Festival Cumbia Ya!
La cumbia es un género originario del norte de Colombia y de Panamá que combina rasgos musicales indígenas, negros y españoles. Hacia los años cincuenta del siglo XX, después de su urbanización y modernización al calor del mambo y otras músicas caribeñas, comenzó su incansable difusión por toda Hispanoamérica. Ahora es el género bailable más apreciado y practicado en ese lugar y por sus nativos desperdigados por el mundo. Actualmente existen importantes escenas de cumbia en los Estados Unidos y en Europa sus ecos son cada vez mayores.
Un atractivo interesante de Cumbia Ya! fue su intento de articular en un mismo evento conciertos, filmes y documentales, una exposición y discusiones académicas. Este formato no es común y evidentemente es necesario explorarlo a profundidad. Hay que propiciar que los devaneos teóricos se muevan un poco más allá de los cerrados círculos académicos y que estos últimos se empapen de un poquito de realidad. El esfuerzo de Cumbia Ya! seguramente se puede mejorar. Quizá los espacios, formatos y momentos elegidos para la actividad académica no hayan sido los adecuados (instalaciones universitarias un tanto alejadas de alumnos, público… y ¡cumbieros!); pero hemos aprendido mucho de este importante ejercicio.
Decisión importante de los organizadores: en las mesas de reflexión coincidieron teóricos, músicos y promotores. Muy importante es resaltar que la cercanía, gentileza y sobre todo, la convivencia de todos los panelistas durante todo el evento propició que se estableciera un interesantísimo diálogo horizontal, sin jerarquías y con mucha libertad que nos evitó los desplantes, resquemores, poses, actitudes autoritarias y otro tipo de sin sabores que estas combinaciones suelen detonar. Es necesario fomentar este tipo de diálogo para generar un nuevo conocimiento sobre la música.
A la mesa final se incorporaron Sara Brito una de las responsables del Festival CHICO-TRÓPICO de Madrid que habrá que seguir muy atentamente por lo que está haciendo en el ámbito de las músicas latinas en España y Don Manuel López, Dj o Sonidero de Sonido Sonoramico. Los intercambios fueron dinamizados por Diego Ibáñez, músico y productor mexicano.
Los conciertos estuvieron a cargo de grupos importantes como las Kumbia Queers, cumbia-punk que con sus covers de canciones que inciden habitualmente en lo heteronormativo, sacan de la cumbia de su sitio de masculinidad latina exacerbada para cantarle a otras identidades sexuales. Su directo en el interesante espacio BilboRock fue estupendo y atrajo a una parte importante de la escena lésbica bilbaína.
La intervención de Vjs Kumbiera nos mostró sus “proyecciones imposibles”. Los Caballito djs de Granada entendieron estupendamente el sonido de la vieja cumbia de los cincuenta y cómo mezclarlos con ritmos actuales. Don Manuel López no paraba de meterse conmigo en la muestra de la performance del Sonido Sonorámico.[2] El argentino El Hijo de la Cumbia mostró que viene de buena cuna y el Sonido desconocido II nos sorprendió de incógnito. El programa de conciertos lo cerró el gran Celso Piña que emblematiza la transnacionalización de esta música con su grito: “pura cumbia colombiana desde Monterrey, Nuevo León”.[3]
En la sección de audiovisual se proyectaron los filmes Proyecto Sonidero (realizado ex profeso para estas jornadas); Totó la Monposina, una voz para Colombia (Catalina Villar, 1999, Colombia, 52min) y El acordeón del diablo (Stefan Schwietert, 2005, México, 90min).

