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Se supone que ése es el sentimiento que nos quería transmitir el rector con su tradicional felicitación de Navidad que, por supuesto, se agradece. Las intenciones, claro porque la postalita se las trae. Oscura, lúgubre, obscena, visceral (en el sentido literal del término). En definitiva, poco navideña. La Navidad, aunque nos pese, es color, estereotipo, espumillón, purpurina… Una postal de Navidad puede ser elegante, ambigüa, abstracta, original… Pero siempre debería transmitir alegría y la elegida este año no lo consigue. Creo que tampoco las de años anteriores. Debería haberla guardado para ilustrar con ella el inicio de este blog (o tal vez no). El caso es que con mucha ilusión abrí el sobre, me pegué un susto de muerte, y en la primera papelera que encontré la tiré porque me daba yuyu. Y creo que a todo el mundo le ha pasado lo mismo porque no he encontrado ninguna reproducción en la red.
Una institución y sus representantes deberían ser lo más respetuosos posibles con las tradiciones, si es que se suman a ellas. La Navidad, con todas sus dosis de horterada, es lo que es. Y, o bien te sumas a ella o la ignoras. Pero introducirte en su mundo para romperlo queda muy feo. Es tan feo como secuestrar a Papá Noël, al Olentzero o a los Reyes Magos.
Como siempre me ocurre en Navidad, quiero ser constructiva a partir de ¡ya! y sugerirle a nuestro Rector que tal vez sería una buena idea que los alumnos de la UPV/EHU pudieran aportar las suyas y crear una felicitación fresca, original y alegre.
Desde la Ehusfera: FELIZ NAVIDAD. Con alegría. 
En realidad, las historias que vemos en la gran pantalla no son gran cosa. Muchas de ellas nos podrían haber sucedido a cualquiera. Y seguramente, muchos tenemos almacenadas en el disco duro de nuestros recuerdos muchas historias por contar: tristes, divertidas, tiernas, hermosas. La diferencia entre una narración y otra estriba en cómo abordarlas y desarrollarlas.
Para aprender a hacerlo recomiendo un libro titulado “El guión” de Robert McKee (2009, Madrid, Alba Editorial).
Y para demostrar que ha hermosas historias en cualquier rincón encabeza esta entrada una muy hermosa que sabrán apreciar aquéllos que sepan francés.
Parece ser que la nueva película de James Cameron se ha convertido en el fenómeno cinematográfico de las Navidades, vendida como la revolución en los efectos especiales. No la he visto en 3D (tal vez debería) así que no voy a opinar sobre ésto. Sin embargo, algunas cosas sí puedo decir sobre ella.
La impresión que me ha dejado es que es un refrito de recuerdos fílmicos, que no de citas. Mientras desarrolla su metraje nos trae recuerdos de 2001, una odisea en el espacio; Aliens; Blade runner; Apocalypsis now; El señor de los anillos; Pocahontas y, probablemente, alguna más que no llego a recordar. Cameron plantea así una estética de lo conocido abusando de los efectos o momentos que los aficionados al cine ya conocían.
La historia que plantea tampoco va mucho más allá de la ya tradicional guerra entre la sociedad deshumanizada y maquinizada y las sociedades arcaicas ligadas a la naturaleza; entre la vida y la muerte, los buenos y los malos apoyándose en lo más superficial de las filosofías new age. Sin embargo, resulta interesante el tema del desdoblamiento del yo, del mundo de los sueños frente al de la realidad y de su confusión. Sin embargo, únicamente queda como un apunte sin desarrollar que sirve para que la trama llegue a buen puerto.
Avatar es una película para mirar y dejarse impresionar por las largas secuencias en las que los personajes dejan de ser los protagonistas de la historia para dejar su lugar a los efectos especiales. En definitiva, puro cine de atracciones. 
Hemos comenzado hablando de felicitaciones y así debemos seguir, al menos, hasta que termine el 2009. Cuando un año agónico termina, es hora de pasar revista a los sucesos más destacados. Lástima que solemos quedarnos en nuestros fracasos y caminos interruptus.
En el 2009 nuestros alumnos, los de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación, ganaron el primer premio del concurso Zinebi Express con Making Ria. Para mí, éste es uno de los logros conseguidos con nuestra labor docente.
Para ellos, mis felicitaciones. Y para el resto de los lectores, también.
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