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Ébola: La epidemia que vino de la pobreza (Sergio Quindós González y Guillermo Quindós Andrés)

Este mes de dicembre, la Revista Mensajero, dirigida por Marta Barrio Hernáez, publica el primer artículo de divulgación que hemos escrito mi hijo Sergio, periodista, y yo. Le agradezco mucho a Marta esta oportunidad. El tema es candente, la enfermedad de Ébola. El contenido del mismo viene a continuación. Deseamos que os guste.

Ébola: La epidemia que vino de la pobreza

EL año 2014 destaca por la propagación por varios países de África occidental de una enfermedad que está causando, aparte de una alta mortalidad, un todavía mayor temor y pánico. Cuando escribimos este breve artículo, el número de personas que han enfermado supera las doce mil y el de fallecidas se acerca a las cinco mil. Una circunstancia que tienen en común los tres países más afectados, Guinea-Conakry, Liberia y Sierra Leona, es la pobreza extrema que los sitúa entre los países más pobres de la Tierra.

Desde este foco de la enfermedad, se han producido varias situaciones de peligro sanitario en diferentes países europeos y americanos. En España, después de la repatriación humanitaria de dos misioneros que padecían en fase terminal la enfermedad, se contagió una auxiliar de enfermería del equipo médico que les cuidó y que felizmente se ha recuperado de la enfermedad. Durante cerca de tres semanas, quince personas que habían estado en contacto con estos tres enfermos han estado ingresados y otros muchos vigilados sanitariamente para descartar que sufrieran la enfermedad y evitar su transmisión a otras personas.

Además, en estos días de preocupación, la mayoría de nosotros nos hemos preguntado qué es el Ébola, cuál es su causa, cómo se contagia y cómo puede prevenirse el contagio, qué síntomas acompañan a la enfermedad y si hay algún tratamiento que permita su curación. En este artículo intentaremos resolver estas dudas de una forma concisa y sencilla a partir de la información científica existente.

Causas de la enfermedad

La enfermedad de Ébola es una enfermedad grave, con mucha frecuencia mortal, causada por un virus que habitualmente infecta a varias especies animales en África subsahariana. Es una enfermedad de origen animal (zoonosis) que se puede transmitir también entre personas. En las epidemias descritas hasta el momento, lo habitual ha sido que una persona se infecte por contacto con un animal enfermo o con el cadáver de un animal muerto por culpa del virus del Ébola. Muchas veces este contagio se produce por la necesidad de cazar, manipular y comer monos, antílopes, puercoespines o murciélagos. Una vez enferma, el contacto estrecho con sus familiares extiende la enfermedad a estos y otros allegados. El personal sanitario que los atiende también enferma, porque en los primeros momentos piensan que la enfermedad está causada por otros patógenos más frecuentes como los que causan el paludismo (malaria), las diarreas infecciosas, o enfermedades febriles como el dengue y la fiebre amarilla. De esta forma, cada vez más personas van contagiándose y la enfermedad de Ébola se propaga.

En estos países recién salidos o todavía inmersos en conflictos militares, con pocos recursos materiales y sanitarios y con una población que no ha podido recibir una educación apropiada, es fácil que corran bulos y rumores sobre causas mágicas de la enfermedad. La ignorancia facilita que muchos enfermos acudan a curanderos que, a su vez, enferman y contagian a otras personas que acuden a su consulta. La escasez de medicinas y materiales médicos empeora las cosas.

Así, la utilización repetida de las mismas agujas y jeringuillas, que en los países con recursos son de un solo uso, promueve la transmisión del virus de personas enfermas de Ébola a otras que no lo están, pero requieren un tratamiento o una vacuna para otras enfermedades. También se transmite por ciertas tradiciones locales, como el lavado y ungido de los cadáveres, las muestras de cariño que implican un contacto con el fallecido durante el funeral, etc., favoreciendo el contagio.

El origen de la enfermedad se remonta a 1976, año en el que se describieron los dos primeros brotes epidémicos de Ébola en Yambuku (República Democrática del Congo) y Nzara (Sudán del Sur), y se han producido numerosos brotes. La enfermedad se bautizó con el nombre de Ébola porque el primer brote se produjo muy cerca del río Ébola, uno de los ríos tributarios del río Congo. La mortalidad de estas epidemias ha sido variable, y ha matado en algunas ocasiones al 90% de los enfermos. Sin embargo, todas las epidemias anteriores sumadas han causado menos enfermos y muertes que la epidemia actual. Nunca nos habíamos encontrado con una epidemia que afectara a tantos países ni que hubiese causado una alarma tan grande en todo el mundo. La mortalidad de esta epidemia actual oscila entre un 40% y un 70%, si se valoran los fallecidos con respecto al total de personas con sospecha de la enfermedad o con enfermedad comprobada.

El virus del Ébola es en realidad un grupo de virus que incluye cinco especies diferentes: ebolavirus Zaire, ebolavirus Sudan, ebolavirus Bundibugyo, ebolavirus Taï Forest y ebolavirus Reston. Las dos primeras son muy mortíferas, mientras que la última, ebolavirus Reston, que es la única que no se encuentra en África sino en Asia, no provoca enfermedad humana. Los reservorios animales de los virus del Ébola parecen ser los murciélagos frugívoros, aunque varios animales como gorilas, chimpancés y otros primates, pequeños antílopes, etc. pueden enfermar y morir o ser reservorios transitorios. De hecho, el Ébola está diezmando las poblaciones de gorilas y chimpancés en varias regiones.Ecología Ébola

Esquema de la ecología y la transmisión de los virus de Ébola. Los murciélagos serían el reservorio. El contacto con los murciélagos o sus secreciones podría ser la forma de contagio de otros animales y de las personas. Diferentes animales, como monos, antílopes o puercoespines podrían sufrir la infección y transmitirla por contacto a la personas. Las personas, chimpancés y gorilas sufren una enfermedad grave con alta mortalidad (Diseño de Tania Quindós González).

Evitar el contagio

El contagio del Ébola se produce por contacto estrecho de las membranas mucosas (de la boca, los ojos, la nariz, etc.) o de la piel lesionada, con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales, como saliva, heces, vómitos, orina, semen, etc. de personas y animales enfermos o muertos por la enfermedad, o por el contacto con materiales contaminados por estas secreciones y órganos. Este contagio es más probable en aquellas personas, familiares, allegados y personal sanitario que cuidan a los enfermos, sobre todo en los momentos finales de la enfermedad, cuando se produce el fallecimiento o cuando se toca o mueve el cadáver. En ese momento el número de virus (carga viral) puede ser muy alto.

Sin embargo, el virus se muere en pocas horas cuando está fuera del cuerpo de los enfermos. Además, las superficies contaminadas se pueden desinfectar con lejía y otros productos habituales de limpieza y desinfección. El virus del Ébola no se transmite ni por el aire ni por el agua ni tampoco por picaduras de insectos u otros artrópodos.

El contagio se evita tomando las precauciones oportunas, entre ellas las denominadas medidas de barrera, cuando se debe cuidar a un enfermo. Estas precauciones incluyen un lavado frecuente de las manos, el uso de equipos de protección personal de barrera (mascarilla, gafas, bata o mono de mangas largas, guantes, calzas, etc.) en función del riesgo de salpicaduras y contacto con personas o materiales infectados, acompañadas de prácticas de inyección segura y entierros en condiciones adecuadas.

También es muy importante, en las zonas donde está presente la enfermedad, el cuidado al manipular animales o sus productos para el consumo, y es recomendable el uso de guantes, y cocer o asar bien los alimentos antes de consumirlos. Un avance importante que cambiará completamente la situación será el empleo de alguna de las vacunas en estudio que podrían proteger contra el Ébola. Dos de estas vacunas están en las fases de estudio clínico y, de no encontrar efectos adversos o indeseados, podrían permitir que se comiencen a utilizar en el año 2015 en los grupos de mayor riesgo: familiares y allegados de los enfermos y personal sanitario de las regiones con mayor riesgo.

Sintomatología y tratamientos

La enfermedad de Ébola se manifiesta por la aparición súbita de fiebre elevada (habitualmente más de 38,6° C), debilidad intensa acompañada de dolores musculares, de articulaciones, de cabeza y de garganta después de un período de incubación (tiempo desde el contacto con los virus hasta la aparición de los síntomas) que puede variar entre 2 y 21 días. Después pueden producirse vómitos, diarrea, erupciones cutáneas y alteraciones de la función renal y hepática. En algunos pacientes también tienen lugar hemorragias internas y externas graves.

La sintomatología está causada por la multiplicación del virus en muchas células y órganos de nuestro cuerpo, incluidas células como los glóbulos blancos o leucocitos que deberían defendernos contra el virus, o células de las paredes de los vasos sanguíneos que, una vez dañadas, dejarían escapar la sangre a los órganos o al exterior (hemorragias). La manipulación de las células infectadas por parte de los virus provoca una inflamación muy fuerte y problemas de la coagulación sanguínea que perjudican y retrasan la curación. Esta sintomatología puede confundirse con la de otras enfermedades infecciosas con fiebre o diarrea que son más frecuentes en África que el Ébola, como son el paludismo, la fiebre amarilla, las diarreas infecciosas, la fiebre de Lassa y el dengue.

Es importante tener en cuenta que el contagio no se produce cuando las personas infectadas no tienen síntomas y que es poco probable que se produzca durante las primeras fases de la enfermedad, cuando los virus son pocos. Esta probabilidad aumenta con la progresión de la enfermedad.

El diagnóstico se realiza con pruebas de laboratorio que permiten detectar el ácido nucleico o algunas proteínas del virus en la sangre u otras muestras de los enfermos. Aunque el virus se puede cultivar en el laboratorio empleando células de mono, no se aconseja hacerlo porque es muy peligroso y se necesitan instalaciones complejas de alta seguridad biológica. Aunque no hay un tratamiento con fármacos que sea específico para el Ébola, es muy importante que los enfermos estén bien hidratados y que no tengan desequilibrios hidroelectrolíticos (de agua y sales minerales del cuerpo). Los pacientes que se mantiene con vida gracias a estos cuidados durante dos semanas o más, pueden curarse y restablecerse de la enfermedad. En algunos enfermos quedarán secuelas de menor o mayor importancia, y en la mayoría una protección (inmunidad) contra el virus que puede durar varios años.

Se han probado varios tratamientos para intentar eliminar el virus de los pacientes infectados, pero no hay suficientes datos para saber si son realmente de utilidad. Entre estos se encuentran los sueros de personas que han superado la enfermedad y que contienen algunas proteínas defensoras (anticuerpos), anticuerpos obtenidos en animales y plantas de laboratorio (como el ZMapp), o fármacos, como el Favipiravir, que han mostrado un efecto contra el virus en animales de experimentación.

Para finalizar, es importante que tengamos en cuenta que la enfermedad de Ébola es una infección que afecta a países pobres de una amplia zona del continente africano y que es un deber internacional ayudar en la contención y posterior eliminación de esta epidemia. Como comenta la directora de la Organización Mundial de la Salud, la doctora Margaret Chan, tenemos los conocimientos necesarios para controlar esta epidemia aunque no haya un tratamiento específico contra el virus. Este objetivo se puede conseguir con una adecuada educación de las personas que viven en zonas de riesgo y la implicación de equipos sanitarios preparados con todo lo necesario para atender adecuadamente a los enfermos y a las personas con un riesgo mayor de contagio.

Enlaces sobre el Ébola que podrían ser de vuestro interés:

Entrevista de Eva Caballero en “La Mecánica del Caracol” de Radio Euskadi sobre la conferencia “El temor en los tiempos del Ébola”

Charla en el Auditorio de La Alhóndiga, Bilbao, 15 de octubre de 2014: El temor en los tiempos del Ébola Imagen de previsualización de YouTube

Enfermedad de Ébola (OMS)
Aspectos éticos del tratamiento de la Enfermedad de Ébola (SINC)
Mitos sobre el Ébola
Homeopatía y Ébola
Vacuna experimental contra el virus de Ébola

Otros videos

Ébola: asesinos microscópicos

El virus Ébola

Reflexiones sobre la enfermedad de Ébola y su trascendencia fuera de África

Debo agradecer a periodistas como Luis Alfonso Gámez y Concha Lago, la posibilidad que me han brindado de compartir con sus lectores mis preocupaciones sobre la actual epidemia de Ébola. Soy profesor de Microbiología clínica e Infección con una experiencia investigadora que versa principalmente sobre enfermedades causadas por hongos microscópicos (micosis) y no por las causadas por virus (viriasis). Por lo tanto, mis respuestas no son las de un experto en ébola, son únicamente las opiniones de un microbiólogo que hace divulgación médica y científica. Imagino que alguno de los lectores de esta bitácora habréis leído los artículos en los periódicos que las han publicado (El Correo y Deia). Aquí os las transcribo y adjunto el enlace original a la entrevista publicada en Deia. En El Correo, hasta la fecha, no se ha publicado en su versión electrónica.

 

«La ignorancia y la desinformación son más peligrosas que el propio virus» Luis Alfonso Gámez (El Correo, 11 de octubre de 2014)

No hay razones para el pánico. Guillermo Quindós, catedrático de microbiología de la Universidad del PaísVasco (UPV/EHU), cree que el miedo al ébola que se ha empezado a dar en España es infundado y se debe al desconocimiento sobre la enfermedad y su propagación.

El científico hablará de ‘El temor en los tiempos del ébola’ el miércoles en La Alhóndiga, en Bilbao, en una charla organizada por la Cátedra de Cultura Científica de la UPV.

– ¿Hay peligro de que el ébola seconvierta en una epidemia en Occidente?

– No. Habrá más casos, pero una epidemia es muy improbable.

– ¿Por qué?

– Desde que en agosto la OMS emitió una alerta en la que dice que considera la posible expansión del ébola un problema planetario, se establecen medidas y protocolos para detectar a los posibles enfermos.

– ¿Por ejemplo?

– Una persona tiene que tener fiebre, cefalea, dolores musculares y articulares, vómitos, diarreas… y haber estado en contacto con un enfermo o en un país afectado para entrar dentro del grupo de riesgo.

– ¿El contagio es fácil?

– El ébola es difícil de contagiar. Lo que pasa es que hacen falta pocos virus para contagiarse. Una vez que estás en contacto con él, penetra fácilmente por lesiones de la piel y por las mucosas: la boca, los ojos… Pero para eso tienes que estar en contacto con enfermos o con sus secreciones: sangre, sudor, saliva, heces, vómitos…

– ¿Cuándo es más fácil contagiarse de un enfermo?

– En las primeras fases de la enfermedad el riesgo de contagio es menor que cuando el mal está más avanzado, porque el paciente libera menos virus. Cuando el enfermo está en las fases terminales o ya ha muerto, es mucho más peligroso. El gran problema en África es que en los funerales los allegados tocan mucho los cadáveres. Los abrazan, los besan… para despedirse. Lo más peligroso es tocar los cadáveres y manipular todo aquello con lo que el enfermo ha estado en contacto antes de morir.

– En la urbanización de Teresa Romero, sus vecinos tienen miedo a contagiarse en las zonas comunes por donde haya podido pasar la enferma. ¿Tiene sentido ese temor?

– El virus del ébola puede sobrevivir en el ambiente habitualmente unas pocas horas. Si hay sangre, vómitos o heces, puede durar hasta 96 horas. Pero, en una situación normal, el virus va a morir pronto y no va a permanecer en cualquier sitio. Más allá de la vivienda de esta mujer, la posibilidad de que se encuentre en la escalera, el ascensor y otros lugares es mínima.

– Tiene que haber restos de fluidos corporales, ¿no?

– Para que haya un riesgo alto de contagio, sí. Cuando no se da esa situación, el riesgo es prácticamente cero. La lejía o cualquier otro desinfectante doméstico mata el virus.

– Sin embargo, en Alcorcón hay gente que se niega a coger el autobús y a ir al hospital donde está ingresada la enferma.

– La ignorancia y la desinformación son más peligrosas que el virus del ébola. Si no sabemos realmente cómo se transmite –y sólo es por contacto– ni cuánto dura al aire libre sin sangre, heces o vómitos, es fácil que del temor se pase al pánico. Las probabilidades de que alguien que vaya en el autobús se contagie son mínimas, salvo que vaya con un enfermo al lado y le tosa o le vomite encima. La legionela ha matado en las últimas semanas en España a diez personas, más gente que el ébola.

– Pero a lo que tenemos miedo es al ébola.

– Porque lo desconocemos y porque la mortalidad es muy alta. Es verdad, en África ha habido brotes con un 90% de mortalidad, pero también otros con un 50% o menos. Hay que tener mucho cuidado con cómo se da la información.

– ¿Así que podemos estar tranquilos?

– Sí, yo creo que sí. Tenemos que estar un poco más alerta que cuando no hay ningún tipo de epidemia, pero lo que hay que hacer es preocuparse más por lo que está ocurriendo en África. Aunque sea interesadamente, tenemos que ser solidarios e invertir en la lucha contra la enfermedad allí.

 

«El ébola es como un incendio, si no se apaga a tiempo puede provocar nuevos focos» Concha Lago (Deia, 19 de Octubre de 2014)

La catastrófica dimensión que ha alcanzado la actual epidemia de ébola obliga a este profesor vasco de Microbiología clínica e Infección, y divulgador científico a prodigarse por numerosos foros para poner luz sobre esta cuestión.

Esta semana ha habido seis ingresos por sospecha de ébola. ¿Estamos asistiendo a una crisis fuera de control?

– Bueno, ya sabemos que esta hipótesis está prácticamente descartada a falta de la segunda prueba de detección del virus. La hospitalización de estas personas se ha realizado para seguir el protocolo de alerta que pretende evitar que se produzcan nuevos casos en España. De los cuatro enfermos en estudio, el que inicialmente tenía más posibilidades de haber enfermado era el cooperante de Cruz Roja que había estado atendiendo a enfermos con ébola en África. Si alguno de estos enfermos padeciera ébola, no podríamos hablar de un brote incontrolado, sino de casos aislados y se procedería a su tratamiento en aislamiento y con las medidas de seguridad pertinentes.

¿Cuál es el mayor peligro?

– El mayor peligro sigue siendo la progresión de los dos focos de la enfermedad en África. Estos focos podemos compararlos con incendios, sino se apagan a tiempo, las pavesas y las llamas pueden provocar nuevos focos. De los 1.000 millones de dólares que ha solicitado la Organización Mundial de la Salud para poder apagar esta epidemia, los diferentes gobiernos han aportado poco más del 25%. Si se sigue actuando con esta racanería, el problema se puede desbordar de una manera muy preocupante.

La medida de la UE de obligar a los pasajeros de vuelos sospechosos de informar sobre su paradero ¿se debería haber hecho antes?

– Creo que todas las medidas conducentes a eliminar los posibles riesgos de diseminación de la enfermedad de ébola que se han puesto en práctica son adecuadas. La gran mayoría de estos viajeros no van a padecer ébola pero saber dónde van a estar es la mejor manera de evitar riesgos en una situación de alarma internacional como la actual.

¿Se han corrido demasiados riesgos con las repatriaciones de enfermos?

– Son acciones que suponen un riesgo importante si no se cuentan con las personas y las infraestructuras adecuadas para el cuidado seguro de los repatriados. Sin embargo, creo que es un deber ético repatriar a los voluntarios de un país que están ayudando a controlar los problemas sanitarios de interés mundial, como es este caso. La pregunta de fondo que nos deberíamos hacer es si después de los grandes recortes que ha sufrido la sanidad española, y el hospital Carlos III ha sido una de las víctimas más castigada por estos recortes, estábamos preparados para atender adecuadamente a estos enfermos terminales.

¿Por qué está siendo tan difícil controlar la expansión del virus?

– En esta ocasión, el brote de ébola se ha producido en una zona de África más poblada, con una miseria extrema. Entre muchas personas se ha extendido la creencia de que la enfermedad no la causa un virus, sino que es una maldición o un castigo, con lo que no han acudido a los pocos centros sanitarios donde podían haberles atendido. Por otra parte, los enfermos y sus familias son estigmatizados por la sociedad y la mayoría intentan que no se sepa que están enfermos. Además, los funerales tradicionales incluyen que las mujeres de la familia de los fallecidos laven y unjan los cadáveres y que se produzcan manifestaciones de sentimientos entre los que acuden a los funerales que incluyen un contacto con el cuerpo del fallecido. Esto ha ocasionado nuevos contagios.

¿Cree que los protocolos han sido demasiado laxos, que los trajes de protección eran vulnerables?

– Los protocolos son mejorables y la revisión de los mismos realizada la semana pasada ha subsanado algunas lagunas existentes. No tengo información suficiente para decir si los trajes reunían las condiciones necesarias pero la industria que los fabrica cumple de manera estricta los estándares exigidos y es poco probable que estos trajes sean vulnerables. La forma de ponérselos y quitárselos requiere entrenamiento y práctica. Donde sí que parece que hay una situación que no es completamente satisfactoria es con el espacio de la esclusa donde el personal sanitario se pone y quita los trajes. Un espacio más amplio para estos cambios sería muy conveniente. La investigación sobre la causa del contagio nos permitirá aclarar los hechos.

¿Por qué se dijo que en un país con un sistema sanitario avanzado los contagios no eran previsibles?

– Los gobernantes tienden a transmitir mensajes excesivamente paternalistas para tranquilizarnos. Y los mensajes iniciales fueron desafortunados. Cuando los expertos han empezado a explicarnos la situación con datos y no con deseos, los ciudadanos nos hemos dado cuenta de la realidad. La realidad es que hay motivos para estar vigilantes mientras la comunidad internacional no sea capaz de frenar la epidemia en África. Mientras no se solucione allí, el resto de las medidas locales pueden ser adecuadas pero es imposible encerrarse en una fortaleza inexpugnable. Las fronteras no existen para los virus y tampoco para el ébola. Ningún país puede quedarse al margen de la solución de la epidemia en África porque no es un problema de los africanos, es un problema de toda nuestra especie.

¿Por qué no hay vacuna contra el ébola a pesar de que la enfermedad tiene casi cuarenta años?

– La mayoría de las vacunas son desarrolladas por empresas farmacéuticas privadas o por consorcios entre empresas públicas y privadas. El desarrollo de una vacuna contra el ébola no se ha considerado prioritario porque el número de enfermos hasta ahora ha sido muy bajo, y la gran mayoría de estos con muy pocos recursos económicos. En estos momentos hay dos vacunas que han dado resultados muy positivos en primates.

¿En qué momento se encuentran?

– Hay varios gobiernos que están invirtiendo en que se desarrollen estas vacunas. Una de ellas está en la fase I de su estudio clínico y se estima que se empezará a vacunar, en África entre enero y marzo de 2015, a las personas con mayor riesgo de contraer la enfermedad, es decir, a las personas que atienden a los enfermos, tanto personal sanitario como familiares y allegados de los que padecen ébola.

Si como nos dicen los especialistas el contagio del virus es difícil. ¿A qué atribuye esta ola de casos?

– El contagio es por contacto con las personas o animales enfermos o fallecidos a causa del ébola y también por contacto con sus secreciones (saliva, mocos, vómitos, heces, sangre, etc.) o con aquellos objetos contaminados por estos. La carga viral es muy alta en las últimas fases de la enfermedad de las personas que no se curan, en los cadáveres y en los objetos contaminados en estas circunstancias. Por este motivo es necesario que las personas que atienden a los enfermos, manipulen las ropas de cama o la ropa de estos o se encarguen del entierro de los fallecidos extremen las precauciones. Además los entierros deben realizarse de forma segura y es recomendable la incineración.

Parece que en esta epidemia todo nos ha pillado por sorpresa.

– Como comenta la doctora Margaret Chan, directora de la OMS, tenemos los conocimientos necesarios para controlar esta epidemia aunque hasta el momento no haya un tratamiento específico contra el virus. Para conseguir este objetivo es necesaria la implicación real de personal sanitario preparado que disponga de todo lo necesario para atender adecuadamente a los enfermos y a las personas con un riesgo mayor de contagio, por lo que es necesaria una importante contribución económica por parte de todos los países. Si tenemos en cuenta, la cantidad solicitada por la Organización Mundial de la Salud, 1.000 millones de dólares, el desembolso económico que deberían realizar las naciones es muy pequeño.

 

Enlaces sobre el Ébola que podrían ser de vuestro interés:

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El virus Ébola

Virus, la amenaza fantasma

La divulgación científica es apasionante. En ocasiones, participar en eventos de divulgación con amigos y conocidos puede ser una actividad muy divertida. Es el objetivo de Enigmas & Birras Bilbao, una actividad mensual organizada por el Círculo Escéptico para fomentar el conocimiento científico y el pensamiento crítico. Este mes de octubre de 2014, he tenido el honor de compartir en Enigmas & Birras algunos aspectos divulgativos sobre las infecciones más preocupantes causadas por virus y también mis temores sobre la proliferación de fantasmas que se aprovechan de nuestros miedos y creencias sobre las enfermedades infecciosas. El título de la charla ha sido “Virus, la amenaza fantasma”. Os dejo el enlace al vídeo que grabó magistralmente Txabi (@Txabinete), un excelente cámara y mejor persona. También agradezco a Luis Miguel Ortega por su deferencia invitándome a la charla y por su llamativo cartel, y a todos los asistentes por su paciencia, apoyo y entregada participación en el debate tan ameno que siguió a la charla.

Virus amenaza fantasma

Creación de Luis Miguel Ortega