Muchos somos los que hemos aceptado como una evidencia científicamente probada que el vino tinto tiene propiedades beneficiosas para la salud. En los últimos años hemos aprendido que el resveratrol, un tipo de polifenol que aparece en varias frutas y vegetales, y que es relativamente frecuente en el vino tinto, es el responsable de maravillosas propiedades : es cardioprotector, anti-inflamatorio, antioxidante, neuroprotector y hasta anticanceroso, ayuda a controlar la diabetes, el colesterol y la obesidad, entre otras maravillas. Vamos, que parece el elixir de la eterna juventud!!!.
Con esta excusa, hemos procurado abastecer nuestros cuerpos con suficiente cantidad de resveratrol, vía la ingestión y el disfrute de buenos vinos tintos de reserva o de crianza, a pesar de que tendríamos que haber ingerido toneles de vino para que las cantidades de resveratrol hubiesen estado en el rango de acción biológica.
Por aquello de que el alcohol puede tener “algún” efecto negativo, algunas empresas han encontrado una oportunidad de negocio en la venta de resveratrol en otros formatos. Así, hoy tenemos la posibilidad de adquirirlo comprando pepitas de uvas, cápsulas obtenidas a partir de “fuentes naturales”, cápsulas con resveratrol procedente de la síntesis química, concentrados purificados a partir de técnicas como la HPLC, resveratrol a granel (en polvo y por kilos), en crema (como cosmético antiedad), etc.
Ahora, las bondades del resveratrol están en “standby”. Aunque han sido múltiples los investigadores que han demostrado sus propiedades beneficiosas, uno de sus más activos defensores ha sido Dipak K. Das, director del Centro de Investigación Cardiovascular de la Universidad de Connecticut. El pasado 11 de enero de 2012, este importante científico ha sido declarado culpable de fabricación y falsificación de datos.
A raíz de una denuncia anónima, sobre un posible fraude de este investigador en el 2008, un comité de revisión especial encabezado por el Dr. Kent Morest, de la Universidad de Connecticut, inició una investigación profunda sobre las publicaciones realizadas por el grupo de Das y sobre los resultados que formaban parte de las mismas. La investigación, que ha durado 3 años, ha finalizado con la elaboración de un informe de 60.000 páginas, que se ha remitido a la Oficina de Integridad de la Investigación (una agencia federal que investiga el fraude de investigadores que reciben subvenciones del gobierno americano).
En ese informe se recogen pruebas de manipulación de resultados que han sido utilizados en las publicaciones del grupo y Das ha sido declarado culpable de 145 cargos de fabricación y falsificación de datos, cometidos en los 7 años últimos de su vida profesional.
La Universidad de Connecticut ha notificado sus averiguaciones a las revistas en las que se habían publicado los trabajos de Das y ha congelado sus investigaciones y los fondos que estaba utilizando. Además, ha iniciado procedimientos de despido.
Habrá que esperar a que se concrete el efecto de este fraude en los conocimientos sobre los efectos beneficiosos del resveratrol para decidir si, finalmente, tenemos que buscar otra “excusa” para continuar consumiendo (responsablemente) vinos tintos!!! Claro que tampoco hacen falta muchas excusas….


