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La evaluación de los depósitos arqueológicos se ha realizado a través de dos técnicas de análisis distintas; el análisis de la distribución de los materiales de superficie y la realización de una serie de trincheras que cortan transversalmente el yacimiento en toda su extensión. Con el fin de analizar de forma más detallada la distribución de los materiales superficiales se decidió llevar a cabo un análisis intrasite mediante el trazado de una rejilla de 10 m de lado y la cuantificación de la distribución de los distintos materiales conservados. De esta manera se han obtenido 24 cuadrantes dentro de los cuales se han recogido todos los materiales presentes. El estudio de los materiales de superficie ha sido realizado por tres arqueólogos situados a 3 metros de distancia entre sí, que han realizado pasadas verticales en orientación norte-sur. En cada cuadrante se ha tenido igualmente en cuenta la visibilidad en superficie, aplicando de esta manera un criterio de corrección de la distribución de materiales. A través de este análisis se ha podido determinar la zona de mayor concentración de materiales en la que se ha realizado uno de los sondeos estratigráficos en los que se ha hallado una casa abandonada en el siglo XIII.
Sin embargo, en superficie no se reconocía la
presencia de materiales cerámicos fechables con anterioridad al siglo
XIII. Por este motivo se decidió realizar una serie de trincheras
mediante el empleo de una retroexcavadora que permitiese evaluar la
potencialidad del depósito y la conservación de estructuras atribuibles
a las fases más antiguas de ocupación de la aldea. Se realizaron un
total de siete trincheras separadas entre sí unos 30 metros que
permitieron reconocer la presencia de una decena de pozos / silos y dos
estructuras residenciales asociadas realizadas en tierra dotadas
probablemente de una estructura portante de madera. Asimismo a través de
estas trincheras se pudo comprobar que no existe una correspondencia
directa entre los materiales hallados en superficie y las estructuras
enterradas, salvo en el caso del lado norte donde la distribución de los
materiales en superficie es capaz de mostrar la presencia de una
organización interna bien legible.
Una vez concluida la fase diagnóstica se ha decidido realizar una serie de sondeos de extensión limitada en varios sectores del yacimiento. En el primer sondeo se encontró una casa realizada con mampuestos calizos, cubierta por tejas y suelo de arcilla depurada y prensada. En el último nivel de ocupación, que estaba sellado por el derrumbe del tejado, se han hallado numerosos materiales arqueológicos que se han fechado en el curso del siglo XIII. Asimismo se ha realizado un análisis radiocarbónico de algunos carbones hallados en el mismo nivel de ocupación que ha sido fechado en el tercer cuarto del siglo XIII, coincidiendo con la fundación de la cercana villa de Salvatierra. Otro sondeo fue realizado en uno de los silos / pozos que se reconocieron en la plataforma principal del yacimiento conocida como Ubaide. Más concretamente se excavó uno de estos agujeros realizados en la roca que había sido reutilizado como basurero. El abandono del silo se ha podido fechar entre finales del siglo VIII o inicios del siglo IX. |
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© Área de Arqueología de la Universidad del País Vasco, 2006