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Entradas Etiquetadas ‘Pediatría y troncalidad’

Libro Blanco de Pediatría y sus Especialidades

Viernes, 28 de octubre de 2011

El día 26 de octubre se ha presentado en Madrid el Libro Blanco de Pediatría y sus especialidades. ¿Cual es el objetivo? Que las autoridades sanitarias reconozcan hoy (las especialidades pediátricas) lo que tanto presumen (en las carteras de servicio de muchos centros hospitalarios), aquí y allí.
Si el lector dispone de unos minutos, le recomiendo leer el discurso del Dr. Antonio Nieto, Vicepresidente 1º de la Asociación Española de Pediatría:

Sus palabras son las nuestras.

Sailkatugabeak

La Pediatría y el plan propuesto por el Gobierno Vasco

Jueves, 31 de marzo de 2011

COMUNICADO OFICIAL DE LA PEDIATRIA FRENTE AL PLAN

DE PEDIATRIA PROPUESTO POR EL GOBIERNO VASCO

Madrid, 11 de marzo de 2011. Una vez conocido el nuevo Plan de Pediatría ‘Análisis de situación y propuestas de mejora’, por el que el Gobierno Vasco pretende, entre otras medidas, aumentar el número de niños que atiende cada pediatra y dar mayor relevancia a enfermería, la Asociación Española de Pediatría, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, la Sociedad de Pediatría Vasco-Navarra y la Asociación Vasca de Pediatría de Atención Primaria, que representan a un colectivo de más de 9.000 profesionales, quieren dejar constancia de que:

  • Agradecemos que el Gobierno Vasco haya asumido las recomendaciones del colectivo de Pediatras sobre la importancia y necesidad de que el Pediatra sea el profesional médico que atienda a los niños. La Pediatría es la disciplina que estudia al niño en su totalidad y ésta es la diferencia fundamental con el resto de las especialidades y respecto a los profesionales que estudian al adulto. Un niño no es un adulto en miniatura.
  • No obstante, consideramos que la medida de aumentar el cupo de niños por pediatra de los 899 actuales a 1.000 no es adecuada y su aplicación podría repercutir de forma negativa en la calidad de la atención que se presta a los menores en la actualidad, además de contribuir a incrementar la saturación de las consultas.
  • Las Sociedades Científicas de Pediatría y los expertos recomiendan, de manera documentada, un cupo de 800 niños por Pediatra, que debería ser el objetivo ideal. Adoptar la postura contraria y fomentar el aumento del número de niños por pediatra provocaría la saturación de las consultas y obligaría al especialista a dedicar cinco minutos por niño, cuando lo aconsejable son al menos 10 minutos, con el consiguiente deterioro asistencial.
  • Enfermería ya colabora de forma muy estrecha en la promoción de la salud y su labor pediátrica ya está contemplada en el Plan de Salud Infantil. Las tareas del personal de enfermería y las de los pediatras deben ser complementarias y, en ningún caso, excluyentes. No obstante, consideramos que los programas de detección y cribaje, fundamentales en una Sanidad dirigida a la prevención, deben seguir realizándose desde Pediatría.
  • Las posibles soluciones de urgencia propuestas por los distintos organismos públicos no hacen más que acrecentar nuestra incertidumbre y preocupación. Soluciones siempre provisionales con una mirada puesta a corto plazo y que no responden a una planificación pensada, con perspectiva de futuro y consensuada con los colectivos implicados. Cabe recordar que el pasado mes de agosto este mismo departamento anunció la posibilidad de rebajar la edad de atención pediátrica de los 14 a los 7 años como una posible solución a la escasez de profesionales, medida que finalmente no se ha llevado a cabo por inconsistente.
  • Somos conscientes de la crisis del sistema sanitario y la dificultad para garantizar la sostenibilidad del mismo, pero también lo somos de que tenemos que garantizar el mantenimiento de la calidad asistencial que se ha venido ofreciendo a la población pediátrica en los últimos años.

Consideramos que las medidas que se plantean tienen un carácter provisional cuando desde hace un tiempo y en consonancia con la Comisión Nacional de Pediatría, llevamos reivindicando:

- Ampliar el número de plazas MIR de la especialidad.

- Aumentar el número de hospitales y centros de salud acreditados para la docencia.

- Permitir el retraso voluntario en la edad de jubilación.

- Evitar que los facultativos formados en nuestro sistema acaben emigrando a otros países.

- Contar con las sociedades y asociaciones de Pediatría para buscar soluciones lógicas y documentadas a la falta de pediatras, que no

perjudiquen la calidad asistencial que en estos momentos se está ofreciendo.

Sailkatugabeak

Salud infantil: entre la preocupación y la ignorancia

Martes, 14 de diciembre de 2010

Miércoles 08.09.10

EL DIARIO VASCO

Dicen algunos expertos que las condiciones climáticas pueden afectar el equilibrio intelectual, la capacidad de análisis, la razón objetiva y, en definitiva, la elaboración de propuestas juiciosas, basadas en datos objetivos y en el conocimiento profundo de los problemas a resol- ver. También es cierto que la temporada estival que estamos finalizando ha sido especialmente calurosa. En este periodo veraniego y con las características que hemos señalado, poco adecuado para debatir problemas graves y más propios del descanso, han surgido opiniones sobre la Salud Infantil, que como pediatras no podemos pasar por alto, debido a su gravedad. Éste es el motivo de las siguientes re- flexiones.

La primera hace referencia a un breve recuerdo histórico. Nos remontamos al siglo pasado, décadas de los 60 y 70. La necesidad de realizar una adecuada asistencia en la salud y en la enfermedad de los niños llevó al desarrollo del sistema MIR (médicos internos y residentes de las distintas especialidades), para que los médicos recién licenciados en las Facultades de Medicina obtuvieran los conocimientos y las habilidades propias, para desarrollar su labor asistencial, docente e investigadora, en línea con los modelos europeos, norteamericanos y canadienses.

Nadie ha cuestionado este modelo de aprendizaje, como es la Pediatría y sus subespecialidades, por los logros obtenidos en términos de salud y de enferme- dad en nuestros niños. Además, es un modelo dinámico de me- jora continua, adaptándose a las necesidades que la sociedad en su conjunto demanda. Expresión de este modelo es la mejora de la salud infantil en todos sus niveles, como son la Atención Primaria y la Atención Hospitalaria.

Además, desde los tiempos históricos en que los niños eran atendidos por los especialistas

en Pediatría hasta los 7 años de edad, se alcanzó otro gran logro social como fue el extender la edad asistencial de los niños hasta los 14 años, medida insuficiente ya que la Pediatría acaba al finalizar los procesos de crecimiento y de desarrollo. Desde hace años, como pediatras y responsables ante la sociedad, reclamamos la ampliación de esta edad, como se ha llevado a cabo en otros países de nuestro entorno europeo. Valga el siguiente ejemplo: ¡qué difícil es entender la hospitalización de adolescentes en áreas de adultos!

En resumen, la formación de un especialista en Pediatría pasa por 6 años de estudio en la Facultad de Medicina y 4 años de especialidad pediátrica, realizados en hospitales docentes, bajo la supervisión de las comisiones y tutores oportunos.

La segunda reflexión se refiere a otras formas de asistir a los niños. Este verano, algunos médicos han afirmado su capacitación para atender niños entre 7 y 14 años, no siendo especialistas en Pediatría. ¿Se capacitan ellos a sí mismos? ¿Quién o quiénes desde las instituciones políticas autonómicas o centrales re- conocen esa capacitación? Sepa el lector que los médicos especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria saben de Pediatría lo que aprendieron como estudiantes y los conocimientos adquiridos durante dos meses en

Pediatría, rotando a las mañanas por Atención Primaria y por los Servicios de Pediatría, junto con las guardias que realizan en este corto periodo de tiempo (máximo 8 guardias). Por tanto, una formación pediátrica muy parcial, muy limitada, a todas luces insuficientes.

A quien afirme su capacitación va dirigido el título de este artículo. Nos preocupa su ignorancia. Nos preocupa, porque como pediatras somos defensores a ultranza de la salud infantil y de los derechos de los niños, y éstos pueden verse gravemente limitados. Y este último punto es una llamada a la reflexión de las autoridades sanitarias. No empeoren el sistema sanitario. Hay numerosos aspectos a mejorar. Lo sabemos. Tienen toda nuestra colaboración, siempre y cuando la Salud Infantil no se ponga en entredicho. Nuestra sociedad lo de- manda y nosotros lo exigimos.

Cualquier cambio del modelo sanitario debe dirigirse a la mejora del mismo. Pero atención: las políticas de ahorro por parte de unos y la frivolidad por parte de otros pueden llevar a cometer errores muy graves en el sector de la medicina pública infantil. Demos una oportunidad, una vez más, al descenso de la canícula. Que este otoño ayude a las reflexiones políticas y científicas prudentes y sosegadas. Lo contrario no sería correcto.

Sailkatugabeak