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Sobre pepinos, bacterias y enfermedad: Escherichia coli ECEH y el síndrome hemolítico urémico

El brote actual de infección alimentaria por Escherichia coli entero hemorrágica (ECEH) está planteando una serie de dudas y preocupaciones. Esta entrada recoge las respuestas de las preguntas que me ha formulado la periodista del Diario Vasco, Arantxa Aldaz sobre este tema.

1. ¿Qué es la bacteria Escherichia coli?

Escherichia coli es una bacteria que habita el intestino de muchos animales (hasta la mitad del ganado y aves de corral) incluyendo el ser humano. Forma parte de la microbiota intestinal y la mayoría de las cepas no causan enfermedades gastrointestinales. Sin embargo, cuando alcanzan otras partes del cuerpo humano, por ejemplo la uretra y la vejiga urinaria femenina o la sangre de los recién nacidos, de los ancianos o de personas debilitadas (inmunodeficientes) causan enfermedad. En el primer caso se trata de una enfermedad leve denominada cistitis o infección de orina (muy frecuente porque la mayoría de las mujeres van a sufrir al menos un episodio a lo largo de su vida), y cuando pasa a la sangre se habla de bacteriemia, que puede ser muy grave porque se infectan diferentes órganos vitales.

2. ¿Cuántos tipos hay?

Escherichia coli es una especie bacteriana muy heterogénea que engloba múltiples biotipos. Hay unos pocos biotipos que causan enfermedades gastrointestinales que cursan con frecuencia con una diarrea leve o moderada, pero que en ocasiones puede ser grave con presencia de sangre en las heces. Estos biotipos se suelen designar con siglas y se asocian a diferentes tipos de diarreas. Entre los que causan diarreas no inflamatorias (sin sangre) están incluidos los llamados ECET (Escherichia coli entero-toxigénica), ECEP (Escherichia coli entero-patógena), ECEA (Escherichia coli entero-agregante) y ECDA (Escherichia coli difusamente-adherente). Sin embargo, los más peligrosos son otros dos biotipos que causan diarreas inflamatorias o hemorrágicas (con sangre) que se denominan ECEI (Escherichia coli entero-invasivo) y ECEH (Escherichia coli entero-hemorrágica, también denominada ECTS [Escherichia coli productora de toxina de Shiga]).

3. ¿Cuáles son las cepas más peligrosas?

Las cepas de Escherichia coli más peligrosas son las dos últimas, ECEH y ECEI, porque provocan lesiones intestinales dando lugar a una colitis (inflamación del colon o intestino grueso) hemorrágica, aunque no suele haber fiebre y la recuperación es buena. En un pequeño porcentaje, menor al 5% de los pacientes infectados con ECEH, la infección puede complicarse con un cuadro más grave que se denomina síndrome hemolítico urémico (SHU), que puede provocar una insuficiencia (fallo) renal aguda, anemia hemolítica (se rompen los glóbulos rojos), trombocitopenia (disminuye el número de plaquetas) y, en ocasiones, la muerte del enfermo. Esta complicación se asocia a la producción por parte de las ECEH de una toxina denominada toxina de Shiga que es similar a la toxina que produce Shigella, la bacteria causante de la disentería bacteriana.

4. ¿La detectada en Alemania (O104:H4) es común?

La cepa de ECEH detectada en Alemania o Escherichia coli serotipo O104:H4 no es la que se asocia con más frecuencia a estos brotes de diarrea hemorrágica ni al síndrome urémico. Hasta ahora la más frecuente era la Escherichia coli serotipo O157:H7, que había causado diferentes brotes infecciosos sobre todo asociados al consumo de hamburguesas y verduras (tomates y otros vegetales). En alguna ocasión se ha asociado a la bebida de zumos contaminados no pasteurizados. Los primeros brotes se asociaron en los años 1980 con el consumo de hamburguesas contaminadas en EE.UU. Sin embargo, según cuál sea el país estudiado, la frecuencia de los serotipos de Escherichia coli puede variar.

5. ¿De dónde sale esta bacteria? ¿Dónde se encuentra?

La bacteria habita en el intestino de los animales (y de algunas personas, sobre todo de las que sufren diarrea) y los alimentos pueden contaminarse cuando entran en contacto con heces o suelo contaminado con heces de animales que están colonizados por esta Escherichia coli.

6. ¿Cómo se transmite a los humanos?

Los seres humanos adquirimos las ECEH por la boca al comer alimentos crudos o poco cocinados que estén contaminados con ECEH y, de forma infrecuente, con las manos si están contaminadas y no han sido lavadas antes de comer.

7. ¿Qué fuentes de contaminación existen?

La fuente de contaminación son las heces de los animales (que no padecen la enfermedad) y de las personas con diarrea por ECEH, y el vehículo de transmisión son los alimentos contaminados con estas heces que contienen ECEH. Con menor frecuencia la fuente son objetos y manos contaminadas con estas bacterias.

8. Dicen que es una bacteria muy frecuente. ¿De qué incidencia estamos hablando?

La contaminación puede ser frecuente en algunos alimentos aunque la cantidad de bacterias suele ser muy pequeña y con un adecuado lavado y cocinado del alimento no debería dar problemas médicos. En algunos estudios realizados en EE.UU. han descrito que cerca del 90% de la carne picada que se consume en ese país tiene una contaminación muy baja por ECEH que puede ser causa de enfermedad, habitualmente leve, si no se cocina adecuadamente.

9. ¿Cómo se puede evitar la infección?

La infección se puede evitar con un control efectivo de la higiene de los alimentos, sobre todo de los que se consumen crudos o semicocidos (la cocción adecuada destruye a esta bacteria) que deben ser lavados con agua y una pequeña cantidad de lejía u otro desinfectante. Una buena higiene personal, en la que el lavado de las manos es fundamental antes de manipular alimentos o comerlos, es también necesaria.

10. ¿Se puede llegar a identificar el origen del brote? ¿Cómo?

Se puede identificar el origen del brote con métodos microbiológicos, inmunológicos y de biología molecular, es decir, cultivando la bacteria que causa la infección en los enfermos y comparándola con la que se cultiva de los alimentos sospechosos. Se compararían las propiedades de las bacterias de los enfermos y las de los alimentos estudiando cómo son sus componentes proteicos (antígenos) capaces de reaccionar con unos anticuerpos que están disponibles en muchos laboratorios de Microbiología o estudiando su genoma (ácidos nucléicos) por reacción en cadena de la polimerasa o secuenciación de parte de su genoma. También se estudia si son capaces de producir la toxina de Shiga. De hecho, en este brote asociado al consumo de pepinos y otros vegetales, los científicos alemanes están intentando encontrar el origen del brote que en este momento no parecen ser los pepinos andaluces. Sin embargo, el estudio es complejo porque lo ideal para conocer el origen sería estudiar los diferentes eslabones de la cadena para saber si la contaminación se ha producido en el lugar de origen, durante el transporte de los alimentos, su manipulación antes de la venta, su manipulación después de su compra y su cocinado o preparación gastronómica.

11. ¿Por qué está siendo tan letal este brote? ¿La cepa detectada es la más peligrosa?

Las ECEH habitualmente afectan más a los niños pequeños y entre un 5 y un 10% de los infectados pueden desarrollar síndrome hemolítico urémico. Se estima que el 5% de los que padecen síndrome hemolítico urémico pueden morir a pesar de un tratamiento médico correcto, y que un porcentaje mayor necesitarán diálisis o trasplante renal. Según las cifras y los datos que se van publicando, en este brote se afectan más las personas adultas, más las mujeres que los hombres, y de los alrededor de 104 ingresados con síndrome hemolítico urémico en Alemania, 14 han fallecido, de los cuales 12 son mujeres (las cifras pueden aumentar cuando se comprueben otros fallecimientos que no estén aun bien clasificados), lo que supondría un porcentaje mayor (casi el doble) de lo que se ha observado en otros brotes. Cuando se tengan más datos se podrá saber si esta aparente mayor mortalidad se relaciona con una mayor virulencia de la cepa Escherichia coli serotipo O104:H4 o de si los pacientes padecían algún tipo de enfermedad que les predispusiera a esta mortalidad. El tratamiento de los enfermos se realiza rehidratando para recuperar los líquidos perdidos y mantener el equilibrio hidroelectrolítico. Si es necesario utilizar antibióticos se debe estudiar mediante la realización de pruebas de laboratorio (antibiograma) cuáles son los más eficaces contra la cepa que causa la infección porque puede haber resistencias a algunos de estos fármacos antimicrobianos.

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