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Tres cafés al día reducen la mortalidad

Nadie pone en duda que lo que ingerimos en nuestra dieta puede afectar a nuestra salud, a veces de forma beneficiosa y otras veces no tanto. Averiguar si los alimentos que se ingieren en las sociedades del primer mundo son beneficiosos o no se ha convertido en una línea de investigación que genera gran interés en las personas que formamos parte de estas sociedades, en las que la abundancia de alimentos es una característica y donde la elección individual de la dieta se ha convertido en consustancial con la personalidad de cada individuo.

Una de las bebidas que forman parte de la dieta de una gran parte de la población mundial es el café. En los últimos años ha habido gran proliferación de trabajos en los que se ha analizado su efecto sobre la salud y hemos pasado de considerar que el café tiene actividad mutagénica, a pensar que tiene actividad antimutagénica y antioxidante. Y todo ello sin entrar a considerar su efecto sobre el insomnio, la gastritis, etc.

Un trabajo realizado por un equipo del Instituto Nacional de la Salud, de Washington (EEUU), que ha sido publicado en la revista The New England Journal of Medicine el día 17 de mayo de 2012, ha analizado la relación entre tomar café y la mortalidad total, y entre tomar café y la mortalidad atribuida a las enfermedades cardiovasculares, cáncer y otras enfermedades con un componente inflamatorio.

En el trabajo, han examinado 229,119  hombres  y 173,141 mujeres que tenían entre 50 y 71 años de edad cuando se inició el estudio (entre 1995 y 1996). Entonces, a los participantes en el estudio les hicieron una encuesta sobre nutrición en la que, entre otras cuestiones, se les preguntaba sobre sus hábitos de consumo de café.

Los investigadores han realizado un seguimiento a los participantes del estudio, en cuanto a enfermedades que han padecido y a los registros de defunción, a fin de identificar cuántos de ellos murieron y por qué causa. El seguimiento finalizó en 2008 y ahora hemos conocido los resultados relativos al hábito de consumir café.

En los análisis que los investigadores realizaron inicialmente, el café parecía estar ligado a una mayor probabilidad de morir: alrededor del 13% de los hombres y del 10% de las mujeres que informaron en la entrevista inicial que no bebían café, murieron entre 1995 y 2008, en comparación con el 19 % de hombres y el 15% de las mujeres que habían informado que bebían seis o más tazas de café al día.

Sin embargo, los bebedores de café eran también más propensos a fumar y a comer carnes rojas, factores de riesgo en sí mismos. Después de ajustar los datos teniendo en cuenta estos otros factores, la comparación entre los que tomaban café y los que no, mostró una asociación inversa entre la mortalidad y el consumo de café. Esta relación inversa fue además máxima en personas que tomaban 2 ó 3 tazas al día. También se observó entre los que nunca habían fumado y entre los que en la encuesta inicial habían indicado que tenían un excelente estado de salud. En concreto, la mortalidad de los que tomaban entre dos y seis tazas de café al día fue un 10% (en varones) y un 16% (en mujeres) menor que la mortalidad de los que no tomaban café.

El mejor comportamiento respecto a la salud en los consumidores de café se observó cuando se analizaron los datos de muertes por enfermedades del corazón, enfermedades respiratorias, accidentes cerebrovasculares, lesiones y accidentes, diabetes e infecciones, pero no se observaron diferencias en muertes por cáncer.

Los investigadores concluyen que, dado el gran tamaño del estudio, los resultados deben ser considerados como sólidos, es decir, creen definitivo el resultado de la asociación inversa entre consumo de café y la mortalidad. No obstante, reconocen que  los hallazgos deben ser interpretados con cautela debido a que los hábitos de café sólo se midieron al principio del estudio y nada garantiza que no se hayan producido cambios en estos hábitos durante los 14 años que ha durado el seguimiento. También recalcan que desconocen qué ingredientes del café podrían estar vinculados a la vida más larga.

Lo que sí parece claro según los resultados del estudio es que 2 ó 3 tazas de café (con cafeína o descafeinado, eso no parece que importa) no sólo no son perjudiciales para la salud, sino que parecen ser beneficiosas para alargar la vida.

¿Hace un café?

La noticia en el periódico El Correo

Al menos 40 genes implicados en el cáncer de mama

Todos los cánceres son portadores de mutaciones somáticas en sus genomas. Un subconjunto de esas mutaciones, confiere a las células cancerosas una ventaja selectiva clonal y están causalmente implicadas en la oncogénesis. A éstas se les denomina mutaciones controladoras. El resto de mutaciones se denominan pasajeras y generalmente son o neutras, o consecuencia de la propia proliferación tumoral.

Determinar qué mutaciones se producen en las células cancerosas, comparando el genoma de las células cancerosas con el genoma de células normales del mismo individuo, es sólo el primer paso para comprender mejor las bases moleculares de estas patologías. Identificar de entre las mutaciones detectadas cuáles son controladoras y cuáles no, es el paso verdaderamente importante para realizar diagnósticos, pronósticos y potenciales terapias que se pretendan dirigir hacia dianas génicas específicas.

Uno de los tipos de cáncer que más investigaciones genómicas ha generado hasta el momento es el cáncer de mama. Sin embargo, hasta el momento no ha sido posible diferenciar las mutaciones conductoras de las que no lo son, de entre las numerosas mutaciones que se han identificado en los múltiples estudios que se han realizado en este tipo de cáncer en los últimos años.

Ahora, un estudio realizado por un equipo de investigación de diversas procedencias, dirigido por Michael R. Stratton, del Wellcome Trust Sanger Institute (Hinxton, UK), ha publicado el día 16 de mayo de 2012 en la revista Nature una carta  en la que aportan información sobe las mutaciones conductoras que han encontrado en el cáncer de mama.

Los investigadores han analizado el genoma (han secuenciado 21.416 genes codificantes de proteínas y 1.664 miRNAs) de células de 100 cánceres de mama primarios, 79 de ellos receptores de estrógenos positivos, así como de células normales de los mismos individuos (para excluir variaciones de la secuencia que hayan sido recibidas por herencia).

Los resultados del estudio han sido abultados: han identificado 7.241 mutaciones puntuales somáticas, de las que 6.964 eran sustituciones de una sola base, de las cuales 4.737 producían cambio de aminoácido, 422 generaban un codón de parada de la traducción, 158 un lugar para la eliminación de intrones (splicing), 8 eliminaban codones de parada y 1.637 no generaban cambios en la secuencia de la proteína. Además, encontraron 2 sustituciones en miRNAs, 277 pequeñas inserciones o deleciones y, en cambios del número de copias, 1.712 deleciones homocigotas y 1.751 casos de número de copias incrementadas.

La mayor parte de las mutaciones conductoras que han identificado correspondían a genes que ya habían sido implicados previamente en el cáncer de mama o en otros tipos de cáncer, pero además han encontrado 9 genes en los que se producen mutaciones conductoras que hasta ahora no habían sido catalogados como causantes de cáncer de mama: AKT2, ARID1B, CASP8, CDKN1B, MAP3K1, MAP3K13, NCOR1, SMARCD1 y TBX3. En total, la lista de genes en los que han encontrado mutaciones controladoras llega a los 40.

En el trabajo han encontrado 73 combinaciones diferentes de estos 40 genes, lo que da una idea de la diversidad genética que subyace al cáncer de mama. Viendo esta heterogeneidad, surgen algunas dudas sobre las posibilidades reales de utilizar la información genética para conseguir grupos biológicamente equivalentes que respondan a una terapia concreta de forma similar. Los investigadores admiten que el panorama que se dibuja a partir de estos datos es más complejo que el que les hubiese gustado, pero consideran que el único camino posible es avanzar en el conocimiento de la patología para, al menos, intentar entender por qué algunos tipos de cáncer responden a los medicamentos y otros no.

 

Terapia génica contra el envejecimiento

El ratón que sobreexpresa el gen TERT (a la derecha) envejece más lentamente que el ratón normal (a la izquierda)

Los telómeros son secuencias repetitivas de ADN no codificante que se sitúan en los extremos de los cromosomas. Junto con proteínas específicas, forman una estructura parecida a un tapón que evita que las células terminen dañando los cromosomas lineales.

Debido al proceso molecular de la replicación, en cada ciclo celular se va acortando el extremo 5’ de cada telómero. En humanos, se ha estimado que en cada replicación se pierden unos 100 pares de bases en cada extremo de cada cromosoma, así que, si no se evita, tras algo más de cien ciclos de replicación, el telómero se habrá acortado tanto que habrá llegado a un punto crítico: se habrán acabado esas secuencias no codificantes repetidas de los extremos y el acortamiento afectará a zonas del cromosoma que tienen otras funciones. Este desgaste y acortamiento del telómero en el transcurso de los ciclos celulares, impide además la función protectora de los extremos del cromosoma, con lo que éstós se vuelven inestable, se fusionan o se pierden. Las células que presentan estos defectos, son incapaces de duplicarse, dejan de ser viables y se activan los procesos de apoptosis o muerte celular programada. En consecuencia, el organismo o tejido en el que esto sucede, envejece.

Sin embargo, hay células que son capaces de evitarlo, por ejemplo, las células germinales embrionarias y las células cancerosas, que se replican durante muchas más veces que 100 ciclos (se estima que ocurren miles de ciclos replicativos en este tipo de células). Lo consiguen gracias a una ribonucleoproteína (una enzima unida a un ARN), denominada telomerasa, que tiene actividad transcriptasa inversa. Esta actividad cataítica le permite añadir repeticiones de ADN en la secuencia telomérica de los extremos acortados, utilizando la molécula de ARN que forma parte de su estrucutra activa como molde para la síntesis de ADN. Esta adición de repeticiones en el telómero de los cromosomas, evita la apoptosis y senecescencia celular que ocurren cuando la telomerasa no funciona.

En sintonía con lo anterior, se ha observado que pacientes que sufren de enfermedades relacionadas con la edad y de síndromes de envejecimiento prematuro, tienen
telómeros más cortos en comparación con individuos sanos. De hecho, también se ha comprobado que los telómeros de las células de un individuo van acortándose paulatinamente con la edad.

Investigaciones que se han venido realizando en ratones son congruentes con lo que sucede en humanos (de hecho, la propuesta de funcionamiento del telómero se ensayó previamente en ratones): la pérdida parcial o total de la función de la telomerasa acelera de forma espectacular el envejecimiento; desafortunadamente, los ratones transgénicos que sobreexpresan la subunidad catalítica de la telomerasa de ratón (denominada mTERT), desarrollan cánceres muy temprano, así que no ha sido posible hasta ahora analizar los potenciales beneficios que pudiera tener la telomerasa para  el mantenimiento de una vida más longeva y saludable.

Ahora, un trabajo realizado por el equipo que dirige María Blasco, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas de Madrid, en el que han colaborado investigadores catalanes, y que ha sido publicado el 15 de mayo del 2012 en la revista EMBO Molecular Medicine, profundiza en la relación entre el alargamiento de los telómeros y el aumento de la longevidad y de la salud durante el envejecimiento.

Para ello, han tratado ratones de 1 año (adultos) y de 2 años (“viejos”), con virus adeno asociados (AAV) que portan el gen mTERT de ratón. En cada animal se introducían por la vena de la cola del orden de 2 billones de virus que, o bien portaban el gen mTERT activo, o bien una forma inactiva, o bien un marcador de fluorescencia (control).  Los resultados que han obtenido indican que la expresión de mTERT activo tiene notables efectos beneficiosos en la salud y en el estado físico, incluyendo sensibilidad a la insulina, mejora de la osteoporosis y de la degeneración neuromuscular, de la  coordinación y del equilibrio y de varios biomarcadores moleculares propios del envejecimiento (mejora la capacidad metabólica y mitocondrial, incrementa la forma activa de la β-catenina, aumenta los niveles de p16, etc). Es además destacable que los ratones tratados con el gen de telomerasa no desarrollan cáncer más frecuentemente que sus compañeros de camada control, lo que sugiere que la ya conocida actividad tumorigénica de la telomerasa disminuye severamente cuando se expresa en organismos adultos o viejos.

Los ratones tratados con mTERT tuvieron un aumento de la esperanza de vida media del 24 % (en los adultos de 1 año) y del 13% (en los viejos de 2 años). Estos efectos, en cambio, no se observaron cuando se realizó el procedimiento de terapia génica sin la actividad telomerasa, indicando que el retraso de la longevidad fisiológica del envejecimiento no es dependiente del procedimiento realizado con AAV, sino del tratamiento en el que se expresa el gen TERT y produce una forma catalíticamente activa.

Aunque queda pendiente demostrar en humanos la  viabilidad de la terapia génica con el gen de la telomerasa,  el simple hecho de que pueda explorarse esta posibilidad como terapia anti-envejecimiento abre una vía de esperanza para personas afectadas por enfermedades de envejecimiento prematuro, aunque aún queda mucho camino por andar hasta su potencial aplicación.

La noticia en el periódico La Vanguardia

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Intervención en La Mecánica del Caracol de mayo

El día 16 de mayo de 2012 tuve la oportunidad de participar nuevamente en el programa de Ciencia que Radio Euskadi dearrolla diariamente y que se titula “La Mecánica del Caracol”.

En esta ocasión, tuve la oportunidad de comentar algunas noticias que han aparecido en este blog. Concretamente hablamos del trabajo sobre las adaptaciones genómicas de Drosophila tras más de 50 años en oscuridad, el estudio genético para encontrar las causas genéticas de la baja estatura de los pigmeos, el uso de mosquitos transgénicos para controlar el dengue y el trabajo en el que se propone que en hambrunas se producen menos descendientes masculinos en humanos.

Podéis acceder a la intervención pinchando en este enlace

Ingerir yogur: previene la obesidad, el pelo brilla más y mejora la reproducción

Un ratón que come yogur todos los días, a la izquierda, es más delgado y más brillante que su hermano.

Según una noticia que ha aparecido en la revista Scientific American del día 4 de mayo, comer yogur hace que el pelo sea denso y brillante y que los testículos sean más grandes (en ratones). Así de contundente.

Según cuentan en la noticia, el equipo de investigación que ha llegado a esta conclusión (un grupo del Instituto de Tecnología de Massachusetts), en realidad estaba interesado en comprender mejor los efectos del yogur sobre la obesidad. Un estudio previo había sugerido que el yogur contribuye a evitar el aumento de peso, así que el trabajo del MIT, dirigido por Susan Erdman y Eric Alm, ha consistido en averiguar si en ratones el yogur ejerce ese control sobre el peso.

Para estudiarlo, han utilizado 40 ratones machos y 40 ratones hembras a los que les han sometido a una dieta alta en grasa, baja en fibra y baja en nutrientes, intentando simular la comida “basura”, o una comida estándar (a modo de control). La mitad de los ratones de cada tipo de dieta  recibieron un suplemento de yogur de sabor de vainilla.

Los resultados fueron sorprendentes. Los ratones que habían comido yogur presentaban un pelaje mucho más brillante y mucho más exuberante que los que no habían comido yogur. Además, los testículos de los machos alimentados con yogur eran un 5% más pesados en los alimentados con yogur y dieta estándar, y un 15% más pesados en los alimentados con comida basura y yogur. Es más, los machos alimentados con yogur fecundaban las hembras más rápido y producían más descendencia que los correspondientes alimentados sin yogur. En el caso de las hembras, las alimentadas con yogur dieron a luz camadas más grandes y destetaron las crías con más éxito que las correspondientes alimentadas sin yogur. Y todo esto además de confirmar que también en ratones una dieta “basura” suplementada con yogur genera menos obesidad.

Los resultados aún no han sido publicados, pero lo que hasta ahora ha trascendido hace prever que en los próximos meses recibiremos numerosos mensajes sobre los efectos positivos del yogur. Un chollo para las empresas de yogures y un ejemplo que a todos los fabricantes de probióticos les gustaría utilizar en sus campañas publicitarias…

La noticia en el periódico ABC

La noticia en ABC News

La duplicación del gen SRGAP2 nos hizo (más) humanos

Desde hace muchos años, investigadores de todo el mundo intentan encontrar diferencias en el genoma de primates no humanos respecto al de humanos, que permitan comprender lo que nos diferencia de ellos. Hasta el momento, la manera principal de realizar esas comparaciones consistía en la búsqueda de cambios en la secuencia de nucleótidos (mutaciones puntuales). No obstante, desde hace varios años, se vienen ya realizando algunos trabajos de comparación centrados en la aparición de duplicaciones parciales o completas de genes. Hasta el momento se han encontrado 23 genes que aparecen duplicados en humanos pero no en otros primates. Uno de ellos, el gen SRGAP2, ha sido objeto de dos publicaciones que han aparecido en la revista Cell el 3 de Mayo de 2012.  El gen SRGAP2 se expresa en el cerebro y su función está relacionada con el desarrollo del neocortex. Según las investigaciones ahora publicadas, las duplicaciones en este gen  sucedieron en diferentes momentos de la evolución de los homínidos y podrían estar relacionadas con la capacidad del cerebro humano de generar más conexiones neuronales y, por tanto, de alcanzar una mayor complejidad que quizás le permitiese adquirir mayores capacidades cognitivas.

 

El primero de los trabajos ha sido dirigido por Evan Eichler, de la Universidad de Washington (Seattle, EEUU). En él, los investigadores describen y datan las copias que se han ido produciendo durante la evolución del género Homo. Para ello, han analizado la secuencia del gen SRGAP2 y de sus copias en un genoma haploide que han obtenido de una mola hidatiforme (un tipo de embrión no viable). De acuerdo con sus resultados, el gen SRGAP2 se habría duplicado tres veces durante la evolución de los humanos. Las 4 versiones del proceso (la original y las 3 copias) se sitúan en el cromosoma 1, aunque en diferentes zonas. Las copias generadas por las duplicaciones son copias parciales a las que les falta una porción del gen original. En la primera duplicación, el promotor y los 9 primeros exones del gen original (denominado SRGAP2A para diferenciarlo de las copias), que está situado en 1q32.1, se habrían posicionado en la región 1q21.1, generando el gen SRGAP2B; esto habría ocurrido hace aproximadamente 3,4 millones de años, coincidiendo con la transición de Australopithecus a Homo y con el comienzo de la expansión del neocortex cerebral. Posteriormente, dos largas duplicaciones habrían generado copias del gen SRGAP2B , una en la región 1p12 (el gen SRGAP2C) y otra en la región 1q21.1 (gen SRGAP2D), hace ~ 2.4 y ~ 1 millones de años, respectivamente. La posición y el origen de cada copia puede verse en la figura.

El análisis de las secuencias y de la expresión de los genes indica que es probable  que el gen SRGAP2C  codifique una proteína funcional, lo cual permitiría establecer algún mecanismo explicativo sobre el efecto de estas duplicaciones en el funcionamiento del cerebro. El equipo de Eichler ha encontrado el gen SRGAP2C en cada genoma humano individual que su equipo ha examinado – más de 2.000 hasta el momento – lo cual para ellos es una prueba de su importancia.

 

El segundo trabajo ha sido dirigido por Franck Polleux, del Instituto de Investigación Scripps en La Jolla (California, EEUU). En este trabajo se analiza el mecanismo por el que el gen SRGAP2C podría haber ayudado a aumentar la potencialidad del cerebro humano. El equipo ha expresado el gen humano SRGAP2C en neuronas de ratones en desarrollo. El cambio no generó cerebros más grandes en los ratones, pero sus neuronas sí tenían más espinas dendríticas, unas estructuras de las células cerebrales que forjan conexiones con las neuronas vecinas y que permiten establecer redes cerebrales más densas. Además, el gen aumentó la velocidad de migración de las neuronas en el cerebro en desarrollo del ratón.

Según los resultados que han obtenido en los trabajos realziados con ratones, los autores han propuesto un modelo explicativo de cómo creen que funciona el proceso en humanos. Según su modelo, SRGAP2B y SRGAP2C son duplicaciones parciales que codifican un dominio F-Bar truncado (un dominio de dimerización que está incompleto). El gen SRGAP2C se expresaría en el cerebro humano, tanto durante su desarrollo como durante la edad adulta, y dimerizaría con la proteína SRGAP2 que se obtiene de la expresión del gen SRGAP2A (el ancestral). La formación del heterodimero produciría el “secuestro” de la proteína SRGAP2 que dejaría de estar libre y disponible, lo cual produciría una inhibición de la función de esta proteína (la función de SRGAP2 parece estar relacionada con promover la maduración de las espinas dendríticas y limitar su densidad). Según el modelo propuesto por los investigadores, la inhibición de la función de SRGAP2 mediante la expresión del gen parálogo SRGAP2C  permitiría a las neuronas la adquisición de una nueva función: se conseguiría que las neuronas tuviesen una mayor densidad de espinas dendríticas y, con ello, se contribuiría a la evolución del neocórtex humano. La figura adjunta representa las espinas dendríticas a lo largo del desarrollo de ratones normales (a la izquierda) y de ratones sin su gen SRGPA2 o con la adición de la versión humana del gen SRGPA2C.

La noticia en la revista Nature

La noticia en la web ScienceDaily

Una forma sencilla de explicar la evolución

Paul Anderson, es profesor de Biología en la Escuela Pública Superior de Bozaman, en Montana (EEUU). Ha sido elegido profesor del año y tiene una forma de enseñar muy orginal. Ha creado una plataforma en la red en la que actualmente existen 205 clases sobre diferentes asuntos de la Biología, abiertas a cualquiera que quiera utilizarlas. Cada video dura 5-10 min y trata un tema con un nivel de profundización adecuado para estudiantes preuniversitarios (14-17 años).

Se puede acceder a todas las lecciones si picháis en este enlace a Youtube o a través de  la siguiente dirección:

http://www.youtube.com/playlist?list=UUEik-U3T6u6JA0XiHLbNbOw&feature=plcp

En esta entrada incluyo un video, en el que en poco más de 5 minutos Paul Anderson explica los principios fundamentales de la evolución. Se titula “Los Cinco dedos de la Evolución”. Da claves para que no se olviden ninguno de los 5 factores que intervienen y presenta la evolución en términos claros y sencillos.

El vídeo está en inglés pero tiene subtítulos en castellano.

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Uno de cada 6 casos de cáncer es producto de una infección

El cáncer es un conjunto de enfermedades que se caracteriza porque las células se replican de forma ilimitada y no regulada. Si las células cancerosas invaden un tejido diferente al de origen, hablamos de metástasis. Los tumores benignos no tienen la capacidad de invadir otros tejidos. Los cánceres malignos son los que tienen la capacidad de producir metástasis.

Los tumores están causados por la presencia de alteraciones en el material genético (cambios genéticos o epigenéticos) de origen diverso: pueden producirse por agentes cancerígenos, radiaciones (ionizantes, ultravioleta, etc), productos químicos mutagénicos o agentes infecciosos.

Un trabajo que ha sido realizado por un equipo de investigadores de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (Lyon, Francia) y que se han publicado en la revista The Lancet Oncology el 9 de mayo de 2012, se ha fijado en los cánceres producidos por infecciones bacterianas y virales. Concretamente se han centrado en los microorganismos clasificados como cancerígenos en humanos, en la prevalencia de infección descrita en casos de cáncer en 8 regiones geográficas y en la prevalencia del cáncer en esas regiones durante el 2008. Con todos estos datos, los investigadores han calculado que en el mundo alrededor de 2 millones de casos de cáncer (el 16,1% de los 12,7 millones de casos ocurridos en el mundo durante el 2008) son atribuibles a infecciones por el virus de la Hepatitis B y C, el papilomavirus y la bacteria Helicobacter pylori, responsables del cáncer de hígado, del cérvix uterino y del cáncer gástrico, respectivamente.

La proporción de cánceres provocados por infecciones es mayor en países menos desarrollados (22,9%), que en países desarrollados (7,4%). La menor frecuencia de casos ocurre en Australia y Nueva Zelanda (3,3%), mientras que la mayor proporción sucede en el África Sub-sahariana (32,7%).

La conclusión más destacada del estudio es que la aplicación de métodos ya existentes para la prevención de infecciones, como la vacunación (para la hepatitis B y el papilomavirus) o el uso de antibióticos (en el caso de Helicobacter pylori), tendría un efecto sustancial en la prevalencia del cáncer en el mundo, especialmente en los países poco desarrollados.

 

La noticia en el Periódico ABC

La noticia en el Periódico La Vanguardia

Terapia para la enfermedad de Gaucher-1, producida en zanahorias transgénicas

De acuerdo con la información que ha aparecido en la revista financiera digital Bloomberg, las acciones de la empresa Protalix BioTherapeutics Inc. (PLX) han subido un 27 por ciento en las operaciones electrónicas, después de  que la farmacéutica haya obtenido la aprobación para su entrada en el ámbito médico con un tratamiento que ha desarrollado en colaboración con la multinacional Pfizer Inc. para tratar un trastorno genético poco común: la enfermedad de Gaucher.
La FDA (Food and Drug Administration) ha autorizado el producto denominado Elelyso, un fármaco químicamente conocido como taliglucerase, desarrollado para tratar la enfermedad de Gaucher tipo 1, una rara enfermedad causada por un déficit de la enzima glucocerebrosidasa que afecta a 1 de cada 40.000 a 60.000 niños nacidos vivos y que produce problemas severos por un mal funcionamiento de algunos órganos vitales, como bazo e hígado.

Aunque la enfermedad de Gaucher es rara, el mercado es lucrativo debido a la gravedad de los síntomas y a la naturaleza crónica de la enfermedad.

Lo sorprendente de la noticia es que el medicamento consiste en una inyección que se administra cada dos semanas que se obtiene a partir de una planta modificada genéticamente, concretamente a partir de zanahorias transgénicas que producen el enzima glucocerebrosidase.

Que sepamos, este es el primer medicamento que se obtiene a partir de vegetales, pero es muy posible que le sigan otros muchos, ya que éste es un campo que se espera sufrirá un claro desarrollo en el futuro.

La ventaja de esta forma de obtención de productos de interés farmacológico es que la producción de compuestos farmacológicos en plantas es mucho más segura y económica que el sistema que se utiliza hasta ahora: la producción de estas enzimas a partir de cultivos de células animales.

La síntesis de compuestos terapéuticos en  plantas evita la necesidad de biorreactores de acero en los que se cultivan células animales, cultivos que son muy sensibles a la contaminación, muy costosos de mantenimiento y potenciales focos de infección para virus animales que podrían afectar a humanos.

En la síntesis de enzimas farmacológicas a partir de vegetales todo son ventajas: sistemas de producción más económicos y poca probabilidad de que se vean contaminados por virus potencialmente peligrosos para humanos. Es por ello que se tiene gran confianza en que este sistema de producción de compuestos de interés farmacológico en vegetales pueda ser aplicado en el futuro a múltiples terapias y que en muchos casos sustituya a los sistemas de producción actuales basados en cultivos de células animales.

De momento, la empresa PLX ha producido enzima como para los 2.000 afectados de Gaucher tipo 1 que hay en EEUU.

Pelo rubio en los habitantes de las islas Salomón: una mutación propia

La pigmentación de la piel en humanos varía considerablemente entre diferentes individuos de una población y entre individuos de poblaciones distintas. Las causas de esta variación dependen de la exposición a la radiación ultravioleta y del tipo y cantidad de melania de cada individuo, un pigmento que se sintetiza en los melanocitos.

En general, el color oscuro de la piel (y del pelo) se debe a la producción de un tipo de melanina denominada eumelanina (de color marrón o negro), mientras que la piel clara (y el pelo pelirrojo) dependen de la producción del tipo de melanina denominada feomelanina (de color amarillo o rojo).

La eumelanina se sintetiza mediante una cascada de reacciones químicas que comienzan con la activación de una molécula receptora de la membrana de los melanocitos (el receptor MC1R) y finaliza con la síntesis de melanina mediada por la acción de las enzimas tirosinasas TYRP-1 y TYRP-2.

El grupo de investigación dirigido por Sean Myles, de la Universidad de Stanford, California (EEUU), ha realizado un trabajo, que se ha publicado como un artículo breve en la revista Science del 4 de Mayo, en el que han analizado las causas de un fenotipo atípico, relativamente frecuente en la población indígena de Las Islas Salomón y de Oceanía Ecuatorial. La población, se caracteriza por tener pigmentación oscura en la piel (fuera de África es la población con mayor pigmentación), pero presentan un porcentaje elevado de personas con pelo rubio (5-10%), la frecuencia más elevada fuera de Europa.

El equipo de investigación inicialmente ha realizado un estudio de asociación comparando la información genética de SNPs distribuidos por todo el genoma de 43 personas rubias y 42 personas morenas de las Islas Salomón. Tras el genotipado, han encontrado una fuerte señal de asociación entre el fenotipo de pelo rubio y la región 9p23 del genoma. En esa región, la señal más clara correspondía a un SNP, denominado rs13289810, que presenta una frecuencia alélica de 0,93 en las personas de pelo claro y de 0,31 en las de pelo oscuro analizadas.

En las inmediaciones de ese SNP se encuentra el gen TYRP-1. Ya se sabía antes que algunas mutaciones en este gen están relacionadas con un aclaramiento de la pigmentación de la piel y/o del cabello. De hecho, alelos no funcionales de este gen (o de genes análogos) son responsables del albinismo en humanos y en otras especies de vertebrados.

Los investigadores, entonces, han secuenciado el gen TYRP-1 completo en varias personas de la Isla Salomón y han encontrado un polimorfismo, desconocido hasta ahora, que está en el exón 2 del gen TYRP-1 y que podría ser el responsable del color rubio de pelo: las personas de pelo rubio presentaban el genotipo TT en esa posición, mientras que las de pelo oscuro presentaban TC o CC. El cambio de C a T produce una mutación en la posición 93 de la proteína que pasa de tener el aminoácido arginina a tener el aminoácido cisteína (R93C).

El análisis del genotipo R93C en 918 personas de la Isla Salomón, a las que les midió la pigmentación mediante espectrometría, ha sido compatible con un modelo recesivo para el alelo determinante del pelo rubio (los rubios necesitan dos copias del alelo mutado).

La frecuencia estimada del alelo mutado (el responsable del color rubio) en esa población ha sido de 0,26, pero no se ha encontrado (bien porque no existe o bien porque existe en una frecuencia muy baja) en un estudio adicional realizado sobre  941 personas procedentes de 52 poblaciones de todo el mundo. Este hecho, junto con la ausencia de documentación sobre posible flujo de genes europeos en la población de Salomón, ha llevado a los investigadores a postular que este alelo ha surgido de forma independiente al que produce el pelo rubio en poblaciones europeas.

Debido a la similitud que presenta la mutación ahora identificada en humanos con otra ya conocida responsable del pelo de color claro en ratones, los investigadores aventuran que quizás ambas mutaciones (la del ratón y la de las Islas Salomón) funcionen de forma similar: en ratones, la mutación genera una proteína TYRP-1 con función catalítica y estabilidad reducidas, que produce menos melanina en el pelo.

La noticia en la revista Nature

La noticia en el periódico ABC

La noticia en el periódico La Vanguardia