
Al recibir la herencia solamente los primogénitos, el resto de los hermanos podía emigrar a América, convertirse en escribanos, hacer la carrera militar o la eclesiástica… costumbre en todo el norte de la península, en el centro y en el sur se repartía la herencia a partes iguales, lo que a la larga generaba pobreza.
Por eso en la provincia de Salamanca nos encontramos con párrocos ya antes del siglo XVII apellidados Ibarra, Recalde, etc… Un ejemplo en Villavieja de Yeltes:
“En Villavieja a ocho días deel mes de Março de mil seiscientos y veinte y ocho, yo Andrés de Larranza, por ausencia deel Doctor Pedro Carranza, Beneficiado deesta villa, Bautiçe a Francisco, hijo de Francisco Bicente y de Catalina Marcos, su mujer, fue su Padrino Gonzalo Niño, todos becinos desta Villa, ffª ut supra.
firmado: Andrés de Larranza”
(Fuente: Libro Primero de Bautizados de Villavieja de Yeltes).

