implantaciones productivas fuera. Pero lo que queremos es que, además
de nuestro corazón, también nuestra cabeza se mantenga en Euskadi,
tanto para empresas vascas como para compañías extranjeras con
implantaciones aquí».
Cumpliendo objetivos
Desde mayo de 2006 los promotores de este importante proyecto
han trabajado sin descanso en su desarrollo para cumplir el calendario
previsto. Así, en octubre de 2006 se constituyó oficialmente el
patronato encargado de liderar el proyecto. El 18 de enero de 2007 se
colocó la primera piedra del complejo. En junio del pasado año se
comenzaron a levantar las dos unidades de desarrollo que inicialmente
albergará el AIC, mientras que en agosto se inició la construcción del
edificio central que, con 16.000 metros cuadrados de instalaciones,
albergará unidades de I+D+i, laboratorio común, incubadora de empresas,
aulas de formación y, diversas áreas de ingeniería. Estará finalizado
en mayo de 2008.
Realmente, ese inmueble central es el gran alma del proyecto. Al
menos nueve empresas sacarán sus unidades de I+D+i de sus actuales
ubicaciones para llevarlas a ese edificio, lo que implica que
realizarán allí toda su labor de innovación. Cada compañía tendrá su
espacio específico, pero la singular estructura de las instalaciones
permitirá crear también laboratorios comunes en los que se
desarrollarán proyectos conjuntos de colaboración. Ello va permitir
ordenar la oferta tecnológica a la medida de las necesidades del sector.
El esquema definido contempla que las nuevas instalaciones se
ubiquen en las localidades de Amorebieta y Ermua. Boroa albergará el
edificio central más dos unidades de desarrollo, mientras que en Ermua
-en concreto, en el alto de Areitio- se están construyendo otras cinco
unidades de desarrollo. La segunda fase de este macroproyecto -cuyo
desarrollo se encuentra en fase avanzada, aunque la inversión que
requerirá no está aún presupuestado - se llevará a efecto con la
ampliación de las instalaciones de Amorebieta.