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Huertas urbanas

El pasado 19 de septiembre, El País de los Negocios publicaba un breve artículo sobre el auge de la agricultura urbana en Estados Unidos. Es otra manera de vivir y un modo de resucitar la agricultura familiar más cercana al consumidor. Os adjunto el texto:

Las huertas invaden la ciudad

SANDRO POZZI 19/09/2010 El País de los Negocios

El Brooklyn Grange no es un huerto orgánico cualquiera. Ocupa toda la azotea de unos de los edificios industriales del Northern Boulevard, con vistas del skyline de Manhattan. Las 70 variedades de vegetales que se cultivan en él se venden a vecinos y negocios locales. Es lo que se conoce como urban farming, y no están solos.

El fenómeno de la agricultura urbana está echando raíces en Nueva York. Como dice Ben Flanner, que junto a cuatro amigos da vida a este huerto de 3.700 metros cuadrados, hay miles de azoteas vacías en la ciudad. El huerto funciona como una empresa, y sus responsables lo abren al público para que este compruebe que el tomate que madura en la planta sabe mejor que el que llega desde California.

No puede decirse aún que la agricultura con fines comerciales en los techos sea una tendencia en EE UU. Pero a medida que este tipo de cultivo se abre camino y los vecinos se conciencian de sus ventajas, van proliferando los mercadillos que los agricultores de los alrededores instalan sobre el asfalto, como el de Union Square, o el de los domingos a espaldas del Museo de Historia Natural.

Y ahí sí se puede hablar de un fenómeno en auge desde Portland (Oregón) hasta Portland (Maine). El Departamento de Agricultura de EE UU calcula que hay más de 6.100 mercadillos por las ciudades que ofrecen productos frescos de alta calidad. Eso representa un 16% de incremento en un año. A las mismas puertas de la institución, en Washington, montan uno los viernes.

Lo interesante de este fenómeno, como explica Kathleen Merrigan, segunda del departamento, es que estos mercados son una vía para vincular a los residentes de las grandes ciudades con la agricultura. En un mundo globalizado y dominado por las redes sociales de Internet, es como dar un salto al pasado y recuperar el contacto directo con el campo.

Comprar en estos mercadillos es divertido. Pero hay más. Las tasas de obesidad son una verdadera lacra en EE UU. La agencia de control y prevención de enfermedades calcula que el 34% de los adultos estadounidenses son obesos. Entre los niños, la obesidad llega al 20%. Y lo que es peor, el 70% de las personas obesas adultas no lo perciben como tal. Simplemente, se ven un poco gordos.

Se espera que el acercamiento de productos frescos al ciudadano contribuya a cambiar la manera en que los estadounidenses se relacionan con la comida. Merrigan se inclina a pensar que el público está empezando a darse cuenta de los problemas asociados a una alimentación poco sana y espera que el nuevo fenómeno tenga una influencia positiva, sobre todo entre los más jóvenes.

La moribunda agricultura familiar parece así resucitar en EE UU. Y lo que es muy interesante es ver que estas nuevas generaciones de hombres y mujeres que trabajan la tierra en los suburbios de las grandes ciudades hacen el doble de dinero vendiendo sus productos directamente en los mercadillos que a un intermediario que los coloca en un supermercado.

Cine y Medio Ambiente. 30. El síndrome de China

The China Syndrome, 118 min., USA, Dir.: James Bridges. Guión: Mike Gray, T.S. Cook & James Bridges. Producción: Michael Douglas. Intérpretes: Jack Lemmon, Jane Fonda, Michael Douglas.

Una reportera de televisión consigue, casi por casualidad, filmar un accidente de una central nuclear. Los dueños de la empresa tratan por todos los medios, incluso violentos, que la noticia se haga pública. El supervisor de la central, consciente del peligro y de las deficiencias en la construcción de la central, intenta que se reparen los fallos. Pero no lo consigue.

El síndrome de China es el nombre popular del accidente más grave que puede sufrir una central nuclear, con la fusión del núcleo y su hundimiento en el subsuelo hasta encontrar aguas subterráneas y explotar provocando nubes radioactivas. Los accidentes de Three Mile Island y de Chernobyl demostraron que quizá sólo sea una posibilidad teórica pero es suficientemente impactante para una película como ésta, que roza el cine de catástrofes.

Bien rodada, con un guión clarificador sobre cómo funcionan las centrales nucleares y con grandes actores, esta película volverá a la actualidad en este momento en que se ha reavivado el debate sobre la energía nuclear. Sin embargo, hay que recordar que han pasado más de treinta años desde su estreno y que, supongo, los sistemas de seguridad habrán mejorado.

Es interesante la relación que plantea, de censura previa, entre la industria nuclear y los medios de comunicación, aunque en los Estados Unidos de la época, los medios acaban triunfando y el accidente se hace público. También hay que destacar la atención que presta a los ciudadanos la comisión que da las licencias de funcionamiento de las centrales pero, esos mismos ciudadanos que son escuchados, aseguran que no se tienen en cuenta sus opiniones. El final de la película, en que pasamos de la noticia del accidente en la central a la publicidad, sin más y sin mayores problemas, es una parábola de que las cosas siguen y seguirán igual. Poco tiempo después del estreno de la película tuvo lugar el accidente de la central de Three Mile Island, lo que convirtió en realidad la posibilidad de accidente en una central nuclear que plantea la película. Todos los hechos que en el film se unen para llegar al accidente ya se han dado en centrales reales aunque por separado, pero ello hace posible, aunque quizá no probable, lo que narra la película.

En gran parte, el guión se basa en hechos reales y en el libro Proyecto Prometeo, de Thomas N. Scortia y Frank M. Robinson, publicado en 1975.

*Ingram, D. 2000. Green screen. Environmentalism and Hollywood cinema. University of Exeter Press. Devon. 230 pp.

*Scortia, T.N. & F.M. Robinson. 1977 (1975). Proyecto Prometeo. Ed. Bruguera. Barcelona. 350 pp.

Medio Ambiente, medios de comunicación y sociedad

Hace unos meses, María Laura Lázaro, profesora de la Universidad de Uruguay, presentó en la UPV/EHU su tesis doctoral titulada Cultura científica y participación ciudadana en política socio-ambiental. Reproduzco aquí la nota de prensa de la Universidad anunciando y comentando esta tesis. Merece la pena debatir este tema y quedo a la espera de las publicaciones que la autora extraiga de su tesis.

Una tesis impulsa la implantación de métodos que garanticen a los ciudadanos participar en decisiones sobre política socio-ambiental

El trabajo, presentado en la UPV/EHU, reflexiona sobre la relación entre la ciencia y la sociedad

El uso o no de la energía nuclear no es una decisión que competa exclusivamente a los expertos. La ciencia, en general, y las ciencias medioambientales, en particular, no son ajenas a la sociedad, sino que se contextualizan en ella. María Laura Lázaro, profesora de la Universidad de Uruguay, ha presentado en la UPV/EHU una tesis doctoral que reflexiona sobre la relación entre la ciencia y la sociedad, concretamente en lo que se refiere a la participación pública y al estímulo de una cultura científica. Asimismo, ejemplifica algunas prácticas de implicación ciudadana realizadas en esta materia, destacando una sobre energía nuclear que se lleva a cabo en Uruguay. La tesis se titula Cultura científica y participación ciudadana en política socio-ambiental.

Este trabajo se basa en el enfoque CTS (Ciencia, Tecnología y Sociedad), que busca el entendimiento de la ciencia desde el punto de vista de la sociedad. Con este propósito, desde hace tres décadas se fomentan los estudios sociales de la ciencia. Lázaro ha realizado un análisis histórico-bibliográfico de la evolución de dichos estudios. En dicha evolución, los cambios en la terminología son significativos. Tal y como se explica en la tesis, en los 80 se puso de moda el término alfabetización científica, luego popularización de la ciencia, y hoy en día empieza a despuntar el término apropiación social de la ciencia. Según Lázaro, este último término muestra que se ha llegado a una relación más bidireccional entre la ciencia y la sociedad.

¿Participación?
La investigadora ha ahondado también en las ciencias ambientales, por ser una rama de la ciencia en la que la sociedad está más directamente implicada. Dicha investigación ha constatado lo observado, en primera instancia, en el análisis de los estudios sociales de la ciencia. La investigadora subraya que, a partir de los años 60, empiezan a confluir opiniones a favor de una mayor participación ciudadana en las ciencias medioambientales, por motivos y argumentos diferentes que aquellos esgrimidos en los estudios críticos de la ciencia. Resulta entonces más evidente que deben ser entendidas en su contexto, y que esto requiere una mayor interdisciplinariedad y participación.

A pesar de la evolución convergente entre los estudios sociales de la ciencia y los desarrollos de las ciencias ambientales a favor de una mayor participación ciudadana, la tesis también advierte de que, en parte, la palabra participación ha sido vaciada de contenido. Dice la investigadora que se habla de participación, por ejemplo, cuando se realiza una consulta popular, aun cuando esta consulta no es vinculante. Destaca que la clave es desarrollar métodos que fomenten una verdadera implicación ciudadana, de manera que, por ejemplo, cuando haya un problema medioambiental en una comunidad local, ésta se apropie de la causa.

Uruguay y la energía nuclear
La tesis dedica un capítulo final a un ejemplo de verdadera implicación ciudadana que se está tratando de llevar a cabo en Uruguay, en la cual la autora de este trabajo está involucrada. Se trata de un juicio ciudadano sobre el uso de la energía nuclear en el país. Tras un proceso de selección, 15 personas van a formar un jurado que escuchará argumentos a favor y en contra de instalar una planta de energía nuclear. A su vez, se llevará a cabo un estudio político sobre el grado de aceptabilidad de dicho ejercicio. Se pretende que, mediante el seguimiento mediático y político, la implicación ciudadana en el ejercicio no se limite a los 15 miembros del jurado.

Tal y como se explica en la tesis, este ejercicio de participación ciudadana tiene un modelo a seguir: Dinamarca. Según Lázaro, el país nórdico lleva dos décadas implicando a la sociedad en la temática científica y medioambiental. Allí, los juicios ciudadanos son convocados cada vez que el parlamento danés debe tratar un tema científico-tecnológico controvertido. Son organizados por una entidad independiente del parlamento, de modo que puedan tener carácter vinculante. 

Sobre la autora
María Laura Lázaro Olaizola (Santiago de Chile, 1971; residente en Uruguay desde los 3 años) es licenciada y magíster en Ciencias Biológicas. Ha redactado la tesis bajo la dirección de Arantza Etxeberria, profesora del Departamento de Lógica y Filosofía de la Ciencia de la Facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación de la UPV/EHU, y José Antonio López Cerezo, catedrático de Lógica y Filosofía de la Universidad de Oviedo. En la actualidad, Lázaro es profesora adjunta de la Unidad de Ciencia y Desarrollo de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República de Uruguay. Para realizar la tesis, estuvo trabajando en su facultad de Montevideo, además de en la misma UPV/EHU.

Noticias de Uruguay

Una noticia breve sobre la papelera de Botnia construida y ya en funcionamiento en el río Uruguay, en la frontera entre Argentina y Uruguay. Nature publicó ayer, 19 de agosto, el acuerdo alcanzado por los dirigentes de ambos países de hacer el seguimiento de la contaminación en el río Uruguay por una comisión formada por científicos de los dos estados. Ya se hizo esta monitorización desde 1990 hasta 2005 pero, cuando comenzó el contencioso sobre la papelera, las relaciones se rompieron y el seguimiento lo hicieron científicos de ambos países por separado. No sólo se ha hecho por separado sino que existen serias acusaciones mutuas de tergiversar los datos obtenidos para adecuarlos a la agenda política del gobierno correspondiente de cada país. Ahora, reanudar las relaciones puede que sea difícil. Sin embargo, las intenciones de los gobiernos parece que llevan ese camino. Por el momento, se desconoce la composición de la comisión científica. Esperamos más noticias.

*Petherick, A. 2010. Science panel gives hope in river-pollution dispute. Nature 466: 911.

Despierta, querida Corey

Una novela clásica de detectives. No es novela negra; es estilo Agatha Christie pero en Oregón, con un detective protagonista, Conan Flagg, millonario, librero y detective privado, y un asunto de recalificaciones inmobiliarias que nos suena mucho. La víctima es Corey Benbow, residente en el lugar y ecologista que lucha contra la destrucción de la hermosa costa de Oregón, en la zona de la bahía de Sitka.

El texto es interesante, suave, bien escrito, mantiene la tensión y se ajusta como un reloj suizo. Quizá demasiado blando pues hasta los políticos, cuando son corruptos, tienen mideo de que los descubran. Por lo visto, la ley todavía funciona. Quizá se debe a que la novela está escrita en 1984.

La autora es Martha Kay Renfroe, que firma con seudónimo M.K. Wren. Escribió ocho novelas con Flagg como protagonista de las que, creo, sólo se ha traducida Despierta, querida Corey, que es la sexta de la serie. Lo único que sé de la autora es que nació en Amarillo, Texas, en 1938, aunque ha vivido en Oregón, a donde llegó en 1963, durante muchos años; ahora se ha establecido en Seattle. Su primer libro, con la presentación de Conan Flagg, se publicó en 1973.

*M.K.Wren. 1986 (1984). Despierta, querida Corey. Ed. Laia. Barcelona. 251 pp.

Sentencia sobre Bhopal

Después de 25 años, por fin llega la primera sentencia judicial sobre el desastre de Bhopal. En la noche del 2 al 3 de diciembre de 1984, la factoría de la Union carbide emitió 40 toneladas de un “humo blanco” compuesto de metil isocianato. Murieron 3000 personas y hubo de 15000 hasta 25000 heridos, según las fuentes. Pues ahora, después de 25 años, 178 testigos y 3008 documentos, por fin hay sentencia.

El tribunal ha condenado a los directivos de Union Carbide por “causar muertes con negligencia” y por “homicidio culpable sin grado de asesinato”. En resumen, dos años de cárcel y unos 2000 dólares de multa, y a la empresa, una multa de 10000 dólares. La sentencia no menciona a Warren Anderson, de 89 años, entonces presidente de Union Carbide y que está declarado prófugo. Es barato contaminar, y matar con ello, en la India.

Cine y Medio Ambiente. 29. Aquí hay petróleo

1955, 121 minutos, España, Dir.: Rafael J. Salvia. Argumento y guión: Rafael J. Salvia, Pedro Chamorro y Pedro Masó. Productor: Pedro Masó. Fotografía: Eloy Mella. Intérpretes: Manolo Morán, José Luis Ozores, Félix Fernández, María Rivas, Antonio Riquelme, Rosita Palomar, Mónica Pastrana, Mariano Ozores.

A Castilviejo, un pueblo castellano seco y lánguido, llegan los americanos y aseguran que allí hay petróleo. El dueño de las tierras rechaza la oferta de compra de los petroleros y las fuerzas vivas del lugar, con el dueño y el sabio del lugar al frente, deciden extraerlo ellos mismos.

Es como Bienvenido Míster Marshall pero con petróleo. La fiebre del oro negro ataca a los lugareños de Castilviejo, pueblo de secano, sin agua en las casas y los campos, y en el que nunca pasa nada, para indignación del “afrancesado” del lugar. El tiempo se ha detenido, y los habitantes de Castilviejo se han detenido con él.

Pero en el pueblo el problema no es el petróleo, es el agua. Cerca hay un pantano, pero el agua que almacena no es para Castilviejo, es para gentes lejanas en ciudades desconocidas. estamos en la España de los 50, que se recupera de la guerra y va de sequía en sequía. Los años 1948, 1949 y 1950 han sido terribles; la sequía, brutal; y las cosechas, un desastre sólo paliado por el trigo y la carne que llegan de Argentina. se construyen embalses, pero el regadío tarda en llegar a los campos.  Por eso, Don Fausto, sabe que el agua es el problema y, también, la solución y, a su manera, resolverá el problema.

*Llamas, M.R. 1997. Consideraciones sobre la sequía de 1991 a 1995 en España. Ingeniería del Agua 4: 39-50.

*Télez Peláez, J.R. 2007. Sequías en la Península Ibérica: records históricos y leyes de frecuencia. Ingeniería Civil 145: 133-139.

The Hartwell Paper

Un grupo de 14 investigadores de Europa, Norteamérica y Japón, que se autodenominan “eclécticos”, se han reunido en la Hartwell House (de ahí el nombre del documento final) para discutir y proponer enfoques diferentes a los aceptados hasta ahora respecto del cambio climático. Afirman que el método propiciado por la ONU, siguiendo las recomendaciones del IPCC, ha fracasado o, es más, nunca ha funcionado. Desde el Compromiso de Río de 1992 hasta el Protocolo de Kyoto, el único que ha tenido un cierto éxito al promover la energías renovables, todo el proceso ha consistido en una serie de fracasos o, incluso, de olvidos y desprecios por los dirigentes económicos, industriales y políticos de todo el mundo. La Cumbre de Copenhague en 2009 y su fracaso no han hecho más certificar la inoperancia de este sistema.

Según el documento firmado en Hartwell, debemos salir de la preocupación por arreglar los pecados cometidos y tender hacia aquellos objetivos que signifiquen progreso. El primer paso es garantizar la provisión de energía barata y segura  para todos diversificando las fuentes para evitar el uso actual de tecnologías de bajo coste basadas en el carbono (leña, carbón,…). El segundo objetivo debe basarse en la obligaci´ñon de mantener, con regulaciones estrictas, algunos ambientes como erradicar el humo de las ciudades, reducir el ozono en la troposfera o conseguir una protección eficaz de los bosques tropicales. Y, en tercer lugar, hay que conseguir que la humanidad pueda vivir y hacer frente al riesgo climático, es decir, debe adaptarse al cambio en el clima por medio de un profundo cambio cultural.

Hay más en el documento, para meditar y para debatir, pero lo dejo para los que lean este breve resumen. Lean el documento y acepten, algo que a algunos les cuesta, que estamos en el momento de abrir la mente y aceptar nuevas perspectivas.

 *The Hartwell Paper. 2010. A new direction for climate policy alter the crash of 2009. University of Oxford. 42 pp.

Cine y Medio Ambiente. 28. La última cacería

1956, USA, 108 minutos, Título original: The Last Hunt. Director: Richard Brooks. Guión: Richard Brooks, según la novela de Milton Lott. Música: Daniele Amfithetatrof. Fotografía: Russell Harlan. Intérpretes: Robert Taylor, Stewart Granger, Lloyd Nolan, Debra Paget, Russ Tamblyn, Constance Ford.

Historia de cazadores de búfalos ambientada en las praderas del noroeste americano a comienzos de 1880. Sandy McKenzie es un hombre cansado de cazar y matar búfalos. Charlie Gilson, en cambio, disfruta tanto matando búfalos como indios. A pesar de tener dos caracteres muy diferentes, ambos viajan juntos en busca de pieles de búfalo que puedan vender.

La película comienza con un texto que nos dice que los búfalos eran 60 millones en 1853 y que, en la época en que transcurre la película, 30 años después, sólo quedan unos 3000.  Además, nos avisan de que los búfalos, en la película, son cazados de verdad, no es ficción, y que lo hacen expertos tiradores proporcionados por el Gobierno. Esto después de agradecer que les hayan dejado filmar a una de las últimas manadas de búfalos que quedan, hacia 1950, cuando se realizó esta película.

McKenzie es un experto cazador de búfalos que, harto de tanta matanza, decide retirarse y dedicarse a la cría de ganado, pero su pequeña manada es exterminada en una estampida de búfalos. Es consciente de que la caza de búfalos acabará con su extinción y, también, con los indios de las Grandes Llanuras que dependen de ellos para su comida y vestido además de ser parte importante de su religión. Dice que es un crimen contra la naturaleza y contra los indios matar búfalos.

Charlie Gilson, por el contrario, disfruta matando búfalos y hombres, sean blancos o indios; es un psicópata violento y racista. Para él, matar es parte de la naturaleza humana. Dice que matar es natural… cuanto más se mata, más hombre se es…  el matar es la mejor prueba de que uno está vivo… la misma sensación que estar con una mujer. Además, considera que los búfalos son infinitos, que nunca desaparecerán: no habrá últimos búfalos, no tienen fin. Hay una escena verdaderamente extraordinaria y propia un western crepuscular y adelantado a su tiempo, en que Charlie Gilson siente un placer orgásmico al exterminar decenas de búfalos; es  la representación de lo que afirma, que matar es como estar con una mujer.

Pero tanto el Gobierno como los propios cazadores saben que matando los búfalos acabarán también con los indios. Lo dice McKenzie y también Gilson cuando resume que búfalo muerto, indio hambriento. En realidad, todo comienza con la llegada del caballo a las Grandes Llanuras en el siglo XVIII. Hasta entonces los indios, sin el transporte adecuado, no migraban, cazaban a los búfalos cuando estos pasaban por las cercanías de sus asentamientos. Con el caballo, los indios siguieron a los búfalos y acabaron dependiendo totalmente  de ellos para comer, vestirse y en la guerra. Caballo y búfalo eran un binomio insustituible para los indios y, por ello, extinguir al búfalo era extinguir al indio. Y, por añadidura, dejaban vastas llanuras libres con abundante pasto para los ganaderos que llegarían de inmediato a ocuparlas.

Una gran película, muy recomendable, adelantada a su tiempo y que dice las cosas con una claridad admirable para ser de la época de McCarthy y su caza de brujas y de la puritana y optimista década de los 50.

*Brereton, P. 2005. Hollywood utopia. Ecology in contemporary American cinema. Intellect Books. Bristol. 270 pp.

*Checa, A. & J.A. Antolín. 1979. Los indios de las llanuras. En La conquista del Oeste, Tomo IV, p. 181-189. Ed. por A. Picazo. Ed. Picazo. Barcelona.

*Cronon, W. 1992. A place for stories: Nature, history, and narrative. Journal of American History 78: 1347-1376.

*Ingram, D. 2000. Green Screen: Environmentalism and Hollywood Cinema. University of Exeter Press.  230 pp.

Cine y Medio Ambiente. 27. Louisiana Story

Documental, 1948, USA, 78 minutos. Dir.: Robert J. Flaherty. Guión: Robert J. Flaherty y Frances H. Flaherty. Fotografía: Richard Leacock. Montaje: Helen van Dongen. Música: Virgil Thompson. Intérpretes: actores no profesionales habitantes de los pantanos.

En Petit Anse Bayou, al sur de Lousiana, en los pantanos, se instala una torre de prospección de petróleo en las tierras cajun de los padres de Alexander Napoleon Ulysses Latour. El chico, que conoce los pantanos, explora la torre y conoce a los obreros y su trabajo y desea que encuentren petróleo y se queden.

Película financiada, aunque no aparece en los créditos, por la compañía petrolera Standard Oil Company para promocionar la industria del petróleo. Era suficiente el nombre de Flaherty para conseguir la calidad y la máxima credibilidad para la película. Le dieron un cheque, carta blanca y los derechos de distribución de la película; era un contrato sorprendente para la época. Fue Flaherty quien eligió Louisiana y la historia del chico y la torre de extracción. Durante toda la película, el director contrapone las imágenes de los pantanos, con su exuberante flora y su, a veces, peligrosa fauna y la adaptación del niño y su familia al entorno, con la llegada de la torre y de los obreros de la petrolera, con sus máquinas, pistones, motores y demás. La llegada del petróleo se rodea de ruido, agua, gas y confusión; es como un ciclón, tan habitual y conocido en aquellas tierras. Pero los habitantes del pantano no conocen el futuro y creen, con ingenuidad, que el progreso es la torre y que pueden convivir con el petróleo sin que éste les ahogue y les destruya. Flaherty resuleve el dilema haciendo que los obreros y la torre se vayan y, para extraer el petróleo dejan sólo una modesta tubería llena de llaves que recibe el candoroso nombre de “árbol de Navidad”.

Esta película, la última de Flaherty, ilustra a la perfección su método de trabajo, sin guión previo, sólo con una idea general de lo que quiere mostrar, o demostrar, en la obra final. Filma mucho, incluso lo inesperado y, después, es en el montaje, en el trabajo con su montadora habitual, Helen van Dongen, cuando se elige lo que saldrá en la película y el orden y el  ritmo con que aparecerá. Y es un documental porque parte de images de la realidad, o eso creemos, pues en la mayoría de las películas de Flaherty, incluida esta, hay muchas escenas “reconstruidas” con la ayuda de los verdaderos personajes trabajando como actores.

*Barnouw, E. 1996. El documental. Historia y estilos. Gedisa ed. Barcelona. 318 pp.

*Brasseaux, R:A. 2009. The Backstory on Louisiana Story. Louisiana Cultural Vistas 20.1:  20-29.

*Louveau de la Guigneraye, C. 2001. Lousiana Story, entre nature et cultures. Horizontes Antropológicos 7: 157-172.

*Nichols, B. 1997. La representación de la realidad. Cuestiones y conceptos sobre el documental. Ed. Paidós Ibérica. barcelona. 389 pp.