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Armas biológicas: Introducción histórica (y III)

Los ejércitos norteamericano y británico probaron e hicieron estudios de campo con bombas que contenían esporas de Bacillus anthracis. A su vez, el ejército ruso experimentó con Yersinia pestis y Francisella tularensis (causante de la tularemia, una zoonosis). Las pruebas realizadas por los Aliados en la isla de Gruinard (cerca de la costa de Escocia) con esporas de Bacillus anthracis demostraron su capacidad letal sobre las ovejas y otros animales de la isla y también la persistencia de su efecto: ¡las esporas no se pudieron erradicar completamente hasta 1986 en que se descontaminó la isla (operación Dark Harvest -cosecha oscura-) empleando formaldehido y agua de mar! La utilización de la tularemia por las tropas soviéticas en la batalla de Stalingrado no está confirmada, aunque se produjo una epidemia severa durante este periodo que afectó tanto a soldados alemanes como soviéticos.

A pesar de la Convención de Ginebra de 1972, diversos estados han seguido desarrollando programas de armas biológicas, siempre de forma encubierta y alegando que son programas encaminados a la tan necesaria comprensión de la patogenia de las enfermedades infecciosas y al desarrollo de vacunas que protejan a la población civil (como son los casos de la agencia rusa Biopreparat –que en teoría dejó de existir en 1992- o los laboratorios USAMRIID norteamericanos (United States Army Medical Research Institute of Infectious Diseases), donde se trabaja, bajo control militar, con agentes infecciosos de alta letalidad). En todas estas pruebas experimentales, la propagación de los microorganismos estudiados en el medio ambiente ha traído como consecuencia su dispersión y la infección de animales que en potencia podrían servir de reservorios y convertirse en una amenaza por la capacidad de transmitir estas enfermedades al ser humano.

Dos ejemplos dramáticos han ocurrido en Rusia y Estados Unidos. En 1979 se produjo un accidente con Bacillus anthracis, causante del carbunco, en el centro de Biopreparat del ministerio ruso de defensa en Sverdlovsk y ocasionó la muerte de 66 de las 70 personas infectadas por la diseminación de la infección por toda la región. ¡La transparencia informativa fue tal que el episodio fue reconocido de forma oficial en 1992!).

Otro caso también preocupante fueron las pruebas realizadas sobre ciudades americanas por la aviación militar con bacterias aparentemente inocuas. Se conoció la existencia de estos experimentos cuando diversos periódicos publicaron a mediados de los años 1970, datos suficientes para que el Senado norteamericano recriminara al Pentágono por haber realizado dichos experimentos realizados ¡a principios de los años 1950! El ejército norteamericano realizó simulacros de ataques biológicos espolvoreando desde aviones ciudades importantes, como San Francisco, con la bacteria Serratia marcencens que se consideraba no patógena. Estos “bombardeos” coincidieron con varios brotes hospitalarios de infecciones por dicha bacteria aunque el ejercito alegó que los aislamientos bacterianos obtenidos de las muestras clínicas de los pacientes no se correspondían con la cepa bacteriana empleada en los ensayos.

Dos sectas religiosas, la triste célebre Aum Shinrikyo (“Verdad suprema”) que cometió el atentado mortal con gas sarín en el metro de Tokyo y la de los Rajneeshi en Estados Unidos han utilizado o han intentado emplear armas biológicas. Los Rajneeshi contaminaron con Salmonella las ensaladas de varios restaurantes en Oregón con la intención de influir en las elecciones locales: produjeron varios cientos de casos de gastroenteritis moderadas y graves aunque no hubo ningún fallecido. Los miembros de la secta Aum Shinrikyo acudieron al Congo con una aparente intención de prestar ayuda humanitaria durante una epidemia de fiebre hemorrágica causada por el virus de Ébola. Durante esta “ayuda” tomaron muestras clínicas de los enfermos y moribundos con la intención de obtener aislamientos de este letal virus de Ébola.

Virión del virus de Ébola (M.E.)

WikiMedia Commons

Fiebre hemorrágica de Ébola

WikiMedia Commons

Como conclusión de esta breve reseña histórica podríamos hablar de los inexistentes arsenales de armas biológicas de Irak, pretexto para la invasión de este país por una fuerza armada multinacional dirigida por Estados Unidos o de los envíos postales con esporas de Bacillus anthracis a periodistas y políticos norteamericanos con la intención de que se contagiaran con carbunco y sembrar el pánico en Estados Unidos. La cepa empleada tenía grandes semejanzas con cepas de este bacilo utilizadas en laboratorios relacionados con el ejército norteamericano. Aunque existen serias dudas sobre quién está detrás de estas acciones terroristas, el efecto perseguido, sembrar el pánico, ha mostrado también lo vulnerables que somos ante este tipo de agresiones.

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Carbunco-Ántrax

 

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1 comentario a Armas biológicas: Introducción histórica (y III)

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